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Política covid-19 |

Con Marcos Carámbula

No podemos pasar "la página de la covid-19" sin hacer una reflexión

Marcos Carámbula onsideró que Uruguay tiene que buscar un "bien común" para "luchar por un modo civilizatorio que nos una para salvar el planeta y que implique una forma de vivir igualitaria".

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Caras y Caretas Diario

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El exintendente de Canelones Marcos Carámbula lanzó este jueves la Fundación La Plaza, con la intención de trabajar “por el bien común y por un Uruguay de excelencia”. La fundación impulsará una serie de coloquios para fijar los temas que deben ser prioritarios para el país. Carámbula aseguró, en diálogo con Caras y Caretas, que como sociedad no podemos pasar la “página de la covid-19” sin hacer una reflexión.

“No podemos pasar la página de la covid-19 (...) No podemos sacarnos la mascarilla y seguir como si nada hubiera pasado. (...) Durante la pandemia, hablamos muchas veces de nueva normalidad, decíamos que cuando termine, tendríamos una nueva normalidad, hoy volvimos como si nada hubiera pasado, el mundo está en guerra, hay amenazas nucleares, desigualdad, la pobreza infantil ha aumentado, nuestros recursos naturales siguen en riesgo y hay un agotamiento progresivo que no es apocalíptico, pero sin dudas advierte los peligros que genera este modo civilizatorio”, afirmó.

Aseguró que cuando la sociedad hablaba de la “nueva normalidad”, parecía que iba a reconocer a todos los seres humanos como “iguales”, “con compasión”.

“Resulta que, lejos de eso, estamos peor que antes. Creemos que hay que pensar en un bien común para un Uruguay de excelencia, como decía el general Seregni. (...) Queremos pensar si hay un bien común para luchar por un modo civilizatorio que nos una para salvar el planeta y que implique una forma de vivir ética, igualitaria, tolerante y respetuosa”, agregó.

Queremos pensar si hay un bien común para luchar por un modo civilizatorio que nos una para salvar el planeta y que implique una forma de vivir ética, igualitaria, tolerante y respetuosa Queremos pensar si hay un bien común para luchar por un modo civilizatorio que nos una para salvar el planeta y que implique una forma de vivir ética, igualitaria, tolerante y respetuosa

Carámbula está organizando una serie de coloquios que se iniciaron con un almuerzo el jueves pasado al que asistió el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, y el intendente de Canelones, Yamandú Orsi.

Además, el evento tuvo como oradores a Marcelo Caffera, Andra Vigorito, Rafael Radi y Blanca Rodríguez.

Por su parte, Carámbula explicó que el “bien común” tiene algunos temas fundamentales, como una “ética medioambiental radical de respeto al equilibrio del planeta”, el rechazo a la vulnerabilidad social, la pobreza infantil y la exclusión.

“Nos comprometemos sobre estos temas y ni hablar de la pobreza infantil, esto no tiene color político ni partidario, pero sí tiene definición política de claridad. Es un espíritu muy abierto, plural, con la voluntad de dialogar y articular con claras definiciones de compromiso con estos temas. Es un esfuerzo de ver con pluralidad y amplitud los temas que nos parecen prioritarios”, agregó.

Usted lanzó la Fundación La Plaza para discutir los temas que considera que son importantes para el futuro. ¿Por qué es central lanzar este tipo de iniciativas en este momento?

-Pasaron dos años desde 2020, momento en que la humanidad entera estuvo paralizada por la pandemia, vivimos con mucha angustia e incertidumbre, soledad, dolor, hubo una expresión del planeta que gritó. Además, se supo que esta pandemia de origen viral, fue como consecuencia de los ciclos biológicos que son producidos por el ser humano, quien se cree absolutamente amo y señor de la naturaleza.

Durante la pandemia, hablamos muchas veces de nueva normalidad, decíamos que cuando termine, tendríamos una nueva normalidad, hoy volvimos como si nada hubiera pasado, el mundo está en guerra, hay amenazas nucleares, desigualdad, la pobreza infantil ha aumentado, nuestros recursos naturales siguen en riesgo y hay un agotamiento progresivo que no es apocalíptico, pero sin dudas advierte los peligros que genera este modo civilizatorio.

