No es cerrar, sino transformar
Para el presidente de la FFSP, el foco no debe ponerse únicamente en el cierre de instituciones, sino en la transformación del modelo de atención en salud mental. En esa línea, mencionó la apertura del centro CEREMOS, destinado a atender a pacientes en situación de mayor vulnerabilidad y con problemáticas complejas que, en muchos casos, trascienden la salud mental.
Pereira también advirtió sobre la existencia de pacientes que permanecen internados por razones sociales y no estrictamente médicas. “Hoy el sistema está absorbiendo una realidad social sin respuesta: se estima que hay unos 250 pacientes sociales en hospitales de la región sur que permanecen institucionalizados por falta de alternativas”, señaló, y planteó que para abordar esta situación es imprescindible la coordinación con otros organismos estatales, como el Ministerio de Desarrollo Social.
A su entender, sin esa articulación institucional resulta inviable avanzar en cierres o restricciones de ingresos, ya que podría derivar en que muchas personas queden en situación de calle, especialmente ante la llegada del invierno. “Sin esa coordinación, cualquier intento de cierre o prohibición de ingresos es impracticable y puede empujar a muchas personas a la calle, más aún de cara al invierno”, señaló.
El dirigente también informó que en el Hospital Vilardebó alrededor del 63% de las personas internadas son pacientes judiciales, lo que, a su juicio, demuestra la necesidad de mejorar la coordinación entre el sistema de salud, el Poder Judicial y las políticas sociales. “Evidencia la necesidad de mayor articulación entre salud, justicia y políticas sociales”, indicó.
Falta de profesionales
Otro de los puntos señalados por Pereira fue la falta de profesionales, tanto en Montevideo como en el interior del país, especialmente psiquiatras, lo que impacta en la calidad de la atención. “La falta de psiquiatras impacta directamente en la calidad de atención y vulnera derechos. Y es necesario decirlo con claridad: aun cuando existen salarios de alta dedicación que pueden alcanzar hasta los 371.000 pesos mensuales en ASSE, con niveles de cumplimiento horario que muchas veces no superan el 50% en estos cargos a nivel general, persiste la negativa a trabajar en ASSE”, contó Pereira.
Ante esta situación, planteó la necesidad urgente de incorporar profesionales, incluso del exterior, como ocurrió en el Hospital de Ojos, y remarcó que la población usuaria del sistema no puede seguir esperando soluciones.
Finalmente, sostuvo que insistir en cierres o prohibiciones sin generar alternativas reales podría empeorar el escenario actual y remarcó la necesidad de inversión, planificación y desarrollo de dispositivos comunitarios. “Insistir en cierres o prohibiciones sin alternativas solo agrava el problema. Transformar la salud mental requiere inversión, planificación y desarrollo de dispositivos comunitarios, pero también respuestas concretas frente a las urgencias actuales. Mantener los cambios introducidos permite avanzar sin poner en riesgo la atención”, indicó Pereira.
Y concluyó: “No se trata de renunciar a los principios, sino de hacerlos posibles. Porque hoy, sin lugar a dudas, la salud mental en Uruguay es una urgencia”.