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Cultura y espectáculos Sandino Primera | Canto y Poesía por la Paz | venezolano

Hoy en el Festival Canto y Poesía por la Paz

Sandino Primera en Montevideo: un mensaje para sus hermanos venezolanos

El cantautor Sandino Primera participará este viernes en el Festival Canto y Poesía por la Paz. En entrevista con Caras y Caretas, envió un mensaje a sus hermanos venezolanos.

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Montevideo recibe a Sandino Primera en un tiempo en el que la palabra “paz” dejó de ser una consigna abstracta para convertirse en una urgencia vital. Su presencia en el Festival Canto y Poesía por la Paz, que se realizará este viernes desde las 18 horas en la explanada de la Universidad de la República, es un gesto de solidaridad con el pueblo venezolano y una toma de posición frente a un escenario regional e internacional atravesado por la violencia, la injerencia externa y la fractura social. El encuentro, impulsado por el Pit-Cnt y el Comité Uruguayo Antiimperialista de Solidaridad con Cuba y los pueblos del mundo, reúne a decenas de organizaciones sociales, políticas, sindicales, culturales y de derechos humanos que apuestan a la cultura como herramienta de unidad y resistencia.

Heredero de una tradición profundamente arraigada en la canción popular latinoamericana, pero con una voz propia y contemporánea, Sandino Primera ha construido una obra que dialoga con el legado de su padre, Alí Primera, desde la trova, el folk y la canción de autor, incorporando una mirada crítica sobre la realidad social y política de Venezuela y de la región. Su trabajo artístico se nutre de las tradiciones afrovenezolanas y afroindígenas, y se proyecta desde una concepción del arte como espacio de encuentro, reflexión y construcción colectiva. Acompañado por parte de su grupo Colibrí del Chiquero, llegó a Uruguay con una propuesta musical que pone en el centro la raíz cultural y el mensaje humano.

La visita de Sandino ocurre en un mes convulso después de los episodios de extrema violencia vividos en Venezuela, que han dejado una marca profunda en la sociedad y han reabierto debates sobre el rumbo político, la soberanía y el papel de la comunidad internacional. Desde ese lugar, su palabra se vuelve testimonio y reflexión, pero también una convocatoria a la unidad por encima de las diferencias, al rechazo de la guerra como método y a la recuperación del diálogo entre venezolanos, estén donde estén. En esta entrevista con Caras y Caretas, Sandino Primera compartió sus sensaciones al volver a Uruguay después de 16 años, su lectura del momento que atraviesa su país, el rol que le asigna a la cultura en tiempos de crisis y el mensaje que desea hacer llegar a sus compatriotas residentes en el exterior.

¿Cómo se siente volver a Uruguay y qué te motivó a participar en este festival por la paz?

En principio, para nosotros la temática no es motivo de alegría; el contexto de un bombardeo en Caracas, en Venezuela. Pero el hecho de que eso haya activado con más fuerza las manifestaciones de solidaridad y acompañamiento con el pueblo y el proceso político y social interno que vive el país, siempre es una sensación, a veces indescriptible y muy emocionante, de sentirte acompañado en los peores momentos. Creo que es un tema humano, que cuando estés más vulnerable, te abracen, te recojan, te acaricien y te hablen. Esa es un poco la atmósfera en la que nos sentimos en este momento; desde antes de concretar nuestro viaje a Uruguay, al sur, ya lo percibíamos, pero lo sentimos de manera mucho más intensa y concreta desde que pisamos Montevideo.

Esto nos aumenta, por supuesto, el compromiso de dar lo mejor en estos días que estaremos por acá. Participaremos en el festival "Poesía y Canto por la Paz" y otras iniciativas, coincidiendo con esta atmósfera carnavalesca, murguera y candombera de Uruguay, que es tan divina. Estamos muy emocionados de estar aquí, en el marco de esta actividad en solidaridad con Venezuela.

