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Soberanía nuclear: Ratificación del derecho al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos, amparado en el Tratado de No Proliferación (TNP).
Cese del conflicto regional: Fin de las hostilidades en todos los frentes abiertos, incluyendo el Líbano.
Seguridad marítima y económica: Levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense, eliminación de todas las sanciones unilaterales y resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con la liberación total de los activos iraníes congelados.
Reparaciones y geopolítica: Exigencia de indemnizaciones económicas por los daños causados durante el conflicto y el retiro de las fuerzas militares estadounidenses del entorno geográfico de Irán.
Al respecto, el portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, enfatizó que el derecho al enriquecimiento de uranio es intrínseco: "No es necesario que nadie más reconozca este derecho; este derecho ya existe".
La contrapropuesta de Washington y el rechazo de Donald Trump
Pese a los esfuerzos diplomáticos, el panorama de un acuerdo integral parece lejano. Medios internacionales reportaron que la Casa Blanca rechazó formalmente el plan iraní, presentando un pliego de contraexigencias que Teherán considera inaceptables.
Exigencias de Estados Unidos:
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Cero indemnizaciones: Negativa rotunda a pagar compensaciones económicas a Irán.
Desarme parcial: Entrega obligatoria de 400 kilogramos de uranio iraní a los EE. UU. y la reducción de la infraestructura atómica a un solo complejo operativo.
Retención de fondos: Mantener congelado más del 75% de los activos financieros de Irán.
Tregua condicionada: Supeditar el fin permanente de las hostilidades al éxito total y definitivo de las negociaciones de paz.
El clima de desconfianza se agudizó tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien calificó la última contrapropuesta de Teherán como un "pedazo de basura". Aunque Trump amenazó públicamente con lanzar un "asalto completo y a gran escala contra Irán", fuentes de la Casa Blanca confirmaron que la acción militar fue pospuesta temporalmente tras consultas y peticiones expresas de diversos líderes de la región.