El periodista Leonardo Sanguinetti volvió sobre un recuerdo que hoy cobra una densidad distinta, una entrevista compartida con el científico uruguayo Gonzalo Moratorio hace poco más de dos años. Entonces, la conversación giraba en torno a la ciencia; hoy, gira alrededor de la vida. Porque Moratorio es papá de Abril. Y esa palabra, corta y enorme, lo explica todo.
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Nació Abril y Moratorio se convirtió en papá
Con la llegada de Abril, su hija, el virólogo que ayudó a miles a atravesar la pandemia recibió la noticia que redefine todas las prioridades. Una nueva vida empieza cuando la suya enfrenta una de las pruebas más duras. En sus redes, Sanguinetti rescató esa primera ilusión familiar, íntima y esperanzada, cuando Natalia le hablaba a Gonzalo sobre ampliar la familia, sin saber que el tiempo por venir pediría una fortaleza sin manuales.
Moratorio fue rostro y nombre durante la emergencia sanitaria por su trabajo en el desarrollo de pruebas rápidas contra el SARS-CoV-2. Pero hoy, su historia se escribe en clave humana. A comienzos de julio, el científico anunció que fue diagnosticado con un tumor cerebral agresivo que afectó parte de su capacidad motora y sensitiva del lado derecho del cuerpo. La enfermedad coincidió con el embarazo de su pareja, Natalia, y, sin embargo, en medio del vértigo, él eligió la esperanza como verbo cotidiano.
Moratorio va a ganar la pelea
“Voy a ganar esta pelea”, dijo en un video. Lo dijo con la convicción de quien tiene una razón poderosa para caminar hacia adelante. “Tengo una fuerza tremenda para poder conocer a mi hija y disfrutar de esto. Me impulsa todos los días”, agregó. No era una metáfora, era una promesa que hoy tiene nombre propio.
Y llegó Abril. “El gran motivo y motor para vivir y seguir viviendo”, escribió Sanguinetti, que compartió el anuncio con una ternura que desarma, recordando que la familia —incluidos los perros, Omar y Walter— por fin se ampliaba. Entre amigos, conocidos y anónimos, miles celebraron lo mismo, no un dato, sino un milagro.
Moratorio es papá. Y en esa verdad caben todas las batallas y todas las victorias. Hoy, la ciencia se inclina ante la cuna. Porque hay noticias que curan. Porque hay nacimientos que salvan. Porque, a veces, el amor llega y cambia el pronóstico del mundo.