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Cultura y espectáculos Los muertos | Tabaré Rivero | Alejandro Ferradás

20 y 21 de marzo en Teatro Florencio Sánchez

Tabaré Rivero revive "Los muertos" de Florencio Sánchez

"Los muertos" se presentará por primera vez en el Teatro Florencio Sánchez los días 20 y 21 de marzo luego de haber pasado por la sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre

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Existen (raro que use este verbo porque justo voy a hablar de una obra que se llama "Los Muertos" pero si alguno me ha leído, ya conoce mi "estilo") textos que no regresan porque nunca se fueron. "Los muertos", escrita por Florencio Sánchez hace más de 120 años, es una de ellas. Un texto que no pertenece al archivo sino a la intemperie, donde el teatro deja de ser relato y se convierte en espejo. En 2025, cuando se cumplieron 150 años del nacimiento de Florencio Sánchez y 120 años del estreno de esta obra, el drama vuelve a ponerse en pie para incomodarnos, para preguntar lo que seguimos evitando.

Esta vez, "Los muertos" se presentará por primera vez en el Teatro Florencio Sánchez, en el barrio Cerro, los días 20 y 21 de marzo, luego de haber pasado por la sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre. No es un dato menor: la obra llega por primera vez al escenario que lleva el nombre de su autor, en un barrio históricamente ligado a la identidad popular, al trabajo y a las luchas sociales. El territorio también habla.

La versión es de Tabaré Rivero, en su rol de escritor y adaptador del texto original de Florencio Sánchez. Ícono del rock uruguayo, actor y dramaturgo, y líder de La Tabaré —banda que celebró recientemente 40 años de rock irreverente, crítico y profundamente cuestionador— Rivero vuelve aquí a sus raíces teatrales. No para actualizar el texto de manera superficial, sino para tensarlo, ponerlo en fricción con el presente y dejar que arda.

El alcoholismo que golpeaba a aquella familia de principios del siglo XX se traslada hoy al mundo de las drogas. Cambia la sustancia, no la herida. El consumo aparece como una fuerza brutal, casi chocante, que desarma identidades, distorsiona la realidad y deja un tendal de vínculos rotos. Y entonces la pregunta —vieja y nueva— vuelve a instalarse:

¿Somos todos muertos que caminan?

¿Convivimos con ellos?

¿O somos parte del mismo sistema que los produce?

Florencio Sánchez ya denunciaba lo que muchos preferían no ver: la violencia de género, el machismo estructural, el poder institucionalizado, los derechos vulnerados de la mujer, las distorsiones sociales que se naturalizan para no abandonar la comodidad.

Los Muertos - Adaptación Rivero - Villagrán

Más de cien años después, esas miserias siguen operando. Cuando hacemos la vista gorda —parece decirnos la obra— nos convertimos en muertos. Y otras veces, algo todavía más inquietante: en asesinos simbólicos.

La música ocupa un lugar central en el espectáculo y suma otra capa de sentido. La música original está compuesta por Alejandro Ferradás, referente de la música uruguaya de fuerte impronta filosófica.

No acompaña: irrumpe.

No suaviza: sacude.

El rock funciona como respiración colectiva, como latido de una obra que se niega a quedar encerrada en el pasado.

La dirección general está a cargo de Celeste Villagrán, y el elenco está integrado por Chelo Boreani, Micaela Larroca, Agustina López Trigo, Laura Álvarez, Sergio Gereda, Tomás de Urquiza, Agustín Martínez Siniscalchi, Nicolás Muñoz y Mancuso y Las malas lenguas, conformando un cuerpo escénico que expone fragilidades, excesos y contradicciones sin buscar consuelo.

Los muertos habla de vicios, de violencia, de amores y desamores, de dinero, de tentaciones, de un sistema que promete salvación mientras fabrica espectros. Nos recuerda que las adicciones no destruyen solo a quien consume, sino también a quienes lo rodean. Y que el verdadero peligro no siempre es el exceso, sino la indiferencia.

Tal vez el teatro siga siendo eso: un espacio donde los muertos hablan para que los vivos despierten. Y en marzo, en el Cerro, Florencio Sánchez vuelve a interpelarnos —a través de la escritura original y la adaptación de Tabaré Rivero— con una pregunta que no pierde vigencia: ¿Estamos realmente vivos… o apenas sobreviviendo?

Entradas disponibles en este link.