Sandino, no puedo dejar de preguntarte: ¿En qué estado dejaste tu país tras unos días tan convulsos y complejos?

Se vive un proceso de mucha reflexión, mucha recapacitación, vamos a decirlo así. Una sensación de mucha gente repensándose. Por más opuesta que esté a la política del gobierno, por más insatisfecha que podamos estar todos sobre muchas cosas —como el comportamiento de la administración de los recursos para el bienestar general y social—, entendiendo todo eso, hay mucha gente que de manera ligera pensó que esto se resolvería otra vez a los golpes como si la historia no nos hubiera demostrado que nada se resolvió de esa manera. Siempre volvían los problemas otra vez.

Sentimos un momento donde mucha gente decidió "bajarle dos", ¿sabes? Bajar los humos a esas ideas que creyeron ciertas. Cuando vivimos el terror, el horror... los que estuvimos en Caracas, en La Guaira y en Higuerote donde bombardearon... Ver la bomba sobre tu territorio es horroroso, es horroroso. Entonces hay mucha gente traumatizada, muchos niños traumatizados que vivieron de cerca el bombardeo, las balas, las ráfagas de los helicópteros.

Hay una necesidad de abrazarnos por encima de la ideología. En la calle se siente a la gente trabajando activa, con mayor compromiso. Uno siente mucho eso en Venezuela: entender que tenemos que resolver los problemas nosotros mismos, nunca justificando la guerra, la bomba, la bala y mucho menos fuerzas extranjeras a los golpes. Esa es la sensación. Repito, de resto todo en una "nueva normalidad". La gente dando lo mejor de sí, una sensación de fraternidad, como cuando después de una pelea familiar todos se miran a los rostros y se abrazan: "hermana, yo te quiero muchísimo, no quise golpearte".

Eso no es un tema idealista de mi parte, no es un tema "comeflor", como dicen. Es lo que uno percibe en la calle con gente con la que has tenido discusiones intensas en lo político, pero que ahorita hacen silencio; están con la cabeza baja pensando: "coño, yo jamás pensé que apoyar a la dirigencia opositora que pide intervención extranjera fuera apenas la punta de la cola del demonio que vimos". No quieren eso.

¿Cómo vislumbras el futuro de Venezuela dentro de esta "nueva normalidad" que mencionas?

Yo tengo un optimismo apoyado en hechos. Soy materialista; más allá de que me considero un gran soñador, soy profundamente materialista en el sentido concreto y científico de que todo lo que tenemos nos lo ha dado la tierra. Hay una realidad de origen concreto: los celulares, las computadoras, el carro más moderno... toda la materia prima viene de nuestra tierra.

Desde esa certeza, soy muy optimista en que esto nos "movió la mata" del pensamiento para ser más atinados frente a la distribución de nuestra riqueza, el trabajo sobre la tierra y la unidad interna sin agresividad. Percibo una atmósfera de hermandad y prosperidad debido al trabajo mancomunado y a un gobierno, por supuesto golpeado, pero a la vez con una dignidad altísima, erguido y enfocado.

Además, por primera vez en la historia de Venezuela, los hechos nos dieron a una mujer como dirigente de nuestro gobierno. Eso ha traído una sensación positiva. Es una persona muy preparada; no fue porque alguien la eligió al azar o porque llegó a los golpes, no. Es una persona que por muchos años se ha preparado en lo político, filosófico, administrativo e ideológico. Carga con la marca triste del asesinato de su padre por la CIA y el gobierno de aquel momento. Eso te da una mayor claridad de a quién estás enfrentando. Y bueno, nada más y nada menos que el secuestro del presidente... eso te agudiza los sentidos, es un tema de supervivencia. Todo esto me hace sentir muy optimista sobre lo que va a seguir sucediendo en Venezuela para la alegría y la vida en dignidad.

Tu visión sobre Delcy Rodríguez, ¿es compartida por la mayoría de los venezolanos? ¿Se percibe una aceptación general hacia su figura?

