El rector también situó la coyuntura actual en un contexto global adverso. Advirtió que se trata de “un momento muy difícil, muy duro”, en el que “el imperialismo crece” y donde “el derecho al más fuerte parece que es el que se impone”. En ese marco, sostuvo que Cuba atraviesa “unos embates muy duros”, lo que refuerza, a su entender, la necesidad de profundizar la solidaridad.
Cancela planteó que el apoyo no solo responde a una obligación ética, sino a una construcción colectiva basada en la historia, la cultura y valores compartidos en América Latina. En esa línea, afirmó que “todo lo que nosotros podamos aportar corresponde, tenemos que hacerlo”.
Solidaridad productiva
La doctora Graciela Ubach, exiliada en Cuba en el año 1984, orientó su intervención hacia las formas concretas de sostener la solidaridad con Cuba, proponiendo complementar las acciones tradicionales con estrategias que fortalezcan la economía de la isla. Sugirió que, además de las campañas de recolección de insumos, es necesario pensar en mecanismos de intercambio y cooperación productiva.
Para ella, una de las vías posibles es la compra de productos desarrollados en Cuba, particularmente en el área de la salud. “Las vacunas clarísimamente”, afirmó, mencionando desarrollos como los vinculados a la meningitis, el sarampión y el Covid-19, y cuestionó decisiones pasadas: “¿Se acuerdan que Cuba la tenía hecha [a la vacuna] y no se la quisieron comprar, se la compraron a los gringos?”. Para Ubach, este tipo de intercambios permitiría generar ingresos para el país caribeño: “Es importante que ayudemos a generar divisas para que Cuba con eso decida comprar lo que quiere”.
Si bien valoró las acciones solidarias directas, como el envío de insumos, señaló que no deberían ser la única estrategia: “No está mal que nosotros juntemos cosas, se las hagamos llegar, está bien. Pero pienso que el otro camino es fortalecer la producción cubana”.
En su exposición, también destacó la posibilidad de cooperación en materia energética, mencionando la experiencia uruguaya en energías renovables. Consideró que Cuba debe avanzar en ese sentido para reducir su dependencia del petróleo: “Cuba tiene que romper esa atadura fenomenal del petróleo, porque si no va a estar siempre dependiendo de esos canallas”.
Ubach cerró su intervención con una referencia a la resistencia histórica del país: “Gracias a esa valentía, a ese amor a su patria, es que han logrado desarrollar lo que han logrado desarrollar [...] Los cubanos van a resistir, no van a entregar la patria”.
Cuba, símbolo y legado
A su turno, el docente Gregory Randall ofreció una intervención extensa, atravesada por su experiencia personal en la isla y una reflexión crítica sobre los procesos revolucionarios. A partir de ese recorrido, planteó una mirada compleja sobre Cuba, destacando tanto sus logros como sus limitaciones.
“Las escaseces eran enormes, las agresiones del imperio constantes”, afirmó. Según describió, en ese contexto convivieron “las maravillas” con “los errores y los horrores de una revolución verdadera”. A su entender, el proceso cubano estuvo condicionado por su situación geopolítica, ya que “Cuba siempre fue una fortaleza sitiada y en esas condiciones tuvo que vivir todos estos años”.
Desde su vivencia, remarcó que la Revolución implicó transformaciones profundas en la vida cotidiana, especialmente en áreas como la educación y la salud. “Puedo testimoniar, porque los viví, que los primeros 30 años de la Revolución Cubana fueron de mejoras continuas y sustantivas en la vida de la gente”. Aseguró que “la salud se convirtió efectivamente en un derecho” y que el acceso a la educación se amplió de forma significativa.
Al mismo tiempo, introdujo una mirada crítica sobre los límites del proceso, mencionando factores internos y externos. Indicó que algunas dificultades se explican por “su condición de pequeña isla bloqueada”, mientras que otras responden a “dogmatismos o por limitar el florecimiento de un pensamiento crítico totalmente libre”. En ese marco, afirmó que “los que vivimos allí sabemos que no era perfecta”.
Randall también reflexionó sobre el impacto global de las experiencias revolucionarias del siglo XX, señalando que su retroceso implicó un golpe para los proyectos de transformación social. “El fracaso de las experiencias de transformación revolucionaria del siglo XX […] ha sido un golpe formidable para nuestros sueños”. Además, advirtió sobre la falta de reflexión crítica desde la izquierda: “Nos falta pensamiento riguroso. Necesitamos una nueva síntesis teórica”.
En su análisis del presente, cuestionó el sistema capitalista, al que definió como “injusto e inhumano” e “insostenible”, en un contexto de creciente desigualdad y crisis climática. A su entender, esto se combina con dificultades para imaginar alternativas: “Nuestra dificultad para pensar un futuro distinto”.
Pese a ese escenario, reivindicó el legado de la Revolución Cubana, en particular su dimensión humanista e internacionalista. “Uno de los más bellos legados de la Revolución cubana es su generosidad”, afirmó, y recordó múltiples experiencias de solidaridad, tanto en América Latina como en otras regiones del mundo. En ese sentido, subrayó que “es una generosidad que no conoce límites ni condicionamientos ideológicos”.
Llegando al final de su exposición, vinculó la situación actual de Cuba con el contexto internacional, denunciando el bloqueo y sus consecuencias. “Hace tres meses que no entra petróleo, los apagones duran más de 24 horas”. Ante esta coyuntura, llamó a una respuesta activa de los pueblos: “Cuando los gobiernos abandonan, son los pueblos los que tienen que actuar”.
En el cierre, planteó que la defensa de Cuba trasciende lo estrictamente nacional: “Defender a Cuba no es solo un acto de elemental humanidad […] es también defender nuestra independencia”. Y sentenció: “Hoy ser simplemente humanos es un acto revolucionario”.
El encuentro culminó con las presentaciones artísticas de Papina de Palma y Numa Moraes, en un cierre que combinó música y compromiso, reforzando el carácter colectivo de la convocatoria.
Al abandonar el Paraninfo, se podía observar el rincón destinado a la recoleción de medicamentos e insumos médicos aportados por quienes asistieron al evento. Estos artículos serán enviados a Cuba como parte de una acción solidaria impulsada por la organización convocante. En una de las cajas colmadas de medicamentos, sobresalía una flor.