El gobierno presentó una de sus apuestas más ambiciosas en materia educativa y social: el programa “Más Deporte, Más Experiencias Educativas”, una iniciativa que busca ampliar el tiempo de permanencia de los estudiantes en el ámbito escolar a través de actividades físicas, con el objetivo de fortalecer tanto el aprendizaje como la convivencia.
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El anuncio fue realizado por el presidente Yamandú Orsi durante su discurso ante la Asamblea General, donde colocó al deporte como una herramienta clave para abordar desigualdades y mejorar las trayectorias educativas. La propuesta prevé intervenir en 45 escuelas de todo el país a lo largo de 2026, en una primera etapa que podría ampliarse en función de los resultados.
Más tiempo educativo, otra forma de aprender
Uno de los ejes centrales del programa es la extensión del tiempo que niñas y niños pasan en la escuela, pero no desde una lógica tradicional, sino incorporando experiencias deportivas como parte del proceso educativo. La apuesta apunta a generar entornos más atractivos, con mayor interacción entre pares y una propuesta pedagógica que contemple el desarrollo integral.
En este sentido, la política no solo busca promover hábitos saludables, sino también prevenir el abandono escolar, fortalecer vínculos y mejorar la experiencia educativa en contextos diversos.
La iniciativa será implementada de forma conjunta entre la Secretaría Nacional del Deporte y la Administración Nacional de Educación Pública, con una inversión estimada de 24 millones de pesos anuales. Los recursos estarán destinados principalmente a la contratación de docentes especializados en actividades deportivas.
Estos profesionales serán incorporados a través de acuerdos con federaciones deportivas nacionales, en un esquema que busca integrar al sistema educativo con el tejido deportivo del país. Entre las disciplinas contempladas se encuentran voleibol, rugby, hockey, handball y basketball.
El secretario nacional del Deporte, Alejandro Pereda, señaló que ya se avanza en la firma de convenios con las federaciones correspondientes, lo que permitirá poner en marcha el programa en coordinación con actores del deporte organizado.
Además de su implementación en escuelas, el programa prevé extenderse a espacios municipales y centros gestionados por la Secretaría Nacional del Deporte, en articulación con la educación media. Esto permitiría ampliar el alcance de la propuesta y diversificar los escenarios donde se desarrollan las actividades.
En paralelo, los Juegos Deportivos Nacionales —que convocan a más de 100.000 niños y adolescentes cada año— funcionan como una base de diagnóstico para identificar las disciplinas con mayor convocatoria e interés entre los jóvenes, un insumo clave para orientar la política pública.
Universalizar el acceso al deporte
Desde la ANEP, su presidente Pablo Caggiani enmarcó esta iniciativa dentro de una estrategia más amplia que busca universalizar el acceso a la educación física y al deporte en todo el sistema educativo.
Entre las líneas de acción destacadas se encuentra la expansión de las actividades acuáticas, la incorporación del deporte federado como herramienta para sostener las trayectorias educativas y la extensión de estas oportunidades a contextos rurales, históricamente más relegados en este tipo de propuestas.
Uno de los datos más relevantes es que muchos estudiantes comenzaron a acceder a actividades acuáticas desde el segundo día de clases, lo que marca un cambio en la integración de estas prácticas en la currícula.
La extensión del tiempo educativo a través del deporte implica también garantizar condiciones materiales para los estudiantes. En ese marco, el gobierno resolvió duplicar el acceso a la alimentación en educación media básica, pasando de 20.000 a 40.000 beneficiarios mediante la instalación de unos 60 nuevos comedores.
Esta medida busca asegurar que el aumento de la carga horaria no impacte negativamente en los estudiantes, especialmente en contextos socioeconómicos vulnerables, y refuerza la idea de una política integral que articula educación, salud y bienestar.
El plan también contempla inversiones en infraestructura: se prevé la construcción de 10 nuevos polideportivos y dos piscinas cerradas, en coordinación con la Secretaría Nacional del Deporte.
Estas obras apuntan a consolidar una red de espacios adecuados para el desarrollo de actividades físicas en todo el país, generando capacidades instaladas que trasciendan el período de gobierno.