Entrevista con Gonzalo Civila, candidato a la presidencia del Frente Amplio (FA).
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Tu candidatura a la presidencia del FA surgió de un espacio en el que confluyen sectores y listas
Sí, siete grupos en total conforman el espacio y en el marco de los diálogos con esos sectores y otros compañeros y compañeras surgió una propuesta de plataforma, de ideas y una precandidatura que trata de expresar esas ideas. Era importante que el proceso se diera así. No teníamos nombre, esto surgió de otros grupos políticos, pero teníamos claridad de que queríamos aportar una mirada de ideas en el Frente Amplio, de debates que se tienen que dar, es el momento de darlos. Por ahí vino la inquietud de juntarnos con otras y otros que piensan parecido. En el FA hay gran diversidad pero también fragmentación. Tratamos de contribuir a generar espacios y colectivos.
No quiero parecer árido cuando pregunte esto, pero, ¿cuáles son los acuerdos doctrinarios en torno a los cuales se genera este espacio?
Hay una cantidad de compañeras y compañeros con largas trayectorias sociales y políticas. Si quisiéramos definir grandes objetivos históricos hay dos o tres definiciones importantes de mediano y largo plazo. Estas fuerzas que confluimos queremos susperar el capitalismo, el patriarcado, el burocratismo. No todas las fuerzas del FA las tienen. Tenemos coincidencias sobre las formas de hacer política. Eso fue lo que más incidió a la hora de decidir presentar una precandidatura.
El FA tiene que abrirse a la participación, hay que construir lógicas más democráticas de gestación de poder. Apostamos mucho al poder popular y no solamente de las instituciones que es importante. Necesitamos generar organización, consciencia y eso implica mucho frenteamplismo en el sentido de participación, de apertura, de no reducir la toma de decisiones o la orientación del FA a dinámicas copulares, reivindicar mucho al movimiento frenteamplista.
El análisis que hacemos es que la política en el mundo, en la región y en Uruguay está sufriendo una crisis de legitimidad. Mucha gente mira de reojo la actividad política, no la ve como un espacio de construcción de cambios verdaderos en la sociedad. Queremos que el FA siga siendo una alternativa, no parte del stablishment, que se proponga ir a la raíz de los problemas y plantee soluciones audaces. Ponemos el ejemplo de una reforma constitucional.
Nos tenemos que plantear ideas para movilizar las fuerzas de cambio en el futuro inmediato. Proponemos generar un nuevo congreso del pueblo. En lo que refiere a la fuerza política hay algunas ideas orientadoras y valores que cada vez cobran más fuerza, que queremos recoger que tienen que ver con la construcción de una democracia paritaria dentro y fuera del frente, con el recambio generacional, y con un proyecto a escala de todo el país. Es importante distinguirlo de la mirada de un hombre síntesis o mujer síntesis, un salvador que va a resolver los problemas.
Yo te podría decir que hay sectores muy importantes del FA que tienen una mirada que puede ser convergente, pero están apoyando otras candidaturas
Y compañeros de base que comparten esa mirada y apoyan otras candidaturas. Está bien, es parte de la dinámica viva del FA. Lo que seguramente sucede con las organizaciones que hemos tomado opciones distintas pero compartimos algunas ideas programáticas, es que tenemos miradas diferentes sobre cómo construir la fuerza política.
Creo que la mejor forma de resistir la embestida antipopular es planteando ideas fuerza que vayan al fondo de los problemas. Si perdimos el gobierno es porque un montón de gente sintió que no estábamos proponiendo horizonte de futuro y no estábamos resolviendo problemas de su vida cotidiana. Es gente que seguramente se siente lejos de la política. Hay que hacer esfuerzos para que se vuelva a acercar. El frenteamplismo es un cauce enorme. Hay que construir una dirección colectiva y estimular lo que pueda surgir del abajo.
Hubo opciones de compañeras y compañeros de generar acuerdos transversales, cojuntar sectores que con miradas diferentes pudieran de ponerse de acuerdo en un nombre. Nosotros elegimos otra opción. Nuestra mirada sobre la estrategia de acumulación de la izquierda la queremos poner sobre la mesa. Hoy el desafío central de la acumulación no es tomar agrupaciones que se desprenden de partidos tradicionales y traerlas al FA. Esa mirada muy propia del proceso progresista nos parece que hoy tiene que replantearse. Hay que ir a la búsqueda de un montón de gente que está fuera de la política y es parte de la base social de un proyecto de cambio.
Están aflorando generaciones que tienen contactos distintos con la política y la derecha lo está capitalizando en otros lugares, como Argentina
Son fenómenos disruptivos, que tienen algo de rupturismo, «no somos el sistema político». Que la derecha construya un discurso desde ese lugar y logre que un montón de gente se sienta interpretada es un problema gavísimo. Tenemos que replantear nuestras formas y nuestros contenidos. Por algo sucede eso. Hay algo latente ahí que no logramos interpretar.
Este espacio político que lanzaron, ¿va a tener un funcionamiento orgánico en sí mismo? ¿Sigue más allá de la elección?
Va a tener un funcionamiento permanente. La idea es que sobreviva la elección y se proyecte a futuro. Es un espacio abierto y es una cosa diferente a la candidatura. La precandidatura surge del espacio pero por estos días hay otros sectores tomando definiciones. No necesariamente tienen que formar parte del espacio para apoyarnos. El espacio es algo que queremos proyectar.