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Política Gabriel Oddone | El País | Fonasa

Se acabó el amor

El País denuncia ajuste fiscal y acusa a Gabriel Oddone de "una soberbia impropia de un buen gobernante"

Para El País, Gabriel Oddone "lejos de transmitir liderazgo, refleja debilidades e inseguridades. Uruguay no necesita ministros que derrochen soberbia", dice.

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El diario El País salió con todo a criticar al ministro de Economía Gabriel Oddone y lo tildó de débil e inseguro, y de demostrar "una soberbia impropia de un buen gobernante". Lo hizo en su artículo editorial de ste domingo dedicado íntegramente a Oddone y titulado "el ministro en su laberinto".

El diario de la Plaza Cagancha había hecho una entrevista hace unos meses a Oddone y no mostró la misma intensidad para juzgar su gestión, pero meses después, luego de una entrevista que el secretario de Estado concedió a Búsqueda, salió con artellería pesada a criticarlo.

Entre los particulares epítetos dedicados a Gabriel Oddone, El País señaló que "eligió refugiarse en un discurso autosuficiente, esquivando los temas incómodos y exhibiendo una soberbia impropia en un buen gobernante".

El dirio denunció que el contexto económico "se vuelve progresivamente más complejo, con señales claras de deterioro en el mercado laboral en los últimos meses del año pasado".

El País Vs. Gabriel Oddone

Se cuestiona que pese a que "existe un ajuste fiscal en curso. El ministro insiste en que no lo hay, cuando los hechos muestran exactamente lo contrario. Ya se adoptaron al menos siete medidas de ajuste fiscal, todas por la misma vía: cargar sobre el contribuyente. Tres impuestos nuevos incluidos en el Presupuesto, aumentos reales de tarifas de las empresas públicas, incrementos de los combustibles por encima del precio de importación, aumento de los aportes al Fonasa y la actualización de las franjas del IRPF y del IASS".

"Negar esta realidad no es una diferencia de interpretación: es desconocer el impacto concreto que sufren hogares y empresas. Ya vamos unos 1.000 millones de dólares de aumento de presión fiscal pero el ministro no reconoce las consecuencias de sus propias acciones", agregó.

"El ministro afirma que la agenda que se discute es la que plantea el gobierno. Y tiene razón. Pero no por mérito propio, sino por una obviedad institucional: gobiernan, toman decisiones y, naturalmente, imponen la agenda pública. Eso ocurre con todos los gobiernos, en todas las democracias. También pasó en el gobierno anterior y en el anterior. Presentar ese hecho como un logro político o intelectual es una ridiculez mayúscula que denuncia una necesidad de autocelebración que contrasta con la falta de respuestas de fondo".

"Esa actitud, lejos de transmitir liderazgo, refleja una debilidades e inseguridades. Uruguay no necesita ministros que derrochen soberbia. Necesita diagnósticos honestos y medidas claras para revertir un escenario que se vuelve cada vez más desafiante. La soberbia puede servir para salir bien parado en una entrevista; no para conducir una economía que empieza a mostrar señales claras de agotamiento", concluyó.

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