“17 países de América anuncian una alianza para destruir los cárteles del narcotráfico. Uruguay no está”, escribió el nacionalista Nicolás Martinelli, exministro del Interior, en su cuenta de X. “En lugar de integrar el club de los que coordinan la lucha contra el crimen organizado, estamos en el club de los países con visas congeladas. El gobierno dice que le preocupa el narcotráfico y el lavado de activos, pero nos deja fuera de una alianza regional clave”, agregó. Además, Martinelli dijo que “el riesgo es evidente: que las organizaciones criminales busquen operar y lavar dinero en los países que quedan al margen”.
En la cumbre Trump dijo que “el corazón” del acuerdo es “el compromiso de usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros cárteles y redes terroristas”, y agregó: “¿Quieren que usemos un misil? Son extremadamente precisos. Lo mandamos directo a la sala de estar y se acabó el miembro del cártel”.
La respuesta del FA
El exministro de Defensa José Bayardi, se expresó en X sobre lo que escribió el nacionalista: "Somos el continente con más dirigentes cipayos del mundo. Más de 20o años de cipayismo. Eso si, no todos los cipayos estuvieron en Miami. El cipayismo tiene muchas reservas a lo largo y anoche de nuestra América Latina.
En la misma línea se expresó el senador del MPP Daniel Caggiani. “Parecía una cumbre de amigos ideológicos más que una cumbre de combate al narcotráfico”, dijo a La Diaria el senador del Frente Amplio (FA) Daniel Caggiani, integrante de la Comisión de Asuntos Internacionales de la cámara alta. Agregó que le resultó “raro” que no hayan participado ni México ni Colombia, que son países “que han tenido mucho trabajo en ese sentido”, así como también le llamó la atención la ausencia de Brasil.
“Además, por las declaraciones y resoluciones, parece ser para que los militares hagan acciones conjuntas en materia de narcotráfico a nivel interno de los países, y eso es algo que en Uruguay está prohibido por la Constitución: los militares no pueden hacer tareas de seguridad. Da una idea de militarización de la política antidrogas, que ya ha fallado; desde los años 80 hasta ahora no ha tenido un resultado positivo”, subrayó.
Caggiani sostuvo que hay una “fragmentación medio ideológica entre los amigos de la administración Trump y los que no son tan amigos”. En ese marco, Uruguay debe tener “una política de defensa de su soberanía nacional y tratar de articular aspectos con las regiones del continente sudamericano para enfrentar estos temas”.
“Los problemas del narcotráfico se resuelven con más Estado en algunas áreas, como en el combate a la pobreza, el derecho al desarrollo y la posibilidad de generar circuitos de trabajo y de inversión; y menos Estado en materia militar, porque eso, sin duda, ha sido un gran fracaso”, insistió.
Por último, en cuanto a las críticas de algunos nacionalistas por que Uruguay no haya formado parte de la cumbre, Caggiani se limitó a decir: “Pobre Luis Alberto de Herrera; si estuviera vivo y viera en lo que se convirtieron algunos exponentes de su partido, se volvería a morir”.