La idea que se tiene sobre la mesa es la de mantener los aportes de los activos en 18,5% (sobre un sueldo ficto de $ 34.660 para la primera de 15 categorías) e imponerle a los afiliados pasivos una tasa máxima del 5%.
En principio, el proyecto plantea que el aporte de jubilados y pensionistas sea por franjas. Considerando el ingreso por pasividad, podría ser también del 4% y del 2%. A su vez, la propuesta incluye la posibilidad de que tras un seguimiento sobre las finanzas de la Caja de Profesionales se pueda aumentar la carga para darle sostenibilidad a la caja paraestatal.
Para los casos de aquellos que cobren una jubilación de menos de $ 39.456 (seis Bases de Prestaciones y Contribuciones) estarán exonerados de pagar las tasas referidas.
Otro tema a ponerse de acuerdo entre los partidos de la coalición y el FA refiere a una propuesta que había venido desde el Poder Ejecutivo y establece una reducción en la cantidad de directores.
El cambio, que no fue votado por los representantes blancos y colorados, propone que pasen de ser siete a ser cinco: dos delegados del gobierno, dos electos en representación de los activos y uno de los pasivos.
Actualmente, la Caja de Profesionales tiene un déficit mensual de US$ 6 millones y en los últimos dos años sus erogaciones por encima de sus ingresos han sido superiores a los US$ 50 millones. Estos números en rojos acumulados llevaron a la crisis actual y a una situación crítica: la institución no tiene los fondos suficientes para cumplir con las obligaciones correspondientes al mes de julio.