El legislador nacionalista fue tajante al diferenciar el rol institucional de las Fuerzas Armadas: "La idea del Ejército es mantenerlo como una fuerza de reserva dedicada a garantizar el buen funcionamiento de las instituciones y a que podamos tener esta libertad de discutir las cosas, en el clima en que puede hacerse en Uruguay".
Un proyecto de ley
El telón de fondo del planteo de Botana fue un proyecto de ley presentado por su correligionario Javier García, que propone extender de 20 a 40 kilómetros la zona fronteriza en la que los militares pueden realizar tareas de vigilancia. Una iniciativa que, en los hechos, profundizaría la presencia castrense en tareas propias de la policía. "Cuando se le encomienda al Ejército tareas policiales de represión de lo que es considerado por algunos el contrabando menor y por otros, un trabajo para el sustento de la familia, se está ingresando dentro de ese margen de riesgo", criticó Botana.
"Yo he visto lo que estoy diciendo: en épocas de la dictadura, por ejemplo, las cosas que se compraban en Aceguá los muebles, las cocinas, las heladeras llegaban a Melo en vehículos del Ejército. Vi la corrupción absolutamente desembozada en un hecho que parecía natural", relató.
La respuesta del gobierno
Desde el Poder Ejecutivo, el subsecretario de Defensa Nacional, Joel Rodríguez, que ofició como ministro interino por el viaje de Sandra Lazo al exterior, salió al cruce de las declaraciones de Botana.
Rodríguez afirmó que el gobierno tiene "un 100% de confianza" en los miembros de las Fuerzas Armadas y destacó que la "gran mayoría trabaja con una vocación de servicio y de cumplimiento del deber realmente destacada". Además, subrayó el carácter democrático de la institución: "Hoy en día realmente podemos estar tranquilos de que contamos con unas Fuerzas Armadas democráticas, que adhieren y respetan la Constitución, las leyes y el mando civil, y de que no estamos ni cerca de algunos riesgos".
Botana responde
Lejos de dar marcha atrás, Botana aclaró que sus palabras no suponían una desconfianza hacia los uniformados, sino hacia la naturaleza humana. "Le tengo enorme fe y confianza al personal de las Fuerzas Armadas y, por supuesto, a la vocación democrática de todas sus autoridades, pero también le tengo fe y confianza al personal del Ministerio del Interior", dijo, trazando un paralelismo que no dejó indiferente a nadie.
Y entonces llegó la frase más impactante de su intervención, vinculada a una vieja propuesta que circula en algunos sectores: utilizar cuarteles como cárceles para narcotraficantes.
"Ante esa afirmación, y teniendo en cuenta los ingresos del narco y el sueldo del soldado, pensé que un narco podría comprar 100 soldados por mes. Pero después rectifiqué y dije que 'por semana', y luego que 'seguramente pueda comprar 100 soldados por día'. Realmente, sería una exposición por demás indebida", sentenció.