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Sociedad niño | diagnóstico |

muy grave

Especialistas advierten graves efectos de contaminación por plomo en niños

La contaminación por plomo es un problema que afecta a miles de personas, en particular niños, afectando su capacidad intelectual y de desarrollo.

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Lautaro tiene 13 años y su vida no es como la de cualquier otro niño de su edad. Desde hace seis años está bajo tratamiento luego que una maestra advirtiera que le costaba concentrarse y tenía frecuentes dolores de cabeza. Su madre buscó asistencia médica y el diagnóstico la dejó completamente sorprendida: intoxicación por plomo.

Pese a tratarse de un tema "invisibilizado por la falta de datos", la contaminación por plomo continúa siendo una "peligrosa amenaza" para los niños uruguayos.

Veintitrés años después de que cientos de casos se detectaran en el barrio capitalino de La Teja, provocando profunda conmoción social y política en el país, el Ministerio de Salud confirmó a la Agencia Sputnik que en los últimos siete años se registraron más de 1.000 nuevas consultas por altos niveles de plomo en sangre, un mineral al que los especialistas llaman "ladrón de inteligencia" por los "graves" efectos que provoca en el desarrollo intelectual de los niños.

Entre 2016 y 2023 hubo 1.096 consultas por contaminación por plomo en la Unidad Pediátrica Ambiental, según el informe parcial proporcionado a esta agencia por el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico, en respuesta a un pedido de acceso a la información pública, que consigna solamente las consultas espontáneas porque en el país no se realizan controles universales.

"Esto lleva a considerar que el número de niños afectados puede ser sustancialmente superior", dijo a esta agencia el doctor en antropología estadounidense-uruguayo Daniel Renfrew, con más de 20 años de investigación del tema, quien advirtió que "existen fuertes elementos para sospechar que puede haber miles de niños con plomo en sangre que verán condicionado su crecimiento y su desarrollo intelectual".

"Se puede considerar que hay muchos otros casos que no llegan a la consulta y que buena parte de la población infantil y adulta puedan estar afectados por este peligroso contaminante que genera graves trastornos en el crecimiento y la capacidad intelectual de los menores", agregó Renfrew.

En 2021, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) expresó su preocupación en un reporte de imágenes realizado en Uruguay que muestra el grave riesgo sanitario que supone la llamada "minería urbana" (extracción de metales y minerales de vertederos). Miles de familias conviven a diario con chatarra electrónica, y muchos niños crecen ayudando a sus padres desmantelando cables de cobre y exponiéndose directamente al plomo que los recubre.

Refrendew asegura que la falta de datos "invisibiliza el problema" pese a que 23 años después de lo que sucedió en La Teja no solo siguen activas las fuentes de contaminación que provocaron la intoxicación de cientos de niños sino que además se multiplicaron los casos de manipulación de chatarra y de basura electrónica, sumado al robo de toneladas de cables eléctricos que se descargan en la "economía informal".

"Todo eso, sin duda, debe estar todavía contaminando a trabajadores y a familias enteras", alertó.

Plomo: destructor intelectual

El plomo cercena la posibilidades de los niños y tiene grandes consecuencias en sus vidas, ya que se lo considera "un gran destructor intelectual", dijo a la Agencia Sputnik la pediatra María José Moll, máster en nutrición e integrante de la Unidad Pediátrica Ambiental.

"Es por ello que se le llama ladrón de inteligencia porque deteriora el sistema nervioso central, altera el nivel de los neurotransmisores y disminuye el coeficiente. Cuando llega a niños de tres a cinco años, los perdemos para siempre", afirmó la especialista.

El metal es considerado uno de los 10 contaminantes de mayor preocupación en el mundo, es una "sustancia tóxica acumulativa" que afecta el sistema cardiovascular, neurológico, hematológico, digestivo y renal. Los niños son "especialmente vulnerables a sus efectos neurotóxicos y aun los niveles relativamente bajos de exposición pueden causar daño neurológico grave y en algunos casos irreversible", afirma la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en su página web.

Moll, quien integró un equipo de profesionales que ganó un premio nacional de medicina en 2005, explicó que la intoxicación por plomo "es un gravísimo problema que genera trastornos de comportamiento muy serios por deterioro del intelecto y trastorno de la conducta. Los niños intoxicados con plomo pueden ser adolescentes con trastornos delictivos y terminar en la cárcel", asegura.

En coincidencia con la médica, Refrendew consideró que los estudios han demostrado que hay una "conexión directa entre altos niveles de violencia y crimen con exposiciones generalizadas al plomo" y advirtió que, por lo general, los efectos se ven 20 años después de la intoxicación.

Con respecto a la permanencia del plomo en el organismo, el profesor agregado del Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina, Darío Pose, explicó, en diálogo con la Agencia Sputnik, que una vez que una persona se contamina con plomo y éste se aloja en la sangre, pasa a los órganos y luego a los huesos, y demora hasta 25 años en expulsarse.

