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Mundo EEUU | militares | guerra

La guerra final

Militares de EEUU denuncian que comandantes explican guerra de Irán como un plan divino y apocalíptico

Comandantes cristianos le dicen a las tropas de EEUU que la guerra de Irán es parte del plan divino para desencadenar el Armagedón y traer de regreso a Jesús.

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Caras y Caretas Diario

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Un grupo de soldados de Estados Unidos (EEUU) denunciaron ante la organización Military Religious Freedom Foundation (MRFF) que sus comandantes están invocando una retórica cristiana extremista sobre el “fin de los tiempos” bíblico para justificar la participación de las tropas en la guerra de Irán.

La MRFF, una organización sin fines de lucro dedicada a garantizar la libertad religiosa de los miembros del ejército de EEUU recibió más de 200 quejas (de cristianos, musulmanes y judíos que solicitaron el anonimato para evitar represalias) de más de 50 unidades en al menos 30 instalaciones militares.

Una guerra para desencadenar el Armagedón y el segundo regreso de Jesús

Una de las quejas que fue realizada por un suboficial estadounidense -en representación de otros catorce- de una unidad que podría ser desplegada en cualquier momento para ir a la guerra dijo que su comandante los había “instado a decirles a nuestras tropas que todo esto era ‘parte del plan divino de Dios’ y específicamente hizo referencia a numerosas citas del Libro de Apocalipsis”.

El comandante afirmaba que “el presidente Donald Trump es el ‘ungido de Jesús’ destinado a desencadenar el Armagedón y el inminente regreso de Jesucristo".

Trump y líderes religiosos

El Pentágono aún no se ha expresado sobre la situación denunciada por la MRFF.

Mikey Weinstein, presidente del grupo MRFF y veterano de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, dijo a The Guardian que “cada vez que Israel o Estados Unidos están involucrados en Medio Oriente, recibimos estas cosas sobre nacionalistas cristianos que han tomado nuestro gobierno y, sin duda, nuestro ejército estadounidense”.

En esta ocasión, manifestó que los militares denunciantes advierten que actualmente existe una "euforia sin límites" entre algunos niveles de mando de las fuerzas, que presentan el ataque contra Irán como algo autorizado por la Biblia y vinculado a la profecía del fin del mundo en el Libro del Apocalipsis.

Muchos comandantes estadounidenses “parecen especialmente entusiasmados con la perspectiva de un enfrentamiento extremadamente violento, subrayando cuánta sangre, según ellos, sería necesaria para que los eventos encajaran en la narrativa fundamentalista cristiana sobre el fin del mundo”, expresó Weinstein.

Uno de los sargentos denunció en su carta que esta retórica de los comandantes socava la moral y viola los juramentos constitucionales, especialmente para los militares en estado de alerta que pueden ser desplegados en cualquier momento.

Para la organización, estos reportes evidencian un incremento palpable del fundamentalismo religioso de los altos mandos militares de EEUU, quienes interpretan el conflicto como una “guerra ‘sancionada bíblicamente’ que es claramente la señal innegable de la rápida llegada del ‘fin de los tiempos’ -en la creencia- cristiano fundamentalista”. Al entender de Weinstein, esta situación constituye una violación flagrante de la separación entre la Iglesia y el Estado.

Tras conocer las denuncias, la organización musulmana de derechos civiles, el Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), condenó el uso de esta retórica por parte del Pentágono, considerándola “peligrosa” y “antimusulmana”.

La influencia del sionismo cristiano en la política exterior de EEUU

Históricamente, durante las guerras o enfrentamientos militares, los presidentes y altos funcionarios de EEUU han invocado la Biblia o utilizado el lenguaje cristiano.

El expresidente George W. Bush utilizó un lenguaje similar después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. El 16 de septiembre de 2001, Bush declaró: “Esta cruzada, esta guerra contra el terrorismo, va a durar un tiempo”. Las Cruzadas fueron una serie de guerras – entre los siglos XI y XIII- con un trasfondo religioso, en las que la Iglesia Católica luchó contra gobernantes musulmanes por territorio.

Con el retorno de Donald Trump al poder, dentro de la política estadounidense tomó fuerza un sector radical del Partido Republicano integrado por evangélicos de orientación sionista, que engloban un espectro más amplio de grupos de un movimiento religioso que echó raíces en los despachos estadounidenses tras la década de 1970, cuando, en el contexto de las guerras árabe-israelíes, las posiciones de EEUU e Israel se acercaron considerablemente.

Un rasgo distintivo del sionismo cristiano es la visión de Israel como un actor con un rol escatológico especial en torno al cual todos los cristianos deben unirse. Esta idea teológica sostiene que la segunda venida de Jesucristo se producirá cuando todos los judíos se hayan trasladado a Israel, y que el propio Israel se extenderá "desde el mar hasta el Éufrates". En consecuencia, cualquiera que amenace a Israel está violando el plan divino y retrasando la segunda venida de Jesucristo.

Armagedón

La teología de los sionistas cristianos hace especial hincapié en el versículo 3 del capítulo 12 del Génesis: "Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra", interpretándolo como que Dios bendecirá a quienes bendigan a Israel y viceversa.

