En setiembre de 2024, un técnico contratado por la empresa que tiene la concesión pidió a UTE un aumento de potencia. “Este tipo de solicitud implica, por un lado, obras a cargo de UTE en la red de distribución y, por otro, la adecuación del puesto de medida y de las instalaciones internas del cliente, tareas que deben ser coordinadas y ejecutadas por el instalador”, añade el texto.
Según el comunicado, el ente realizó las tareas correspondientes y “notificó su finalización en mayo de 2025 quedando pendiente la intervención del técnico instalador para completar el proceso, lo que no ocurrió antes de la inauguración del juego”.
La empresa “estaba en conocimiento de que el aumento de potencia no se había concretado”, dado que no había firmado y la facturación no había cambiado.
No hubo falla de UTE
“La situación registrada no estuvo asociada a una falla del suministro eléctrico de UTE, sino a la falta de finalización del trámite de aumento de potencia y a la ausencia de pruebas y verificaciones técnicas previas a la puesta en funcionamiento del juego”, asegura el ente.
Pese a esto, UTE decidió poner una “llave sobredimensionada que protege la instalación y brinda las garantías de seguridad necesarias, a efectos de asegurar el correcto funcionamiento de los juegos mientras se avanza a la formalización del nuevo contrato”.
“Concluimos que el juego fue puesto en funcionamiento sin que estuvieran dadas las condiciones técnicas y contractuales necesarias. UTE no es responsable por las fallas ocurridas, asociadas a la falta de verificación del trámite de aumento de potencia, a las tareas técnicas a cargo del instalador del cliente y a una estimación insuficiente de la demanda eléctrica requerida”, finaliza el comunicado.