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Cultura y espectáculos

Distopía en plano secuencia: Estreno de la serie “El colapso”

El 8 de febrero se estrenó en América Latina, y a través del canal AMC, la serie de ficción francesa El colapso (2019). Se trata de una realización del colectivo Les Parasites, que en ocho breves capítulos filmados en plano secuencia (en una sola toma) se sumerge al espectador en las historias que dejó un inexplicado colapso del planeta.

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El mundo colapsó. Llegó el temido apocalipsis mientras esperábamos la invasión extraterrestre o una explosión solar que pulverizara los dispositivos electrónicos y sumiera a la amada civilización occidental en una nueva edad de piedra. Tampoco ocurrió en Estados Unidos. Las organizaciones secretas del imperio del norte estaban ocupadas inventando enemigos, así que ningún agente heroico y fornido tuvo tiempo de salir en misión de rescate. Todo se acabó, incluso la nueva normalidad. Y ya no sirve de nada el pasaporte sanitario: no hay fronteras para cruzar.

¿Cómo sería el fin del mundo conocido? ¿La causa de ese final sería la pandemia del covid-19? ¿Se podría filmar el colapso?

Desde que se desató la pandemia de la covid-19, las ficciones distópicas y apocalípticas saltaron a los primeros lugares del ranking de preferencias televisivas on demand. Y en esa avalancha de ficciones, hacia mediados de noviembre de 2019 se coló una bienvenida extrañeza de origen francés que despertó mucho interés en el viejo continente, y que desde el lunes 8 de este mes llegó a través del servicio de televisión de abonados AMC a este rincón del planeta. El colapso (L’Effondrement, en francés) es el título de esta realización que lleva la firma del colectivo Les Parasites, integrado por los jóvenes realizadores Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto, exalumnos de la reconocida Escuela Internacional de Creación Audiovisual y Realización (Eicar). Una serie que originalmente fue concebida para exhibirse en YouTube, con ocho capítulos muy breves, de 15 a 20 minutos cada uno, y que al poco tiempo de editarse fue captada primero por Canal+, empresa que se encargó de la producción, y luego por otras cadenas.

 

El horror estaba ahí

Las fórmulas de las narrativas distópicas más comerciales ya son conocidas y siguen siendo efectivas. Agentes intrépidos o héroes impensados salen a luchar contra las fuerzas de la naturaleza que se sublevan o contra la inminente invasión de una siniestra civilización alienígena. Explosiones espectaculares, catástrofes épicas, tecnología secreta puesta al servicio de quien se anime a luchar con el enemigo apocalíptico. Un combo muy eficaz y eficiente para asustar y entretener mientras disfrutamos de la sabrosa pizza con muzzarella.

La serie El colapso, sin embargo, agita otras aguas. Inquieta porque sus protagonistas son personas corrientes, y se parecen mucho, demasiado, a cada uno de nosotros, y lo que ocurre, ese final tan temido, no se presenta con fuegos artificiales. Cada breve capítulo es una suerte de viñeta caótica, rodada en excelentes plano secuencias, que desde los primeros tramos se apodera de la mirada del espectador para sumirlo en un vértigo por momentos intolerable. Y es intolerable porque funciona como un espejo: estamos ahí, somos nosotros los que miramos la desesperación, lo inexplicable, la angustia de no encontrar alimentos, de no encontrar un lugar seguro. He aquí uno de los méritos más elogiados de esta realización, a lo que cabe agregar la brevedad de cada capítulo, la contundencia de las actuaciones, que nunca se describe ni se explica cómo fue el colapso, y su carácter premonitorio: la serie fue lanzada poco antes de que el covid-19 se diseminara por todo el planeta y no acorralara, sin opción, en nuestras casas.

El primer episodio, “El supermercado”, transcurre en un espacio comercial de París a los dos días de que ocurriera el colapso. Se ve un televisor en el que aparecen imágenes fragmentadas, con interferencias, de disturbios y caos. El personaje central es Omar, que nada tiene de héroe. Es un pibe de barrio confundido, ansioso, que atiende una de las cajas del supermercado, y tiene, sin alternativa, que calmar a los pocos clientes que intentan abastecerse. Mientras la cámara comienza a seguir a Omar, llega su novia, más clientes, y su ansiedad crece: no puede sostener el mundo que ya colapsó y cuyos restos caen sobre él.

Los siguientes capítulos, o viñetas, exponen nuevos personajes, otras situaciones que van planteando algunas pocas pistas sobre lo ocurrido. Paranoia y egoísmo extremo dominan las primeras entregas. Desde el quinto, algo cambia. Los conflictos, las contradicciones se contrarrestan con las primeras formas de solidaridad, los movimientos de resistencia y los intentos de adaptarse a una “nueva normalidad”.

 

En un solo plano

En una entrevista publicada en Deia (España), los integrantes del colectivo Les Parasites declararon: “Hace años nos interesaba la idea del colapso de la sociedad. Nos fascinaba y nos daba miedo, así que decidimos producir una serie y estrenar los episodios en nuestro canal de YouTube. Escribimos una de las historias para filmarla en un solo plano, la de la estación de servicio, así que la terminamos con un equipo de voluntarios y decidimos presentarla al Canal +. Les gustó y nos dijeron que producirían toda la serie. Así que reescribimos todos los episodios para filmarlos en un solo plano”.

Esta técnica de filmación -el plano secuencia- instala en la ficción la idea y sensación del tiempo real: todo está ocurriendo en ese momento, somos nosotros los que miramos de cerca cada movimiento, cada gesto, sufrimos los efectos de lo inesperado y del horror.

En la citada entrevista, los realizadores agregan: “Cada día observamos que las dificultades se amplían allí donde ya existían, en los lugares donde hay mayores desigualdades. El covid-19 ahondó en este problema al mostrar que conseguir un barbijo, refugiarse en el campo, conseguir provisiones, es un lujo reservado para una élite. La solidaridad ha funcionado a nivel local, pero ¿qué pasa con las batallas y la licitación entre los países ricos para apropiarse de las existencias de insumos disponibles? ¿Dónde estaba y dónde está la necesaria solidaridad mundial para crear un mundo sostenible?”.

¿El colapso termina así, sin pasar raya a toda la inquietud creada? Desde el primero al penúltimo capítulo, las historias dejan un amargo sabor: no hay esperanza posible. Sin embargo, como hábiles narradores, los realizadores reservaron el último capítulo, el octavo, para resolver, al menos parcialmente, esta acumulación de historias. Allí, un grupo de activistas (los locos de siempre) logra desentrañar las causas del colapso del planeta. Con un flashback se encajan las piezas dispersas del puzle narrativo, descubriendo algunas conexiones entre las historias. Pero, atentos: no esperen algo explosivo ni extraterrestre. En El colapso solo hay gente e historias que están muy lejos de lo fantástico.

 

La ficha

El colapso fue escrita y dirigida por Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins, Bastien Ughetto. Y los episodios se ordenan de la siguiente manera:

1- El supermercado (día 2)

2- La gasolinera (día 5)

3- El aeródromo (día 6)

4- La aldea (día 25)

5- La central (día 45)

6- La residencia (día 50)

7- La isla (día 170)

8- La emisión (día -5).