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Gaza

El pueblo palestino enfrenta guerra y muerte

Cuando el gobierno que preside Benjamín Netanyahu encabeza esta inhumana ola de crímenes contra el pueblo palestino, no podemos permanecer callados.

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Caras y Caretas Diario

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Tengo muchos amigos judíos. Algunos en Israel mismo. Recibieron mi apoyo y solidaridad cuando los ataques de Hamás del 7 de octubre. Pero, como ha señalado el propio Secretario General de la ONU, eso no habilita al gobierno del Estado para esta actitud intransigente y belicista. EL silencio, hoy es complicidad.

Admiramos a los judíos que siempre se alzaron contra cualquier intento de exterminación de los pueblos. Durante la Segunda Guerra, el partisano Mordejai Anilewich, cuando regresó a Polonia en 1943, tras combatir la invasión nazi, encontró a su pueblo sumido en el Ghetto de Varsovia. Allí, sabiendo que o podía vencer, armó a su pueblo y encabezó la heroica resistencia que terminó con su muerte el 8 de mayo. Murió combatiendo. No aceptó el exterminio de su pueblo.

Ejemplos como el suyo y el conocimiento público de la operación final de Hitler durante la guerra, llevaron a la ONU a la creación del Estado de Israel, junto a la creación del Estado Independiente.

Uruguay tuvo mucho que ver en este proceso, con el talento diplomático del Embajador Rodríguez Fabregat.

Hoy, cuando el gobierno que preside Benjamín Netanyahu, y que goza poca popularidad en el propio Estado de Israel, encabeza esta inhumana ola de crímenes, no podemos permanecer callados, como no lo hicimos cuando Israel fue víctima de ataques contra la vida de su gente.

Cuando comenzó el conflicto escribimos sobre lo que creíamos que iba a ocurrir.

Los hechos, lamentablemente, nos han dado la razón. No solo en cuanto a la desproporción de la reacción sino respecto a las consecuencias en el ámbito internacional. A diferencia de la Guerra de Ucrania -que dicho sea de paso, el nuevo conflicto opacó y desplazó de la atención internacional- no iba a encontrar a Occidente unido a su lado, sino enfrentado.

De hecho, esto no solo demostró ser cierto, sino que ha sido superado por los hechos.

Si bien es cierto que, en un principio, la Unión Europea, tuvo diferentes reacciones, cada vez hay menos margen internacional para el apoyo a Israel cuya actitud algunos consideran un genocidio.

El primero en alzar su voz fue el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, quien dijo “basta de muertes” rematando: “Hasta la guerra tiene reglas humanitarias que deben respetarse”. Sudáfrica inició una demanda ante la Corte Internacional de la Haya por genocidio, aún en curso.

SI bien es cierto que la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Van Der Layen, visitó y apoyó Israel en dos oportunidades al inicio de su contraofensiva en Gaza, hoy cambió. En sus últimas declaraciones habla de la necesidad de sanciones económicas a Israel y, sobre todo, cortarle todo suministro de armamento. Postura esta con la que coincide el presidente de EEUU Joe Biden, aunque no esté pasando su mejor momento.

El responsable de la política exterior de la Unión Europea ha dicho recientemente que vivimos en un mundo donde todos hablan contras las guerras y las muertes, la única manera de detenerlas es dejar de vender o proveer armamento a quienes matan. “Si Israel quiere construir la paz, no puede sembrar ahora más odio”.

En las últimas horas el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, que no es la primera vez que aborda el tema, dijo: "Esto ya sucedió cuando Hitler decidió matar a los judíos”. Y definió la situación en la Franja como una guerra de un ejército profesional contra "mujeres y niños”.

Cuando pronunciaba esas palabras los muertos palestinos llegaban a más de 30.000, dos tercios de los cuales son mujeres y niños. Hoy, el Ministerio de Salud de Gaza informó este sombrío hito, tras la peor ronda de violencia en la historia del conflicto israelí-Palestino. Los sobrevivientes de la Franja de Gaza no dejan de ser víctimas.

Recordemos que Gaza es territorio Palestino, pero no gobernado su autoridad Nacional Palestina. Israel ocupa territorios que nunca fueron devueltos. Gaza ni siquiera tiene fronteras secas con su propia patria. Es un verdadero gigante campo de concentración. Israel es dueño del corredor por donde llegan los elementos humanitarios básicos para sobrevivir: energía, agua potable, medicinas y alimentos.

Tras cerrar el corredor humanitario, fruto de la presión internacional, el gobierno de Israel no ha tenido empacho en bombardear las caravanas con ayuda humanitaria. También hospitales, dejando a sus habitantes en un estado de desamparo total. Han muerto más de 350 médicos tratando de salvar vidas de sus compatriotas.

Una semana después de los ataques de Hamás, las autoridades israelíes llamaron a los palestinos de Gaza a emigraran al sur de la Franja. Un millón doscientos mil lo hicieron.

Ahora tras el ataque al único hospital que queda en pie, y a la ciudad de Rafah, comenzó a bombardear el sur, donde los palestinos solo pueden mirar la frontera con Egipto y dejarse matar.

Jerusalén que por la misma resolución que dio nacimiento a los Estados de Palestina e Israel debe permanecer neutral, fue ocupada por Israel y ha trasladado allí su sede gobierno, mientras que, salvo unos pocos obsecuentes, los Estados que mantienen relaciones diplomáticas tienen sus embajadas en Tel Aviv, la capital legal.

Uruguay no puede ser cómplice con esta situación. Cuando el mundo se sorprende de que Netanyahu no acepte un alto el fuego, para que se liberen los rehenes judíos y liberen presos palestinos en Israel. Uruguay vota en contra del Alto el Fuego en ONU.

El presidente Lacalle, que debe conocer muy poco esta realidad, ha insinuado incluso el traslado de su embajada a Jerusalén. La herencia de Bustillo sigue viva en una diplomacia sin rumbo.

La Ciudad Eterna, que preserva los lugares de peregrinación de las tres grandes religiones monoteístas de nuestra civilización: El muro de los lamentos para los judíos, único recuerdo del Segundo Templo. La mezquita de Omar, donde según la tradición musulmana, Mahoma subió al cielo… Y el Santo sepulcro para los cristianos. Dios en cualquiera de sus expresiones nos llama a hacernos cargo y no tolerar más derramamiento de sangre.

La ciudad de la Paz (Iero = ciudad,= Shalem = Shalom = Paz) no puede ser la sede del gobierno que en nombre de la paz mata con una crueldad que no es propia de su propia tradición.

Uruguay no puede permanecer de brazos cruzados.

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