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Mundo Israel | Gaza | reservistas

Ofensiva en Gaza

El desgaste de los reservistas israelíes "complica" la ofensiva por el control total de Gaza

Tras años de genocidio, y varios frentes abiertos miles de soldados de reserva se muestran agotados, dudan de la campaña militar y demoran los planes de Israel.

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Israel encara una nueva fase del genocidio en Gaza en medio del desafío que supone la "fatiga y desilusión" de sus tropas de reserva que libran acciones militares varios países en Asia Occidental. Con el anuncio de que se llamará a 60.000 reservistas adicionales y se extenderá el servicio a otros 20.000.

El gobierno de Benjamín Netanyahu se enfrenta a un problema creciente: cada vez más militares no se presentan o directamente rechazan volver al frente.

El ejército israelí depende de los reservistas para hasta dos tercios de su fuerza, incluidos pilotos y batallones de infantería. Sin embargo, después de cientos de días de servicio acumulado desde el 7 de octubre de 2023, muchos soldados alegan que sus familias, carreras y salud mental están al límite. Otros sostienen que ya no creen en la guerra, que ha dejado más de 60.000 muertos en Gaza, incluidos ciento de miles de niños.

Crisis de motivación

El Ministerio de Defensa evita dar números exactos sobre el ausentismo, aunque en mayo un alto oficial reconoció “cierta pérdida de efectivos”. Testimonios recogidos en distintos batallones sugieren que entre un 40% y un 50% de los reservistas convocados no se presentan. Algunos comandantes admiten compañías reducidas casi a la mitad.

El general retirado Ariel Heimann, con décadas de experiencia en la administración de reservistas, explicó que el modelo funcionaba en conflictos breves, pero no en "una guerra prolongada". “No es que la gente haya decidido eludir su deber. Es porque realmente están luchando en demasiados frentes, y la vida civil se resiente”, dijo.

Cúpula militar tensa

La situación ha generado fisuras en el propio ejército. Según fuentes de seguridad, el jefe militar Eyal Zamir se opuso a la decisión de ampliar la ofensiva en Gaza justamente por dudas sobre la capacidad de los reservistas. Aun así, Netanyahu insiste en que el control total de la ciudad de Gaza y la "derrota de Hamás" siguen siendo objetivos ineludibles.

Para retener efectivos, algunas unidades aplican rotaciones con una semana en Gaza y dos de descanso pago. También se destina a reservistas a Cisjordania u otros "frentes más tranquilos", dejando a los más jóvenes en la Franja. Sin embargo, la estrategia apenas mitiga el desgaste.

Objeciones ideológicas

Un número reducido de soldados ha comenzado a rechazar la orden de servir en Gaza por motivos de conciencia. El capitán Ron Feiner, de 26 años, fue condenado en junio a 25 días de prisión militar tras negarse a volver al frente luego de casi 270 días de servicio. “El gobierno busca prolongar la guerra incluso a costa de los rehenes”, denunció.

Otros reservistas cuestionan además el trato diferenciado hacia la población ultraortodoxa, mayoritariamente exenta del servicio. “Es un uso cínico de nuestro patriotismo, mientras decenas de miles no son reclutados”, protestó Ron Peretz, estudiante universitario en su cuarto período de reserva. Pese a las críticas, muchos reservistas siguen regresando, movidos por la lealtad a sus compañeros.

La erosión en la moral de las tropas, sumada al costo humano y económico de un genocidio que se extiende en Gaza, (y que cuenta además, con una amplia condena internacional), conflictos abiertos en el Líbano, Siria, Yemen, e Irán, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la estrategia israelí. Mientras el gobierno apuesta a un nuevo impulso militar, la realidad en las filas revela un ejército reducido.