Según Santa Cruz, el robo fue un episodio muy rápido, de menos de un minuto. Si bien remarcó que “todo robo es un hecho violento”, señaló que no hubo agresiones directas contra los funcionarios. El único episodio de violencia física involucró a un guardia de seguridad, quien recibió un leve golpe cuando los delincuentes le quitaron su arma.
La preocupación por los trabajadores
Tras el asalto, una de las primeras exigencias planteadas por AEBU al directorio del BROU fue que los trabajadores recibieran asistencia y contención psicológica antes de retomar sus tareas.
Santa Cruz destacó que esa instancia se concretó al día siguiente, cuando la sucursal debía reabrir sus puertas. En ese momento estuvieron presentes autoridades del banco, entre ellas el presidente Álvaro García y la gerenta general, además de equipos técnicos integrados por psicólogos y asistentes sociales.
“Estamos en esta primera instancia preocupados por cómo es esta evolución inmediata de la salud emocional de los compañeros”, sostuvo el dirigente sindical.
Para AEBU, la respuesta no puede limitarse a atender las consecuencias inmediatas del asalto. El sindicato también pretende analizar las circunstancias del hecho y determinar qué medidas pueden adoptarse para reforzar la seguridad en las sucursales.
“Activamos la segunda pata, que es un poquito más a mediano y largo plazo: qué pasó y qué acciones nosotros podemos tomar para prevenir que vuelvan a suceder este tipo de situaciones”, explicó Santa Cruz.
Antecedentes de robos en el BROU
El dirigente sindical señaló que los robos a sucursales bancarias no constituyen un fenómeno habitual en Uruguay, aunque recordó algunos antecedentes registrados en los últimos años.
En particular, mencionó dos asaltos ocurridos en 2019 en la sucursal del BROU de Punta de Rieles, registrados en septiembre y noviembre de ese año. Según recordó, aquellos episodios fueron más violentos, debido a que hubo amenazas contra funcionarios y guardias de seguridad.
Luego, indicó, hubo que esperar hasta agosto de 2023 para registrar otro robo de características similares al ocurrido ahora en Pando. En aquella oportunidad el episodio tuvo lugar en una sucursal ubicada en la zona de Solferino y avenida Italia.
Santa Cruz también recordó un asalto ocurrido en 2018 en una sucursal del banco Itaú ubicada en las inmediaciones del Palacio Legislativo, donde se produjo un tiroteo durante el robo de una remesa, además de un intento de asalto registrado a comienzos de este año.
A partir de estos antecedentes, el representante de AEBU consideró que los robos físicos a instituciones financieras no son actualmente la principal modalidad delictiva que afecta al sistema.
Del asalto físico al delito digital
Santa Cruz planteó además que el avance de la digitalización modificó sustancialmente el mapa de riesgos para el sistema financiero.
“En delito en el sistema financiero migró, obviamente, de lo que es lo físico a lo digital”, sostuvo.
La expansión de las herramientas digitales, acelerada después de la pandemia y acompañada por una mayor inclusión financiera, provocó que el foco de los delincuentes se trasladara en buena medida desde las instituciones hacia los propios usuarios.
En ese escenario aparecen modalidades como el denominado “cuento del tío”, las llamadas telefónicas fraudulentas, los mensajes engañosos y el phishing, mediante los cuales los delincuentes buscan obtener información o acceder al dinero de sus víctimas.
Para AEBU, el robo de Pando vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de revisar las condiciones de seguridad en las sucursales, pero también de contemplar los nuevos desafíos que plantea una actividad financiera cada vez más digitalizada.