Durante la pandemia, hablamos muchas veces de nueva normalidad, decíamos que cuando termine, tendríamos una nueva normalidad, hoy volvimos como si nada hubiera pasado, el mundo está en guerra, hay amenazas nucleares, desigualdad, la pobreza infantil ha aumentado, nuestros recursos naturales siguen en riesgo y hay un agotamiento progresivo que no es apocalíptico, pero sin dudas advierte los peligros que genera este modo civilizatorio Durante la pandemia, hablamos muchas veces de nueva normalidad, decíamos que cuando termine, tendríamos una nueva normalidad, hoy volvimos como si nada hubiera pasado, el mundo está en guerra, hay amenazas nucleares, desigualdad, la pobreza infantil ha aumentado, nuestros recursos naturales siguen en riesgo y hay un agotamiento progresivo que no es apocalíptico, pero sin dudas advierte los peligros que genera este modo civilizatorio

Muchos compatriotas fueron víctimas de la covid-19, familiares, vecinos, amigos, los conocemos con nombres propios, que tuvieron que pasar el peor momento solos sin el acompañamiento imprescindible, entonces no podemos pasar la página y nos parece que es imprescindible mirar por encima de cada uno de nosotros y pensar en lo que nos ha pasado.

No podemos sacarnos la mascarilla y seguir como si nada hubiera pasado. Hago esta introducción porque en los próximos días conmemoramos que hace 40 años la revista La Plata, que estuvo presente entre 1979 y 1982, los años más duros de la dictadura, tenía tiraje de 25.000 ejemplares, salía de Las Piedras y su carátula decía “vive la cultura”. Allí pasaron la mayor amplitud de políticos, había colorados, batllistas, blancos, socialistas, comunistas, frenteamplistas que estaban proscritos, educadores, gente de la cultura, de la plástica. ¿Qué nos unía en aquel momento? El bien común era cuestionar la dictadura, recuperar la libertad y la democracia. Entonces de alguna manera, en ese espíritu de la Fundación La Plaza, queremos pensar si hay un bien común para luchar por un modo civilizatorio que nos una para salvar el planeta y que implique una forma de vivir ética, igualitaria, tolerante y respetuosa.

Cuando hablamos de nueva normalidad, parecía que nos íbamos a reconocer como seres humanos iguales, con compasión, y no fue así. Resulta que, lejos de eso, estamos peor que antes. Creemos que hay que pensar en un bien común para un Uruguay de excelencia, como decía el general Seregni.

¿Qué temas entrarían en ese bien común que usted menciona?

-Pensar el bien común tiene algunos temas fundamentales: en primer lugar una ética medioambiental radical de respeto al equilibrio del planeta, a la madre tierra, en particular en nuestro país y en América del Sur.

En segundo lugar, no puede tolerar la sociedad, y lo digo sin distinciones partidarias y desde el sentimiento, la vulnerabilidad social que tenemos en América del Sur y en nuestro país, donde la pobreza infantil ha aumentado, la exclusión, hay gente en la calle y la pobreza tiene rostro de mujer y de niño. Entonces, esa vulnerabilidad social debe ser un objetivo imprescindible.

En tercer lugar, la ciencia demostró que estuvo a la altura del desafío. En nuestro país, la ciencia identificó los tipos de virus, las vías de cómo se estaba propagando, generó elementos de diagnóstico. La ciencia es una palanca. Lejos de retacear los recursos de la ciencia, creemos que debemos fortalecerlos y finalmente en estos cuatro disparadores iniciales del encuentro, estamos convencidos de la centralidad de la cultura, que no solo es un tema de los artistas, sino que es una cultura de desarrollo y de paz. Uruguay debe ser un país de paz, de respeto, tolerancia y esencialmente de derechos.

Queremos pensar en la mañana siguiente, tenemos bien presente la situación que vive el país, con planteos muy serios con respecto a distintos temas [...] pero nos parece, como decía Seregni, que más que nunca en estos tiempos hay que levantar el punto de vista, levantar la mirada de lo inmediato, para pensar en términos históricos para poder impactar sobre el futuro de Uruguay Queremos pensar en la mañana siguiente, tenemos bien presente la situación que vive el país, con planteos muy serios con respecto a distintos temas [...] pero nos parece, como decía Seregni, que más que nunca en estos tiempos hay que levantar el punto de vista, levantar la mirada de lo inmediato, para pensar en términos históricos para poder impactar sobre el futuro de Uruguay

