El más relevante es el acuerdo con la Unión Europea: tras la firma de enero en Asunción, su componente comercial —el Acuerdo Comercial Interino— se aplica de manera provisional desde el 1° de mayo de 2026, pero la ratificación del acuerdo de asociación completo quedó en suspenso luego de que el Parlamento Europeo remitiera el texto al Tribunal de Justicia de la UE para revisar su compatibilidad con los tratados comunitarios.
Los cancilleres deberán evaluar la marcha de la implementación provisional y coordinar posiciones frente a ese frente jurídico y político en Europa.
La agenda exterior de Mercosur
La agenda externa del bloque también estará en el centro de la reunión, puesto que al asumir la presidencia pro tempore en junio, Lubetkin trazó una hoja de ruta que, además del acuerdo con la UE, prioriza la apertura hacia Asia —con negociaciones en curso o previstas con Japón, India y Vietnam— y el combate al crimen organizado transnacional.
A ello se suman debates internos que se arrastran de encuentros anteriores: la modernización del Mercosur, la flexibilización de las listas de excepciones al Arancel Externo Común, el reclamo uruguayo de que se contemplen las asimetrías entre economías de distinto tamaño y la consolidación de la plena adhesión de Bolivia, cuyo canciller participará del encuentro.
La reunión se inscribe además en una dinámica de diálogo intensificado entre las cancillerías del bloque, que en los últimos años multiplicaron los encuentros informales para responder a un escenario comercial global volátil, marcado por las tensiones arancelarias y la reconfiguración de las cadenas de suministro.
Para el país anfitrión, el encuentro es también una oportunidad de ordenar la agenda de cara al cierre de su gestión, que culminará con la cumbre de presidentes prevista para diciembre en Montevideo.