El primer caso

A finales de la década de los 90, hace 25 años, apareció el primer caso de contaminación por plomo en La Teja, lo que generó un fuerte impacto social y trajo asociadas múltiples acciones, además de estudios científicos, nueva legislación, coordinación institucional y empoderamiento del barrio en la generación de soluciones.

Si bien la experiencia de La Teja provocó un fuerte impacto en la sociedad y puso el tema en el centro del debate social y legislativo, las medidas aplicadas duraron poco, y muchos de los anuncios nunca se cumplieron. "Nunca se cumplió, por ejemplo, con la promesa del Ministerio de Salud Pública de implementar un estudio epidemiológico universal", afirmó Moll.

"Lo más cerca que se llegó fue a un estudio de plombemia de 6.000 residentes del barrio La Teja en el 2001, el que demostró que más del 60 por ciento de los niños sufrían niveles de plomo en sangre superior a los 10 µg/dL.", afirmó el antropólogo.

Chatarra electrónica y robo de cables

Los especialistas, consultados por la Agencia Sputnik, afirmaron que luego del terrible caso de la Teja en 2001, la fuente de contaminación por plomo que ha venido aumentando con mayor frecuencia en el último tiempo es el robo de cables para abastecer al mercado negro, lo que expone a muchas personas a la manipulación de miles de toneladas de material altamente contaminante.

Pese a no ser un país minero, Uruguay es uno de los principales exportadores de cobre de la región, esto es consecuencia de la minería urbana que se abastece de la chatarra electrónica y en buena medida del robo de cables. Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), en 2021, Uruguay fue el exportador número 97 de chatarra de cobre en el mundo.

"¿Qué se hace cuando se roba el cable? Se lo quema para extraer el cobre, que es lo que se vende, pero la cobertura del cable plástico libera plomo lo que compromete la salud de la familia y de toda la gente del barrio que después son nuestros pacientes", afirmó Moll.

El director de la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) por el partido Cabildo Abierto (derecha), Enrique Pées Boz, informó a la Agencia Sputnik que solo en 2022 se registraron 8.000 hurtos de cables, que equivalen a 19.000 kilogramos de cobre sustraídos.

Pero UTE no es la única empresa estatal que sufre la sustracción de cable. También la Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antel) es víctima de ellas.

Según cifras brindadas por Antel a la Agencia Sputnik, el promedio mensual de interrupción de servicios por "robo o vandalismo" fue de 40 mensuales durante el 2023, lo que representa alrededor de 480 en total. El 90 por ciento de dichas fallas por "vandalismo o robo" se producen en Montevideo. Este valor es similar al 2021 e inferior al 2022. Antel estima que representa un costo de 500.000 dólares anuales en promedio.

La OMS señaló que en los barrios de bajos ingresos de Uruguay "es común que la gente queme cables, equipos electrónicos desechados, baterías u otros desechos electrónicos para recuperar metales y obtener ganancias. Los desechos electrónicos son un peligro para la salud y el medio ambiente y contienen aditivos tóxicos o sustancias peligrosas que dañan el cerebro humano, entre otros sistemas".

La lucha de Lautaro

Lautaro tiene 13 años y su vida no es como la de cualquier otro adolescente. Tenía siete años cuando le diagnosticaron niveles muy altos de plomo en sangre cercanos a 50 microgramos por decilitro.

Su madre, Karen Dayana Salinas, explicó a la Agencia Sputnik todo "el calvario" que vivieron en los últimos años. "No podía ir a la escuela porque tenía descomposturas seguidas, yo pensaba que eran mañas suyas para no asistir a clases. Pero un día la maestra me llamó y me dijo que la situación era realmente seria y que Lautaro la pasaba muy mal. Entonces consulté y la doctora me mandó a hacer una serie de análisis. Y uno de esos fue el de plomo, que en ese momento le dio niveles muy altos", agregó.

Pese a que lleva seis años de tratamiento, sigue teniendo niveles demasiado altos de plomo por lo que debe viajar con frecuencia más de 300 kilómetros con su madre desde Fray Bentos hasta Montevideo.

"Llega un momento en que ves el cansancio que le provoca, porque siempre hay algún estudio nuevo para hacerle. Además, cada viaje nos cuesta mucho y perdí el trabajo porque siempre teníamos que venir a Montevideo. La verdad es que esta enfermedad nos cambió la vida a los dos, pero más que nada a él que vive en una lucha constante y sufre por no ser un niño como cualquier otro", subrayó Karen.

Los especialistas están convencidos que el caso de Lautaro no es un hecho aislado, sino que hay muchos otros niños y adolescentes uruguayos que sufren las consecuencias de esta grave contaminación que está arruinando sus vidas y no lo saben.

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