Sánchez también cargó contra la oposición y, en particular, contra los gobiernos autonómicos gobernados por el Partido Popular. “Hemos transferido a esos gobiernos autonómicos más recursos que nunca y ellos han comprado áticos y privatizado hospitales”, afirmó, en una referencia directa a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
El jefe del Ejecutivo presentó además su gestión como una defensa del Estado de bienestar frente a las presiones para aumentar el gasto militar. “Nos hemos negado a sacrificar el estado del bienestar en el altar del 5%”, señaló.
“Sé que hemos cometido errores. Quedan muchas injusticias sociales que corregir, muchas metas en servicio público y vivienda”, reconoció Sánchez. Sin embargo, sostuvo que para avanzar necesita una mayoría parlamentaria más amplia.
Un adelanto electoral tras una legislatura complicada
“Para hacer más, necesitamos el apoyo de la gente; debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría progresista mucho más amplia”, afirmó antes de anunciar la convocatoria electoral.
El adelanto supone la disolución de las Cortes nueve meses antes del final previsto de la legislatura. A diferencia de 2023, cuando Sánchez anunció las elecciones pocas horas después de la derrota del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas, esta vez la decisión fue meditada durante varios días.
La convocatoria se produce además en un escenario electoral adverso para el oficialismo. Las encuestas privadas vienen señalando un crecimiento de las fuerzas de derecha y, en particular, una ventaja para la suma del Partido Popular (PP) y Vox, que podría superar el 50% de los votos y abrir la puerta a un cambio de Gobierno tras ocho años de gobiernos de izquierda.
La campaña oficial comenzará 15 días antes de la votación, pero la política española ya entra de lleno en clima electoral. La oposición llevaba meses reclamando el adelanto de los comicios y ahora Sánchez afrontará el desafío de intentar repetir la estrategia de 2023, cuando consiguió mantenerse en el poder pese a no haber sido la fuerza más votada, gracias a los acuerdos alcanzados con otras formaciones.