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Política China | guerra |

Otra forma de entender el mundo

China ganaría la III Guerra Mundial

Mientras el mundo occidental gasta todas sus energías en conflictos bélicos, China las dedica al avance científico, tecnológico y comercial.

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No, no se trata de bombas, barcos, aviones o soldados. Se trata de la competencia por la hegemonía en el mundo tecnológico. Mientras el mundo occidental (Estados Unidos y Europa, dejando de lado a Oceanía) gasta todas sus energías en conflictos bélicos, China las dedica al avance científico, tecnológico y comercial; y los resultados están a la vista. El gigante asiático no está enfocado en guerras, sino en construir nuestro futuro.

A fines de 2025, Jensen Huang (estadounidense de origen taiwanés, cofundador y director ejecutivo de NVIDIA, una empresa líder en el desarrollo de procesadores gráficos y tecnologías de inteligencia artificial) auguró que Occidente va a perder la carrera de la IA, y sostuvo su profecía con datos contundentes: en primer lugar, entrenar IA exige un altísimo consumo de electricidad, pero China genera más energía eléctrica que Estados Unidos, Europa e India juntos. En segundo lugar, cuando en abril de 2025 Estados Unidos prohibió a NVIDIA vender sus chips más avanzados a China, creyendo que con esto estaba asestando un golpe mortal a su principal competidor comercial, le hizo un gran favor. La restricción obligó a los chinos a optimizar modelos que ya superan a GPT-5. Donald Trump, en su lugar, hubiera reaccionado con violencia. Ellos reaccionaron con inteligencia y desarrollaron sus propios chips.

El tercer factor es demoledor. La IA es parte del currículo escolar desde los 8 años en más de 3.000 escuelas y será china la primera generación de humanos que crecerá viendo la IA como algo natural, cotidiano y fácilmente manejable.

Llamada urgente para Uruguay. No solo debemos combatir el analfabetismo digital; sino que debemos cambiar el modelo educativo con clave de emergencia.

La IA se ha convertido en el centro de la política de Estado de China. La III Guerra Mundial será por el dominio del mercado de la IA, y ya sabemos qué país la ganará, porque, mientras Estados Unidos cree que dominará al mundo aumentando su poder bélico, China apuesta a educación, algoritmos y energía. De hecho, desde inicios de 2026 China tiene 30 reactores nucleares en construcción, mientras que Estados Unidos no tiene ninguno. La construcción tradicional de nuevos grandes reactores ha sido prácticamente nula en los últimos años.

Niños y robots: algo más que un espectáculo

En la Gala del Festival de Primavera (emitida el 16 de febrero de pasado, víspera del Año del Caballo de Fuego), China presentó uno de los números tecnológicos más impactantes de la historia.

El espectáculo combinó danza, artes marciales y robótica avanzada en un escenario de gran despliegue visual. Decenas de robots humanoides compartieron escena con niños y adolescentes practicantes de kung-fu y realizaron rutinas coordinadas con armas tradicionales, sincronizando movimientos con precisión milimétrica.

Los jóvenes ejecutaban rutinas coreográficas mientras las máquinas replicaban y ampliaban las secuencias con giros, saltos laterales, equilibrios sobre una pierna y desplazamientos coordinados en formación. La interacción no fue meramente decorativa; hubo momentos de “diálogo” corporal en los que los chicos marcaban el ritmo y los robots respondían en tiempo real, mostrando estabilidad dinámica y control fino de articulaciones.

En cuanto a la exhibición técnica, los robots manipularon espadas, bastones y nunchakus (armas tradicionales asociadas al Wushu) y realizaron figuras propias de artes marciales chinas como el changquan (puño largo), con patadas altas, barridos y transiciones fluidas entre posturas bajas y saltos acrobáticos.

El despliegue incluyó piruetas y técnicas complejas: parkour con saltos sobre tablas, flips aéreos de varios metros, giros acrobáticos, posturas de kung-fu y hasta rutinas de “Drunken Fist”, todo mientras cambiaban de formación corriendo y manteniendo coordinación grupal.

Lo más llamativo fue la rapidez del progreso: en apenas un año, los desarrolladores lograron que estas máquinas pasaran de ejecutar movimientos básicos preprogramados a realizar secuencias complejas con coordinación grupal, equilibrio en superficies variables y respuesta sincronizada con intérpretes humanos.

En muy poco tiempo veremos a estas máquinas integrando la infantería china. Los “Terminators” ya están casi a punto.

En definitiva, no fue sólo un espectáculo pintoresco hermanando al pasado y al futuro, a la tradición y la innovación; fue una demostración de que la ingeniería china en robótica humanoide avanzó a un ritmo que pulverizó las previsiones más optimistas, consolidando su ambición de liderazgo tecnológico global.

Mientras tanto, al oriente de un río lejano…

El problema de Uruguay es que sus principales líderes políticos (hablo de todos los partidos) son del tiempo del trompo y la bolita. No comprenden el nuevo mundo y algunos hasta intentan resistir lo inevitable.

La misma tecnología se nutre a sí misma y ha acelerado su ritmo de innovación a un punto que produce vértigo. Se nos viene encima una avalancha tecnológica y, si no tomamos medidas urgentes, estaremos en medio de un desastre en menos tiempo del que puedan imaginar.

Pasé todo el 2025 alertando sobre el desempleo que generaría la IA en Uruguay al mediano plazo, y en el programa Palabras Prohibidas hablé de más de medio millón de puestos de trabajo perdidos a largo plazo. “Se te fue la moto”, me dijeron.

Sin embargo, en enero, el MEF advirtió sobre el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en el desempleo en Uruguay, estimando que aproximadamente 600 mil puestos de trabajo se verían afectados, representando 37 % del total de empleos. El pronóstico incluso supera lo que yo decía.

La adopción de la IA generativa podría aumentar la productividad de hasta el 14 % de los empleos en América Latina y el Caribe, y llevar a la automatización total hasta el 5 %.

La IA podría generar nuevos retos para el movimiento sindical y los trabajadores, ya que su uso puede tener efectos de potenciación para algunos empleos y automatización para otros.

Uruguay se encuentra en una etapa de crecimiento y exploración en lo que respecta a la IA, lo que plantea la necesidad de formar a estudiantes y profesionales para que la utilicen como herramienta para el aprendizaje, el trabajo y la gestión de tareas personales en todas las carreras.

No podemos impedir el tsunami tecnológico; pero podemos prepararnos para que sea algo positivo y no una tragedia. Se impone una revolución educativa.

Queda por ver si tendremos la lucidez y el coraje de actuar antes de que los problemas se vuelvan irreversibles. No se trata sólo de entender lo que está pasando, sino de decidir qué estamos dispuestos a hacer frente a ello.

Y lo que decidamos habrá que implementarlo de urgencia.

El futuro no esperará a los lerdos.

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