Con esa intención generamos la Fundación La Plaza,que es un grupo ya constituido de jóvenes, de gente que está en la academia, de la gestión. Tuvimos una presentación el jueves, un encuentro anual que tiene como finalidad dar sustentabilidad a esta propuesta y presentar los temas. Hemos tenido muy buena respuesta. Asistió el presidente de la República, el intendente de Canelones, mientras que la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse nos informó que no podía participar. Hubo académicos, gente vinculada a las distintas empresas del país, queremos pensar en la mañana siguiente, tenemos bien presente la situación que vive el país, con planteos muy serios con respecto a distintos temas, la seguridad social, la transformación educativa, los temas que hoy están en la Justicia, pero nos parece, como decía Seregni, que más que nunca en estos tiempos hay que levantar el punto de vista, levantar la mirada de lo inmediato, para pensar en términos históricos para poder impactar sobre el futuro de Uruguay. Como decía Seregni, siempre construir, recuperar la esperanza y hablar de un Uruguay de excelencia. A eso apuntamos mucha humildad y compromiso y es por eso que presentamos la Fundación La Plaza.

Teniendo en cuenta esas ideas que usted menciona para conseguir un Uruguay mejor, con esperanza, ¿Cómo definiría la situación que vive el país en estos momentos?

-La veo con mucha preocupación por los temas que está viviendo nuestra población, por lo temas de trabajo, salario, que hoy condicionan mucho, como tiene que ver la reforma seguridad social y educativa, son temas que preocupan y mucho. Al mismo tiempo, todos los temas que estamos viendo que están en la Justicia, que será la que laude, nos preocupan mucho a nivel institucional, más que nunca hay que fortalecer el espíritu republicano, esas cuestiones que son fundamentales en Uruguay que nos caracterizan. La idea de la Fundación es apartidaria, pero no quiere decir que no tenga un compromiso por una sociedad de derechos, de equidad, democrática y profundamente equitativa, profundamente que piense en la justicia para todos y en el derecho y acceso en temas fundamentales para todos. A eso apostamos, como decía Seregni.

¿Cuál es su opinión sobre los casos de Astesinao y Marset?

-Creo que los dos casos y sobre todo a raíz de las distintas revelaciones periodísticas que vamos siguiendo y lo que han denunciado en el Parlamento nuestros compañeros en el Senado particularmente es un tema que nos preocupa muy seriamente porque implica a las instituciones y a la confianza democrática. Seguramente va a laudar la Justicia. Sin duda que Uruguay tiene más que nunca que actuar comprometido con las instituciones, con la democracia, transparencia, son temas que hacen a nuestra vida como país.

¿Cree que Uruguay perdió esos valores que tenía históricamente?

-Más que Uruguay, el mundo, es increíble que nosotros en plena pandemia todos decíamos que había que pensar en nueva normalidad, pensar en el respeto hacia el otro, en las causas de esta pandemia, que son claramente vinculadas a los desequilibrios que produce el ser humano con su modo civilizatorio, sin embargo, salimos de la pandemia y es como si no hubiéramos aprendido nada, que el mundo hable de una posible guerra nuclear, es que la humanidad no ha aprendido. Pasó el miedo y otra vez estamos en la misma. Afortunadamente, veo que América del Sur puede pararse en una dimensión fundamental en este mundo tan crispado y las señales que ha dado (Gustavo) Petro, Colombia para la paz, el propio Petro parado en los primeros días en la reserva amazónica del lado colombiano, defendiendo los recursos naturales o Lula (da Silva) que desde el primer día se ha comprometido con el cuidado del Amazonas, con todo lo que se perdió en años anteriores o lo que hace Bolivia al defender sus recursos naturales, son señales que me parecen fundamentales. Cuando planteamos el tema ambiental es porque estamos convencidos de que Uruguay debe comprometerse más que nunca, no como declaración de intenciones, sino como un compromiso real y práctico, respetando y defendiendo nuestra soberanía alimentaria, el agua, que está comprometida en algunos lugares, todo eso nos llama a que nos comprometemos sobre estos temas y ni hablar la pobreza infantil, esto no tiene color político ni partidario, pero sí tiene definición política de claridad.

Es un espíritu muy abierto, plural, con la voluntad de dialogar y articular con claras definiciones de compromiso con estos temas. Es un esfuerzo de ver con pluralidad y amplitud los temas que nos parecen prioritarios.

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