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Sociedad

Situación de calle y respuestas políticas esperanzadoras

De sobrevivir a vivir

El pasado martes 14 de julio la Intendencia de Montevideo (IM) presentó el programa Calle, que reúne un conjunto de políticas orientadas a personas que viven en esta situación y, en algunos casos, con consumo problemático de drogas. Se trata de una de las primeras políticas sociales que integra la voz de los protagonistas: quienes viven, y en algunos casos mueren, en el espacio público.

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“Ni todo está perdido cuando tenemos sueños que cumplir. No hemos perdido nuestra identidad, tenemos esperanzas. Hemos sido valientes en la lucha; ha sido ardua la tarea, pero con persistencia, gigantes las recompensas. Resistimos, insistimos, pasamos de sobrevivir a vivir…”. Así comenzó la oratoria de Elizabeth Almirón, integrante del colectivo Nitep (Ni todo está perdido) conformado por personas que viven en situación de calle.

Se trata de una estrofa del manifiesto fundacional del primer colectivo organizado de personas que habitan la calle, conformado en 18 de octubre del año 2018. Este grupo de personas, por primera vez, participa en la construcción de políticas públicas orientadas a una problemática a la que nadie conoce mejor que ellos: vivir en la calle. «Un hito histórico», así definió Almirón la oportunidad de participación política que el gobierno departamental le dio al colectivo.

«La vivencia es fundamental. Solo por la vía racional no se puede llegar a definir la situación de calle, y ese es nuestro aporte. Generar conocimiento científico para generar innovación en políticas públicas, que consideramos que están vetustas y obsoletas», le dijo a Caras y Caretas.

 

¿De qué se trata el programa Calle?

El magíster en Psicología Clínica Aldo Tomassini, encargado de la presentación de este dispositivo, explicó que el programa que presentó la IM trabaja sobre un eje respaldado en evidencia aportada por las últimas investigaciones que dan cuenta de que «un gran porcentaje de personas que vive en la calle son personas con trastornos relacionados al uso de drogas, así como a la salud mental».

Esta iniciativa busca promover el acceso efectivo a la protección social mediante la implementación de 4 dispositivos de atención para esta población, afectada por diferentes situaciones de vulnerabilidad y exclusión.

Uno de estos espacios, denominado «La casa», ubicado en Uruguay y Yi, funciona en horario diurno y está orientado a personas de entre 18 y 60 años. Este dispositivo apunta a la integración y bienestar de esta población vulnerable brindándoles contención, apoyo integral para los factores de riesgo y exclusión social con énfasis en la perspectiva sociosanitaria.

El segundo dispositivo es un centro diurno para personas mayores de 60 años que se encuentren en situación de calle o extrema vulnerabilidad social. Funciona en el espacio Generaciones, situado en Mercedes y Arenal Grande. Aquí el énfasis está centrado en los cuidados, de forma de posibilitar oportunidades de desarrollo, inclusión y protección de derechos.

Además, el programa cuenta con una policlínica ambulatoria, ubicada en el centro Sacude del barrio Casavalle, que tiene como objetivo intervenir sobre el uso problemático de sustancias. En este espacio, un equipo técnico, conformado por médicos, psicólogos y licenciados en enfermería, brinda tratamientos breves para modificar los hábitos problemáticos del consumo de drogas. Además, en este espacio se capacita a profesionales que trabajan en estas temáticas y se imparten talleres orientados a las familias de los consumidores.

Por otro lado, existe un cuarto dispositivo con énfasis en la gestión de riesgos y daños, ubicado en Uruguay y Arenal Grande. Este espacio se encargará de la acogida inmediata de las personas en situación de calle buscando dar respuesta a necesidades básicas de esta población mediante acciones terapéuticas y socioterapéuticas. «Este dispositivo está muy bien pensado y tiene como objetivo trabajar con una población que tiene un uso problemático de drogas que, por las características del consumo, se entiende que en ese momento no sería lo más acertado desestimularlo, sino que se trabaja en ponderarlo, mitigar los daños y consecuencias del consumo». Agregó que este tipo de espacios funcionan como una «primera captación» mediante la cual se le brinda a la persona un espacio de escucha, y si está, si quisiera, puede optar pasar a un servicio más específico de consumo de drogas.

Tomassini señaló que se trata de dispositivos «potentes» y «amigables». Significa que implementan una modalidad de captación activa: las personas pueden dirigirse a estos espacios de forma voluntaria, evitando derivaciones burocráticas. De esta forma, quienes viven en la calle pueden acceder a estos espacios durante el día para resolver situaciones que van desde acceder a un baño, tomar un café, recibir contención, así como también solicitar tratamientos ambulatorios.

Otro punto importante que destacó el experto, es que los equipos técnicos de trabajo aplicaran abordajes especializados, ya sea individual o grupal, con cada una de las personas que lleguen a esos lugares.

Asimismo, valoró que el programa también cuenta con un componente de trabajo comunitario, mediante el cual se busca fomentar el fortalecimiento colectivo y con el entorno familiar de la persona. «Hay familias que a veces, por razones diversas, terminan haciendo que la persona afectada se aleje, pero si así lo quieren, vamos a trabajar para recomponer esos vínculos».

Todos estos servicios, explicó Tomassini, formaran parte de un trabajo en red con los distintos servicios de salud pública y privada, así como servicios sociales  que participen del programa.

