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Cultura en Canelones

Verano Jugado en Canelones: Jugar también es hacer cultura

Canelones propone un febrero lleno de actividades bajo el nombre "Verano Jugado" como propuesta cultural y social

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Caras y Caretas Diario

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En febrero, cuando el calor aprieta y muchas agendas culturales se repliegan, en los barrios de Canelones sucede otra cosa. Algo más silencioso y, por eso mismo, más profundo: el juego vuelve a ocupar el espacio público como lenguaje común, como gesto de encuentro y como forma de construcción colectiva. Verano Jugado integra el proyecto Abordajes Lúdicos para la Construcción Comunitaria, impulsado por la Unidad de Animación Sociocultural (UAS), y se desarrolla durante todo el mes en articulación con los municipios del departamento. No se trata de una programación que “llega” al territorio, sino de una propuesta que se construye desde él, junto a quienes lo habitan.

El verano es de todos

La iniciativa está dirigida a niños, niñas, adolescentes y familias que permanecen en sus comunidades durante el verano, cuando no siempre hay acceso a propuestas culturales y recreativas inclusivas. En ese contexto, el juego deja de ser un entretenimiento accesorio para afirmarse como un derecho y como una herramienta de integración social.

Lejos de los grandes escenarios, Verano Jugado apuesta a la cercanía: plazas, calles, espacios barriales que se reactivan como puntos de encuentro. Allí, el tiempo se desacelera y aparece lo esencial: mirarse, compartir, participar.

Jugar también es hacer cultura

Durante esta edición se llevarán adelante aproximadamente 75 actividades en distintos puntos del territorio canario. Juegos con agua que desafían el calor y convocan la risa colectiva; cine comunitario que transforma una pared en pantalla; juegos predeportivos, noches lúdicas y propuestas recreativas pensadas para todas las edades.

Cada actividad es planificada y ejecutada junto a vecinos y vecinas, fortaleciendo la apropiación del espacio público y su puesta en valor. No hay consumo pasivo: hay participación, hay diálogo, hay construcción común. En ese sentido, el programa entiende la cultura no como espectáculo, sino como práctica viva y compartida.

El espacio público como derecho de todos

En un tiempo donde el espacio público suele ser escenario de conflictos, abandono o mera circulación, Verano Jugado propone otra lectura: la del espacio como lugar de cuidado, de vínculo y de memoria colectiva. Recuperarlo desde el juego es, también, una apuesta a la cultura.

Porque cuando una comunidad se reúne para jugar, se reconocen las diferencias, se fortalecen los lazos y se produce algo tan simple como imprescindible: pertenencia. Y en esa pertenencia, muchas veces, se siembran los cimientos de futuros más justos.

Comunidades que se fortalecen desde lo lúdico

Verano Jugado no promete soluciones mágicas ni discursos grandilocuentes. Propone algo más cercano y más difícil: sostener el trabajo comunitario, habilitar la participación y confiar en el juego como motor de encuentro.

En cada plaza ocupada por risas, en cada noche de cine compartido, se escribe una pequeña crónica de resistencia cotidiana. Porque jugar, en determinados contextos, también es una forma de decir aquí estamos, este territorio vive, esta comunidad se cuida.

Más información en este link.