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Política papa | laicidad | León XIV

Éramos tan progres

Visita del papa: Amado rechaza que el Parlamento sea escenario de un discurso religioso

"No corresponde que le cedamos a ningún líder de ninguna religión el altar laico para que predique", dijo el diputado Fernando Amado (FA) sobre un eventual discurso del papa León XIV en la Asamblea General.

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Caras y Caretas Diario

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La inminente visita del papa León XIV a Uruguay reavivó el debate sobre un eventual discurso del pontífice en la Asamblea General. Mientras la Iglesia Católica avanza en la organización de la gira prevista para noviembre, el diputado del Frente Amplio (FA) Fernando Amado sostuvo que la presencia del Papa en el país "no está en discusión", aunque marcó diferencias con la posibilidad de que exponga en el Parlamento.

En entrevista con el programa Éramos tan progres de "Caras y Caretas TV", Amado afirmó que la controversia no pasa por la llegada del pontífice, sino por la posibilidad de que realice una disertación en el Parlamento. "El tema nunca fue si Papa sí o Papa no, es decir, que venga el Papa al Uruguay es una realidad absolutamente normal, natural", señaló. Recordó además que el jefe de la Iglesia Católica también ostenta la condición de jefe de Estado, por lo que su visita institucional no le resulta llamativa.

Sin embargo, sostuvo que la discusión cambia cuando se plantea un discurso ante la Asamblea General. "La polémica está en torno a si el Papa tiene o puede dar un discurso, que en definitiva nunca es un discurso, porque un líder religioso da un sermón, sea cual sea su ámbito, sea cual sea la oportunidad, trata de evangelizar, de dar un sermón en el ámbito de la Asamblea General", afirmó.

Para el legislador, es imposible separar la dimensión religiosa de la institucional en la figura del pontífice. En ese sentido, cuestionó que se intente presentar su eventual presencia parlamentaria únicamente desde su condición de jefe de Estado. "Quieren eclipsar a veces, yo creo que de forma intencionada, que en definitiva lo excepcional de la visita al Papa es que es el líder religioso de la religión católica, poco peso tiene como jefe de Estado y mucho peso tiene como líder de la religión católica", expresó.

"Es imposible despojar al Papa de su investidura religiosa, de hecho no va a ir a la Asamblea General vestido de traje como un jefe de Estado, va a ir con sus atuendos de Papa", agregó.

Amado sostuvo que la defensa de la laicidad constituye un valor histórico del país y que la separación entre el Estado y las confesiones religiosas forma parte de un consenso ampliamente aceptado por la sociedad uruguaya.

"Fuimos pioneros, seguimos siendo incluso cien años después pioneros como país laico, sin religión oficial, pero además con una aceptación popular de nuestra ciudadanía, con naturalidad de la laicidad", afirmó. A su entender, "está bien que esté separada la religión del Estado, y ese valor para nosotros es muy claro y por eso lo defendemos".

Para el legislador, la Asamblea General tiene un carácter institucional que debe preservarse: "Las sesiones solemnes (...) son el reducto de la soberanía popular" y, por ese motivo, "no corresponde que sea un espacio en donde le cedamos a ningún líder de ninguna religión el altar laico para que predique desde su lugar de pensamiento".

¿Pluralismo o privilegio?

Consultado sobre la carta firmada por legisladores que solicitaron convocar una sesión extraordinaria para recibir a León XIV, Amado señaló que los argumentos presentados trascienden la condición del Papa como jefe de Estado. "Todas hacen alusiones no exclusivamente al jefe de Estado, porque evidentemente es mucho más que eso, su mensaje, su sabiduría, etcétera", indicó. A sue ntender, la petición "tiene mucho más que ver con que, quienes tienen fé católica, puedan sacarse un gusto de que el papa esté ahí".

A partir de allí planteó un ejercicio de comparación con otros credos religiosos para evaluar si existiría el mismo respaldo político. "Tendríamos la misma actitud ante el pedido de ese espacio (...) para que dé un discurso un líder religioso vinculado a lo Umbanda, vinculado a la religión judía, vinculado a distintas religiones. No, es la realidad", sostuvo.

En esa línea, advirtió que el argumento del pluralismo puede derivar en privilegios cuando no se aplica con el mismo criterio para todas las confesiones. "Cuando el pluralismo es para uno, se vuelve privilegio. No es pluralismo", afirmó.

Durante la entrevista también reconoció la incidencia que tienen las organizaciones religiosas en la vida política del país. "El lobby en Uruguay existe como en todos los países del mundo, y acá hay lobbies de todo tipo y el lobby religioso está presente", expresó. Según dijo, es natural que existan dirigentes políticos que profesen una religión y procuren trasladar esos valores a la actividad partidaria, aunque diferenció esa realidad del uso de espacios institucionales del Estado para expresiones religiosas.

La batalla por la laicidad

Finalmente, sostuvo que la discusión sobre la laicidad permanece vigente y requiere atención permanente. "La pelea por la laicidad se da todos los días, cambia de formas, de planteos, de discursos, pero en definitiva es una batalla naturalmente permanente", afirmó.

A su juicio, detrás de conceptos como el de "laicidad positiva", impulsado desde sectores de la Iglesia Católica, existe una estrategia para modificar la relación entre el Estado y las religiones. "Creo que hay detrás de esa interpretación un planteo de avance, de dar la batalla cultural por determinados valores y principios conservadores de la Iglesia Católica", concluyó.