Nueve horas esperaron un grupo de trabajadores que participaron de la construcción de la represa de Salto Grande en la plaza Independencia. Bajo el fuerte sol aguardaron hasta que algún representante de la Presidencia se dignó en recibirlos. Reclaman la aprobación del proyecto de indemnización a los exconstructores.
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
Dura te la espera una mujer se desvaneció y debió ser atendida por personal de una emergencia móvil, lo que tal apresuró la respuesta del gobierno. Dos abogadas de la Presidencia se apersonaron donde estaban los trabajadores y les comunicaron que el proyecto de reparación está "en evaluación".
Mientras tanto, el gobierno, asediado por crisis y corrupción, parece haber relegado a los exobreros a un segundo plano, olvidando que son ellos los que con su sudor y esfuerzo contribuyeron a edificar la grandeza de la represa de Salto Grande, sostiene el diario Salto al Día que ha venido siguiendo las movilizaciones de los constructores de la represa de Salto Grande.
Mario De Los Santos, representante de los trabajadores, sostuvo que “la lucha de los exobreros contrasta con la indignidad de un gobierno que aún no ha movido un dedo para resolver su situación. Cada semana que pasa sin una solución, otro exobrero se suma a la lista de aquellos que han partido sin ver la justicia”.
La represa de Salto Grande comenzó a construirse en 1974 y finalizó, según la dictadura, en 1978, lo que no es cierto ya que las obras terminaron realmente en 1983. La empresa italiana que estaba a cargo de la obra pagó a los obreros extranjeros y el resto lo entregó a la administración para pagar a los uruguayos. Nunca cobraron. El dinero se licuó en Rentas Generales y no se sabe cuál fue su destino.
Mientras tanto los exconstructores siguen reclamando la indemnización, una cuestión de la que por el momento no tienen novedades.