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Cultura | Memoria | Algo pasa con Pepe |

nuestra pequeña historia

Pepe Guerra suena más que nunca

Pepe vive. No es una metáfora, es una constatación, suena más que nunca. Pepe, “no precisa un camino nuevo pa' llegar a mi memoria”.

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Nos habíamos juntado tras mucha incertidumbre y fuimos a ver a China Zorrilla; del camarín nos llevo del brazo a lo de Carbone (periodista argentino) donde estaba Ducho Sfeir, Elías Bluth con su señora (a quienes aún no conocíamos), y Los Olimareños.

Empanadas (una receta especial)

Pasaron los años. En Buenos Aires, pasó lo que pasó. Un día ellos llegan a Londres. En una nota que Rosana le hizo a Braulio López, contó que Pepe le codeó y le dijo “Mirá ese matrimonio llorando en la primera fila…”. Y él le contesto: “Es el Wilson con la patrona”. De noche fueron a cenar empanadas caseras de “carne cortada a mano”, receta especial de mi viejo.

El exilio nos unió mucho. También el fin del mismo, que en estos días cumple 40 años. Ellos vinieron en mayo a cantar a Uruguay. Los recibió una multitud bajo lluvia en el Estadio Centenario. Luego, el 12 de mayo actuaron en el Luna Park. Fuimos con banderas. Pero pocos sabían, que dos días antes, habíamos repetido la serenata de aquel julio del 73. Empezamos y terminamos el exilio con ellos.

A mamá no le habíamos contado aún que yo volvía con papá en junio del 84. Pero a Pepe se le escapó. Mi vieja entonces pidió una entrevista para “una periodista inglesa”. Cuando llegó el turno, ella entró con un pañuelo en la cabeza y dijo: “Yo soy la periodista, ya me contó Pepe, ahora quiero saber todo…”

Pero esta es solo nuestra pequeña historia, como cada uruguayo tiene la suya. Un amigo, más joven que yo, me decía “no me imaginé que era tan mayor”. Se ve que los años pesan, porque yo me acuerdo de mis inicios como liceal, año 66, por ahí, ya era fan del dúo.

Algo pasa con Pepe

Yo he visto despedir a grandes. Muchos, amigos también del Pepe. Todos sobrevivieron la muerte con sus canciones. Pero con Pepe pasa algo raro que yo nunca había visto.

Estuvo en las tablas hasta ya muy grande, y enfermo. Compartió escenarios, además de con Braulio, con Emiliano, el Zurdo, el Alemán, Larbanois y Carrero. No se quería ir. Una de sus últimas grabaciones cuando canta: “Quiero volver a tus mostradores, quiero volver a tu Carnaval”, sostiene un agudo que no puedo evitar que se humedezcan los ojos.

“A Don José”, de su admirado Ruben Lena. ¿no es lo más parecido a un himno elegido por la propia gente? Cuando deliberadamente interrumpe el canto, para que siga la gente, se siente le fuerza de lo forjado por el pueblo de abajo para arriba. Recuerdo cuando asumió Pepe, que, tras el Himno Patrio, subió al estrado y cantó con el flamante presidente.

En Isla Patrulla

En Turismo estuvimos en Isla Patrulla. Allí no sentimos cerca de los hermanos Fuentes y del rico Moreira (con cuya hija hicimos unas tortas fritas), del Coco Brum y Charquero, de don Gregorio y del Chilo, de Riaño y de Moriño, del negro Bruno, Doña María. Estuvimos en la casa del Capincho Fernández. Ellos y María Nella estuvieron en nuestro pensamiento. Como Pepe, “toda esa gente que quiso un camino nuevo pa' sus pagos, pero no precisa un camino nuevo pa' llegar a mi memoria”.

A Braulio, al Herreño. A sus amigos y familiares. De haber habido funeral, no hubiéramos faltado. Pero “dejad que los muertos entierren a sus muertos”. Pepe vive. No es una metáfora, es una constatación. Pepe suena más que nunca. A todos, nuestro abrazo solidario y un fuerte y esperanzados ¡Presente!

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