Jin Tan Meng toma mate, hace asado, es fanático de Peñarol y aseguró a El País: “Amo Uruguay, es mi casa”. Llegó desde Guangzhou, China hace 25 años y terminó entrando al Palacio Legislativo como diputado suplente del Partido Colorado. “Es histórico que un asiático entre al Parlamento, pero lo importante es mejorar la vida de la gente”, sostiene.
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Una historia singular
A los 17 años aterrizó en Montevideo por un intercambio deportivo y pasó por las inferiores de Peñarol, (donde aún guarda fotos junto a Néstor Gonçalves) y por Huracán Buceo en la B. Las lesiones le cerraron el camino del fútbol, pero no las puertas del país. Primero vendió productos de bazar, después se volvió empresario de amatistas y ágatas en Artigas y Rivera y, con el tiempo, su nombre empezó a sonar en la política colorada. “La vida cambia el panorama”, dice.
Carrera política en Uruguay
Tras militar en el Partido Colorado, pasarse al Nacional y volver, Jin asumió el 9 de septiembre como suplente del riverense Martí Molins. Agradece el impulso que le dio Tabaré Viera: “la política no es poder, es servicio”; y reconoce charlas con Yamandú Orsi, Luis Lacalle Pou y Pedro Bordaberry como parte de su aprendizaje institucional. “Es histórico que un asiático entre al Parlamento, pero lo importante es mejorar la vida de la gente”, sostiene.
Su debut legislativo llegó esta semana con un proyecto de ley: las colillas y la basura en la vía pública. La iniciativa prohíbe tirar residuos en calles y espacios públicos, fija multas que van de 150 a 1.000 pesos según la reincidencia y habilita sustituirlas por trabajo comunitario. También obliga a instalar recipientes específicos para colillas y contenedores señalizados en zonas céntricas, turísticas y paradas de transporte.
Uruguay nuestra casa
El origen de la idea fue un comentario de turistas españoles en una playa local. “Uruguay es nuestra casa. No puedes ensuciar”, afirma Jin, que recientemente visitó Singapur y quedó impresionado por su limpieza. El proyecto además prevé registros de infractores, uso de cámaras para constatar faltas y destinar lo recaudado a campañas educativas e infraestructura de recolección.
En redes, más de uno lo bautizó “el diputado de Temu”, apodo que le causa gracia. Y lejos de esquivar el tema, incluso respalda el “impuesto Temu”: “Hay que pagar, todo el mundo, en todos lados”, dice, sin rodeos.
A sus 42 años, Jackie insiste en que su vocación es trabajar sin ruido partidario: “Quiero ser un hacedor, no un hablador. Vine buscando un sueño personal, pero hoy busco algo más grande: que Uruguay sea mejor para todos”. Y agrega, con la emoción de quien siente que ya pertenece a esta tierra: “Este país me dio una oportunidad. Ahora yo quiero devolverle algo con trabajo y compromiso”.