En ese contexto, destacó el trabajo de los policías que intervienen tanto en las tareas de investigación como en los controles preventivos y los operativos de incautación. “La Policía Nacional, en conjunto con el Ministerio del Interior, tiene una política muy clara en lo que es el combate, la incautación y la prevención en cuanto a las armas de fuego”, afirmó.
Azambuya aseguró que la Policía continuará realizando operativos y controles en todo el territorio nacional y que será estricta en la aplicación de la normativa relacionada con el uso de armas.
Cambios en los mecanismos de control y seguimiento de las armas
El jerarca explicó que la Policía estableció un plan estratégico y operativo que incluye modificaciones en los mecanismos de control y seguimiento de las armas que se encuentran en circulación. Indicó que se realizaron cambios en la Oficina Nacional de Control de Armas encargada de la habilitación para la adquisición y tenencia de armas de fuego (THATA) y que se fortaleció la interconexión con otras unidades policiales, con el objetivo de realizar un seguimiento más efectivo y verificar el uso de las armas.
Asimismo, Azambuya destacó el incremento de los controles preventivos en todo el territorio nacional, especialmente en rutas y caminos, a partir del análisis de información y evidencia obtenida por las unidades policiales.
“Esencialmente está enfocado a aquellos grupos delictivos que pueden estar utilizando armas de distintas naturalezas, sean armas cortas, armas largas y la cartuchería”, explicó el jerarca policial.
Inteligencia detrás de las incautaciones y preocupación por armas transformadas
Azambuya remarcó que detrás de las incautaciones existe un importante trabajo de inteligencia desarrollado por las unidades de investigación.
Según explicó el director de la Policía, “para lograr ese objetivo de incautación lleva un trabajo de análisis de inteligencia muy importante. Eso implica tener la información, analizarla, planificar los operativos y lograr el objetivo, que es la incautación y, al final, someter a la Justicia a aquellas personas que están utilizando armas en determinados delitos”, afirmó.
Azambuya consideró que retirar las armas de circulación constituye una tarea fundamental, ya que permite evitar que posteriormente sean utilizadas en hechos delictivos que puedan poner en riesgo la vida de las personas.
El jerarca hizo especial énfasis en una situación detectada a partir de las incautaciones: la transformación de armas que ingresaron originalmente de manera regular al mercado.
“Muchas armas que entran regulares al mercado terminan siendo irregulares, en el sentido de que se transforman esas armas. Muchas armas semiautomáticas pasan a ser armas automáticas, aumentando su poder de fuego, su potencia y su capacidad de fuego”, explicó