El atacante, un hombre sin antecedentes penales pero con indagatorias por violencia doméstica, se dio a la fuga tras el hecho. Fue detenido a pocas cuadras gracias al análisis de cámaras de videovigilancia.
Según informó Sarandí, en la audiencia prevista para esta jornada, la Fiscalía podría imputarlo por homicidio simple, delito que según el Código Penal prevé una pena de entre cuatro y 18 años de prisión.
Antecedentes del caso
La víctima tenía 62 años, era de nacionalidad venezolana y trabajaba como repartidor desde hacía varios años. Había llegado a Uruguay en busca de mejores condiciones de vida y había impulsado la llegada de su familia al país, bajo la premisa de mayor seguridad y oportunidades laborales.
De acuerdo a testimonios recabados, Mendoza intentó desescalar el conflicto previo al ataque, incluso disculpándose durante la discusión, lo que fue destacado por su familia, que lo describió como una persona “tranquila y trabajadora”.
Movilización y pedido de justicia
El crimen generó una rápida reacción del sector. Este martes, trabajadores de PedidosYa se concentraron frente a Torre Ejecutiva para reclamar justicia y visibilizar la inseguridad que enfrentan a diario. Desde el sindicato señalaron que este tipo de situaciones no constituye un hecho aislado, sino parte de la cotidianeidad de quienes trabajan en reparto, muchas veces expuestos a episodios de violencia en la vía pública.
En paralelo, la empresa expresó su “más enérgico rechazo” a la violencia y confirmó que se puso en contacto con la familia de la víctima, además de ofrecer instancias de apoyo para los repartidores.
El caso se encuentra ahora en etapa judicial, mientras familiares, compañeros y organizaciones reclaman que el homicidio no quede impune.