La distancia entre ambos diagnósticos no es menor
Mientras Cifra describe una situación donde la desaprobación duplica prácticamente a la aprobación, Equipos muestra un escenario más matizado, con un volumen importante de ciudadanos que no se inclinan claramente ni a favor ni en contra. Ese segmento intermedio —casi tres de cada diez montevideanos— es clave para entender por qué el saldo negativo es mucho más moderado en este último estudio.
Las diferencias metodológicas ayudan a explicar, al menos en parte, estas discrepancias. Cifra basa su medición en encuestas telefónicas a nivel nacional, con un subuniverso de 345 casos en Montevideo, mientras que Equipos realiza entrevistas presenciales en hogares, con una muestra de 402 casos exclusivamente en la capital. Aunque ambos estudios manejan márgenes de error similares (en torno al ±5%), el modo de recolección de datos puede influir en las respuestas, así como la composición de las muestras.
Más allá de la metodología, también emergen diferencias en la lectura política de los datos. Cifra subraya una fuerte desaprobación incluso entre votantes del Frente Amplio, donde la opinión aparece dividida (39% aprueba y 40% desaprueba), lo que contribuye a explicar el saldo negativo general. Equipos, en cambio, muestra que entre los votantes frenteamplistas la aprobación es claramente mayoritaria (40% aprueba frente a 19% que desaprueba), lo que suaviza el balance global.
Otro punto relevante es la evolución reciente de la opinión pública. Según Cifra, la desaprobación creció rápidamente tras un breve descenso inicial luego de la asunción de Bergara, alcanzando niveles similares a los del cierre de la administración anterior. Equipos, por su parte, si bien también registra un predominio de opiniones negativas, no muestra un deterioro tan pronunciado, sino más bien un escenario de relativa estabilidad con predominio leve de la desaprobación.
Variables sociodemográficas
El informe de Equipos revela una distribución más heterogénea de las opiniones. Por ejemplo, los niveles de aprobación varían significativamente según nivel educativo y socioeconómico, con sectores de menores ingresos mostrando incluso niveles relativamente altos de respaldo. Este tipo de matices no aparece con la misma profundidad en la presentación de Cifra, que enfatiza una tendencia general más uniforme hacia la crítica.
La comparación entre ambos estudios deja en evidencia que, más allá de coincidir en que la gestión de la Intendencia enfrenta más cuestionamientos que apoyos, la magnitud de ese desequilibrio está lejos de ser unívoca. En un caso, se trata de una desaprobación contundente; en el otro, de una diferencia moderada con un amplio espacio de indefinición.
Este contraste no es menor desde el punto de vista político. Un escenario como el que describe Cifra implica una señal de alerta fuerte para la administración departamental, con una mayoría clara en contra. En cambio, el panorama de Equipos sugiere una opinión pública más volátil, donde el peso de los indecisos y neutrales podría inclinar la balanza en uno u otro sentido en los próximos meses.