Desde 2006 opera en EEUU la organización Cristianos Unidos por Israel, fundada por el pastor John Hagee, que cuenta con más de 7 millones de miembros en el país. Entre sus seguidores se encuentran el exdirector de la CIA y secretario de Estado Mike Pompeo, el exvicepresidente Mike Pence y el “halcón” John Bolton.

Hagee tuvo influencia en ciertas decisiones geopolíticas de Trump. En 2018, presionó para el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el traslado de la embajada estadounidense. Sobre el conflicto actual en Medio Oriente, en un video publicado la semana pasada en redes sociales, se ve al pastor cristiano sionista pronunciando un sermón que promueve el ataque estadounidense contra Irán. Hagee afirmó que Rusia, Turquía, "lo que queda de Irán" y "grupos islámicos" marcharán hacia Israel. Aseguró que Dios "aplastará" a los "adversarios de Israel".

Al respecto, el embajador de EEUU en Israel, Mike Huckabee, manifestó en una entrevista con el conservador Tucker Carlson que estaría bien que Israel se adueñara de todo el Medio Oriente, ya que la Biblia le prometió esa tierra.

Por su parte, los dos principales funcionarios de la administración Trump que defienden la guerra desatada por EEUU e Israel, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, se han encargado de demonizar al país persa con declaraciones como la de Rubio: “Irán está gobernado por lunáticos, fanáticos religiosos que aspiran a tener armas nucleares”.

Un día antes, Hegseth, decía que “los regímenes locos como Irán, empeñados en delirios islámicos proféticos, no pueden tener armas nucleares”, combinando de esta manera la agotada (pero efectiva) campaña de miedo que provoca que el “enemigo” desarrolle una bomba atómica con el pretexto religioso de una guerra del bien contra el mal.

El CAIR afirmó que las palabras de Hegseth son “una aparente referencia a las creencias chiítas sobre figuras religiosas que surgirán cerca del fin de los tiempos”.

Las retórica bíblica de Netanyahu

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, hizo referencia a la Torá, comparando a Irán con un antiguo enemigo bíblico: los amalecitas. En la tradición judía, los "Amalek" son conocidos por representar la "maldad pura".

No nos sorprende ver a Netanyahu usando una vez más la historia bíblica de Amalek –que afirma que Dios ordenó a los israelitas asesinar a todo hombre, mujer, niño y animal en una nación pagana que los atacó– para justificar el asesinato en masa de civiles por parte de Israel en Irán, tal como lo hizo en Gaza”, expresó el CAIR y advirtió que todos los estadounidenses deberían estar “profundamente perturbados por la retórica de la ‘guerra santa’” difundida por el ejército estadounidense, Hegseth y Netanyahu para justificar la guerra contra Irán.

La preocupación está enfocada en el perfil religioso de Hegseth, conocido por su afinidad con el nacionalismo cristiano y su apoyo a la doctrina de la “soberanía esférica”, una visión derivada del reconstruccionismo cristiano que promueve estructuras sociales estrictamente patriarcales y posturas extremas, como la pena de muerte para la homosexualidad y la abolición del voto femenino en EEUU.

Hegseth tiene en vínculo estrecho con el pastor Doug Wilson, cofundador de la Comunión de Iglesias Evangélicas Reformadas (CREC) y figura prominente del nacionalismo cristiano.

Wilson, que sirvió en el servicio submarino de la Armada de los EEUU rechaza que las mujeres ocupen roles de liderazgo militar o de combate. El polémico pastor estadounidense defiende, de hecho, un “patriarcado bíblico”, en el que las esposas deben estar convenientemente sometidas a su marido.

Wilson ha sido acusado de encubrir varios casos de violencia sexual y de género dentro de su propia organización. En un contexto donde el escándalo de explotación sexual de menores del caso Epstein enloda a las elites estadounidenses, no resulta anecdótico el vínculo entre Hegseth y Wilson, defensores de una teoría retrógrada donde los hombres gobiernan y las enseñanzas bíblicas lo guían todo; incluso una campaña bélica en Medio Oriente de la que EEUU no encuentra justificación estratégica y no puede convencer a su población y al Congreso de apoyarla.

¿Un error de cálculo o la búsqueda del caos y la guerra final?

Por lo pronto, lejos de decapitar al régimen persa con el asesinato del ayatolá iraní, varios analistas internacionales coinciden en que se produjo el efecto contrario, generando una cohesión histórica del pueblo iraní y un llamado a la yihad, un principio del islam que describe la voluntad ética y religiosa de los musulmanes para buscar el bien y alejarse del mal, que se traduce como 'esfuerzo' o 'lucha'.

Por lo visto, cuando se afirma que en Medio Oriente se libra una guerra impulsada por un Estado de fanáticos religiosos en el poder que buscan precipitar un apocalipsis, no está claro a que se refieran puntualmente a Irán, debido a que esta definición encaja perfectamente con lo que EEUU e Israel provocaron con la ejecución de la operación denominada "Epic Fury" (Furia Épica), el pasado 28 de febrero, con un bombardeo masivo sobre Irán y el asesinato de Alí Jamenei, lo que generó una respuesta sin precedentes del país persa, al cerrar el estrecho de Ormuz, que tiene en jaque a la economía mundial, y en particular a los aliados de EEUU en el Golfo Pérsico y a los países que dependen mayoritariamente del petróleo que proviene de esa zona. Con la entrada de países europeos al conflicto, la desescalada parece lejana y se avizora una guerra de escala mundial.

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