Partido Nacional y promesas
En relación con las promesas de campaña, señala que “la palabra empeñada constituye un componente esencial del contrato político con la ciudadanía” y cuestiona que “la distancia entre el discurso electoral y la acción de gobierno se vuelve visible en temas centrales”. Sobre el programa presentado, afirma que algunos compromisos “ahora son calificados como ‘impagables’ por el propio gobierno” y concluye que “la ciudadanía fue convocada a decidir sobre bases que no podían cumplirse en los términos anunciados. En otras palabras, fueron engañados”.
En materia de gestión, el documento advierte que “cuando las reglas comienzan a juzgarse por su firma en lugar de por sus resultados, la previsibilidad institucional (…) se debilita” y que “cuando el revisionismo sustituye a la ejecución, el costo no se mide en expedientes ni informes técnicos: se mide en obras que no comienzan y en ciudadanos que siguen esperando”.
También sostiene que “el primer año muestra una combinación de desaceleración, debilitamiento institucional en materia fiscal, creciente dependencia de mayores ingresos impositivos y más endeudamiento para incrementar el gasto”. Finalmente, la conclusión es enfática: “Gobernar implica construir sobre lo existente, no reiniciar permanentemente” y “Uruguay necesita dirección, no revisión; ejecución, no pausa; construcción, no demolición”, concluye.