Oddone destacó que se está trabajando en la identificación de brechas existentes entre las políticas públicas nacionales y las mejores prácticas internacionales, con el objetivo de impulsar procesos de modernización institucional y regulatoria que fortalezcan la capacidad competitiva del país. La estrategia incluye una revisión de múltiples áreas de política pública, desde la producción estadística y la gestión fiscal hasta la regulación económica, la competencia, la innovación y las compras públicas.
Uno de los componentes centrales del proceso es el trabajo conjunto con organismos internacionales para actualizar metodologías y sistemas de información. Entre ellos se destaca la cooperación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para revisar estándares vinculados a la contabilidad pública y las estadísticas fiscales, buscando una mayor comparabilidad internacional y una mejor calidad de la información utilizada para la toma de decisiones.
Competitividad y productividad como desafíos centrales
Durante su intervención en París, el ministro fue enfático en señalar que el principal desafío económico de Uruguay en las próximas décadas será mejorar su productividad. Según explicó, la estabilidad macroeconómica, si bien constituye un activo fundamental, ya no resulta suficiente para garantizar mayores niveles de crecimiento económico y bienestar. La capacidad de producir más y mejor, incorporar innovación, generar valor agregado y atraer inversiones de calidad aparece como uno de los principales desafíos para una economía pequeña y abierta como la uruguaya. Oddone planteó que el país debe avanzar en reformas microeconómicas orientadas a reducir costos de transacción, simplificar regulaciones, mejorar la eficiencia del Estado y facilitar el desarrollo de actividades productivas.
La nueva Ley de Competitividad es uno de los instrumentos centrales de esta estrategia será la futura Ley de Competitividad, actualmente en elaboración por parte del Poder Ejecutivo.
La iniciativa buscará generar un marco más favorable para la inversión, la innovación y el desarrollo empresarial mediante un conjunto de medidas orientadas a mejorar el funcionamiento de los mercados y reducir barreras regulatorias. De acuerdo con los lineamientos presentados por el Ministerio de Economía y Finanzas, el proyecto incluirá cuatro grandes capítulos: Comercio exterior e inserción internacional; Facilitación y simplificación de trámites; Fortalecimiento de la defensa de la competencia; y Promoción de la innovación y el desarrollo productivo.
La propuesta fue anunciada para inicios de mayo pero aun no se conoce. Según declaraciones la misma pretende abordar aspectos que han sido identificados como factores que afectan la competitividad del país, incluyendo costos administrativos, cargas burocráticas, tiempos de gestión y marcos regulatorios.
Integración internacional como estrategia de desarrollo
Otro de los ejes destacados por Oddone fue la importancia de profundizar la inserción internacional de Uruguay. El ministro sostuvo que, en un contexto global caracterizado por crecientes tensiones geopolíticas, proteccionismo comercial y fragmentación económica, los acuerdos internacionales y la participación en organismos multilaterales constituyen herramientas fundamentales para países pequeños. Destacó la relevancia estratégica de avanzar en la implementación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, así como en la exploración de nuevos mecanismos de integración comercial, incluyendo el acercamiento al Acuerdo Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica (CPTPP). Señaló que la convergencia con los estándares de la OCDE puede funcionar como una señal de confianza para inversores internacionales y como una herramienta para fortalecer la calidad institucional del país.
Energía, innovación y atracción de inversiones
Durante el foro, Oddone también resaltó algunas de las fortalezas estructurales de Uruguay. Entre ellas mencionó la estabilidad política, la previsibilidad institucional, la capacidad del país para diversificar riesgos a través de distintos ciclos políticos y el liderazgo regional en materia de energías renovables. Estos atributos, sostuvo, constituyen una base sólida para la atracción de inversiones y el desarrollo de nuevas actividades productivas vinculadas a la economía del conocimiento, la innovación tecnológica y la transición energética. Sin embargo, advirtió que mantener estas ventajas requerirá continuar mejorando el entorno de negocios y desarrollar políticas públicas capaces de aumentar la productividad de la economía.
Un cambio de enfoque?
Durante las últimas décadas la prioridad total estuvo centrada en alcanzar estabilidad macroeconómica y fortalecer la institucionalidad democrática, el desafío actual parece orientarse a mejorar la capacidad de crecimiento de largo plazo. Pero en realidad este objetivo debe estar siempre presente. Han existido en otros momentos agendas de reformas profundas, Uruguay tuvo una importante reformas por ejemplo lo que se hizo en las primeras administraciones de FA. Ahora no se ha visto anuncios de políticas que realmente sean reformas que ataquen los temas más estructurales del Uruguay y capaz es parte del problema de algunas insatisfacciones para atender problemas que son estructurales y que nos se pueden solucionar. Cuando la agenda cae parece detenimiento. Hoy la idea es de programas estructurales que están afectando pero no está claro que la agenda micro esta que se plantea realmente tenga los impactos, pero es parte de la agenda y modelo actual . entre estos cambios que se anuncian están la identificación de brechas respecto a estándares internacionales, la modernización regulatoria, el fortalecimiento de la competencia, la mejora de las estadísticas públicas y la integración a espacios como la OCDE forman parte de una estrategia más amplia orientada a posicionar a Uruguay como una economía más productiva, innovadora e integrada al mundo. La discusión de la futura Ley de Competitividad será una de las primeras pruebas concretas de esa visión y la respuesta a los problemas.