Bueno, no por todos los venezolanos, porque ha habido mucha crítica hacia ella y hacia su hermano, Jorge Rodríguez (presidente del Poder Legislativo), sobre una supuesta acumulación de poder. Siempre ha habido opiniones críticas. Pero luego del bombardeo, todos están conscientes de que es una persona hiperpreparada.

Y está el hecho de ser mujer, lo que eso significa. Una persona que ha sido humillada por las opiniones más ridículas, asquerosas y superficiales sobre su tamaño, su color o su aspecto... cosas estúpidas. Hoy eso pierde total sentido. La opinión y la sensación positiva sobre su figura ha crecido mucho más que lo negativo, esa es una gran verdad.

Volviendo a lo que nos convoca: ¿Qué papel juega la cultura en este momento histórico y cómo colaboras, desde tu arte, para construir la paz?

El arte y las expresiones artísticas siempre han sido puentes potentísimos entre la gente. Siempre opinamos de política y a veces la gente se cae a golpes, pero de repente escuchamos una canción, hablamos sobre una película o un libro y nos da por bailar; eso enseguida nos une, pana, nos abraza.

Cuando a estas expresiones les damos un contenido sobre la unidad, sobre el hecho de que los problemas los tenemos que resolver nosotros por encima de los colores o las tendencias electorales, se vuelve fundamental. Creemos profundamente que, después de tanto grito, tanta ofensa y el horror de la bomba, merecemos escucharnos, cantarnos y bailarnos. Es el momento de levantar la canción y atreverse a hablar sobre un mundo posible, no como un idealismo, sino como un hecho.

Si llegamos a estas terribles condiciones donde se justifica la bomba o un genocidio en Palestina como el que sucede televisado, es porque nosotros los seres humanos nos hemos movido hasta acá. Por tanto, debemos ser nosotros quienes lo transformen. Es el momento de la poesía, de escribir y proyectar esa nueva realidad. No va a llegar de la nada, a menos que llegue un meteorito y nos jodamos todos, pero de resto, somos nosotros quienes creamos esta realidad.

Sandino, ¿cuál es la propuesta artística que presentarás hoy en el festival junto a tu grupo?

Las ganas de cantarnos y bailar. La intención es no desaprovechar el momento para decir; más que cantar, es decir. No vamos con la intención de extender un discurso, queremos comunicarnos a través del arte. El grupo, "El Colibrí del Chiquero", tiene ocho integrantes, pero por temas logísticos del festival solo pudimos venir cuatro.

Para nosotros es una novedad porque tenemos que sonar de otra manera al faltar instrumentos y aportes de los otros compañeros. Es como cuando dices: "se fue este gentío y quedamos nosotros aquí resistiendo", tenemos que estar mucho más afiladitos. Nos sentimos emocionados y felices. Hoy tendremos la prueba de sonido y a las ocho de la noche compartiremos estas canciones en vivo con nuestra gente aquí en Uruguay.

¿Tienes algún mensaje o invitación especial para la comunidad venezolana que reside aquí en Uruguay?

Sí, a todas mis hermanas y hermanos: que seamos capaces de superar el odio y el rencor. Estoy seguro de que hay razones legítimas y justificadas para sentir impotencia o frustración sobre muchas cosas que han sucedido en nuestro país, pero las razones para la construcción de una nueva realidad son muchas más.

Entiendo el rechazo hacia el proceso político en Venezuela, que no por ser una revolución está lleno solo de la mejor gente o de los más capaces. Pero sepamos que no será posible transformar ninguna realidad si no nos comprometemos al hacer conjunto. Que la rabia no justifique el golpe ni la agresión.

Somos necesarios, somos vitales. Toda la gente, los venezolanos, estemos donde estemos y por las razones que sean, es vital lograr recuperar el abrazo; recuperar la capacidad de comunicarnos cordialmente sin desconocer las cosas que nos puedan separar ideológicamente. Lo concreto pide por nuestra unidad para la transformación real del país que aspiramos.

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