 

Consejo Consultivo de Calle

En la presentación del programa también se anunció la conformación del Consejo Consultivo de Calle, un espacio de participación creado como soporte para el desarrollo. Una de las particularidades de este consejo es que integra la voz del colectivo de personas en situación de calle «Ni todo está perdido», además de diversas organizaciones sociales, académicas y de la propia Intendencia.

Este consejo tiene como cometido generar conocimiento científico sobre la situación de calle y el consumo problemático de drogas a través de la articulación de saberes y prácticas sociales y profesionales que contribuyan al diseño e implementación de políticas públicas basadas en la evidencia. Trabajará desde una perspectiva de derechos humanos y con enfoque de salud pública, centrada en las personas y sus circunstancias.

Además, el Consejo Consultivo de Calle oficiará como mecanismo de monitoreo y control, en el sentido que evaluará las prácticas llevadas a cabo y en caso de que alguna no sea positiva, será señalada y desestimulada, contribuyendo a la transparencia pública.

Este órgano está integrado por el área de extensión universitaria de la Universidad de la República, la Facultad de Ciencias Sociales, la Comisión de Derechos Humanos del Pit-Cnt, Defensoría de vecinos y vecinas de Montevideo, colectivo Ni todo está perdido, Asociación Nacional de ONG Orientadas al Desarrollo (Anong) y diferentes divisiones de la Intendencia de Montevideo.

 

Políticas para la gente y con la gente

La directora general del departamento de Desarrollo Social, Fabiana Goyeneche, participó en la presentación del programa Calle y realizó algunas consideraciones al respecto. En primer lugar, valoró que el programa cuente con la voz de las personas «con y para quienes se está trabajando». Al respecto, manifestó que es necesario «dejar de hablar en representación de» para que «las personas que están viviendo con su propio cuerpo la situación de calle hablen por sí mismas». Esto, dijo, representa un desafío para el equipo de trabajo: «hacer política junto a las personas que nos van a mirar a la cara y a decir en que estamos fallando y qué cosas están pendientes».

Por otro lado, señaló que esa participación forma parte de una estrategia departamental para tratar la problemática de la situación de calle. «La Intendencia de Montevideo viene trabajando sobre esta problemática desde hace mucho tiempo, poniendo en práctica distintas respuestas relacionadas a lo social, a la salud, al espacio público, entre otros», expresó haciendo énfasis en que reconocen que «no ha sido suficiente» y que actualmente están trabajando desde el gobierno departamental en «llenar algunos espacios vacíos».

Goyeneche expresó que la motivación del programa Calle tiene que ver con una necesidad de «generar políticas públicas que puedan brindar la protección social que todavía se está demandando». Remarcó que el objetivo principal es realizar todo el esfuerzo institucional, político y personal para que «las personas en situación de calle no sigan viendo sus derechos vulnerados y que cada habitante pueda disfrutar de este riquísimo departamento en toda su magnitud, y de la misma manera».

Con respecto al escenario actual que enfrenta esta problemática, Goyeneche se remitió a los últimos datos aportados por el censo de personas en situación de calle que realizó el Ministerio de Desarrollo Social. «Hay 2.000 personas en esa situación, algunas pernoctan en refugios, pero muchas todavía los hacen a la intemperie; se registraron problemas de uso problemático de sustancias y falta de respuestas para personas liberadas», dijo señalando que se debe trabajar en esos múltiples factores de vulnerabilidad. «Tenemos que problematizar sobre las trayectorias que han llevado a las personas a estas situaciones. No podemos hablar de situación de calle sin hablar de falta de acceso a la vivienda, de especulación inmobiliaria, de gentrificación, del cuidado y el derecho al espacio público y de la gestión de riesgo y daños. Nosotros como intendencia, sobre todo como departamento de Desarrollo Social, no estamos acá para juzgar ni para dar un mandato sobre cuál debería ser la moral de las personas en situación de calle. Estamos para darle la mejor respuesta social a esta problemática».

Asimismo, Goyeneche hizo referencia a que se trata de una problemática compleja que debe evitar la competencia ya que requiere la colaboración de todos los organismos del Estado. «Si hay algo que hemos aprendido, es que a la situación de calle no la ha resuelto ni la resolverá una sola institución. Necesita de la máxima colaboración de todas las entidades públicas».

También participó en la oratoria el intendente de Montevideo, Christian Di Candia, quien, a su turno, dijo que el hecho de incorporar la mirada del sujeto de derecho en la construcción de las políticas públicas responde a una forma de hacer política propia de los gobiernos frenteamplistas. «Hemos creído, durante todos estos años, que las políticas se deben hacer en conjunto con sus destinatarios y en el espacio público».

«Los últimos 15 años se ha hecho muchísimo para mejorar las problemáticas que atraviesan los más vulnerados, especialmente personas en situación de calle, pero alcanza con que quede una persona durmiendo al intemperie para que no sea suficiente», agregó.

Al concluir, comentó que la situación de vida de las personas es un tema que siempre desvelará a la intendencia y se comprometió a colaborar con el Poder Ejecutivo en «todo lo que tenga que ver con la gente». «Que sepa el gobierno nacional que tiene en esta intendencia un aliado para trabajar con las personas en situación de calle. Podemos tener diferencias filosóficas, ideológicas y políticas, pero estamos al golpe del teléfono para encontrar soluciones».

 

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