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Sociedad Zhitlovsky | INDDHH |

Disidencia interna

Zhitlovsky: "Querer identificar al sionismo y al Estado de Israel como representantes exclusivos de la colectividad judía es un error"

Marcos Israel dirige el trabajo de la Inddhh sobre antisemitismo “de forma absolutamente sesgada porque de esa forma la conformó” afirmó directivo de Zhitlovsky

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Caras y Caretas Diario

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En el grupo de trabajo sobre Antisemitismo de la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh), entre otros, participa el movimiento judío progresista no-sionista Jaime Zhitlovsky. Caras y Caretas dialogó con tres directivos de la institución que concurren a las reuniones, Eduardo Beder, Gabriel Slepac y David Fryd.

“Para nosotros fue muy dificultoso participar porque no habíamos sido citados, a pesar de tener 75 años como institución y ser la otra parte de la colectividad”, cuestionó Beder. “Somos miembros fundadores del Instituto de Derechos Humanos", agregó Slepac. “Nos enteramos por la prensa, y por lo tanto concurrimos a preguntar por qué no estábamos incluidos”, afirmó.

“Nos dieron una audiencia y las explicaciones fueron excusas, porque el argumento” de los directivos de la Inddhh a cargo del grupo de trabajo, Marcos Israel y Juan Miguel Petit “fue que se habían olvidado”, explicó Beder. “Para presentarse como candidato a la directiva” en 2022, Marcos Israel “vino a esta institución a pedir el apoyo” y por este y otros motivos “le expresamos personalmente que no estamos de acuerdo con la forma de manejarse”, sostuvo Slepac.

“No es casual que no hayamos estado desde el principio, ni un desliz, no nos invitó y punto”, sentenció Fryd. “Fue porque no quiso, no porque se le pasó”, complementó. “El grupo hace tres o cuatro meses que está funcionando, y recién en la última reunión” del jueves tres de setiembre “se pudo integrar la Casa Mordejai Anilevich”, dijo Slepac.

Esta organización es parte del Comité Central Israelita, y representa al sionismo progresista. “Hubo que plantear la importancia histórica del movimiento Mordejai Anilevich, a pesar de que nosotros somos otra institución” y la relevancia en la creación de los Kibutz en Israel, así como “lo sufrido por integrantes del movimiento directamente en el 7 de octubre”, agregó.

Además del Comité Central, y la Udelar, también participa “fiscalía, porque hay un abogado y un juez”, la idea “es llegar a una conclusión de común acuerdo para trabajar sobre el antisemitismo en el Uruguay”, señalo Beder. Establecer “qué pasos hay que dar y cuál sería la reglamentación jurídica”, complementó. “En ese sentido existen muchas discrepancias en cada una de las reuniones”, apuntó.

Memoria sobre el Holocausto

“Se formaron tres comisiones, una de educación, otra jurídica, y una para definir antisemitismo, como Zhitlovsky resolvimos participar en la de educación”, explicó Beder. “Hace muchos años se plantea que no todos los profesores enseñan sobre el Holocausto” es un asunto que “hay que pulirlas, tampoco es que no hay nada”, matizó.

“Se trabaja sobre la Segunda Guerra Mundial, pero no es obligatorio abordar el Holocausto”, complementó Slepac. “El holocausto es inherente a la Segunda Guerra Mundial, que no solo fue un conflicto entre Naciones, sino que implicó una escala de valores racistas no solo con los judíos, sino con otros grupos, como los gitanos, homosexuales, discapacitados y disidencias políticas”, agregó. “Es consustancial al nazismo”, subrayó.

“El objetivo final de las reuniones es llegar a un texto consensuado, que va a ser muy complejo, que reúna los aportes de estas comisiones y miradas”, manifestó Slepac. “En el medio hay un montón de debates y se cruzan un montón de situaciones de la realidad cotidiana en Uruguay”, sostuvo. “Se planteó el atentado del 7 de octubre, la muerte de Fremd, y problemas a nivel de educación”, agregó Beder.

La intención es que el grupo discuta sobre el antisemitismo en el país “pero es imposible discernir este debate de lo que está sucediendo hoy en Medio Oriente”, afirmó Slepac. “Nuestro rol está en cuestionar la asociación automática entre izquierda y antisemitismo, porque históricamente estuvo asociado a la derecha”, reconoció. “Hay un discurso sesgado y dominante de que el antisemitismo responde a determinadas posiciones políticas y es mucho más complejo”, expresó. “El antisemitismo efectivamente existe, y no empezó ahora”, señaló.

“Queremos dejar bien claro en esta comisión y sacar el velo que está planteando de que si criticas las políticas del gobierno del Estado de Israel sos un antisemita, no tiene nada que ver”, estableció Beder. “Distinto es el caso del asesinato de Fremd” en 2016, “los niños que los corrieron con piedras o la bomba molotov que nos tiraron a nosotros” en 2009 “esas situaciones concretas son antisemitas”, destacó.

“Querer identificar al sionismo y al Estado de Israel como representantes exclusivos de la colectividad judía es un error”, opinó Fryd. Marcos Israel dirige el funcionamiento de la comisión “en forma absolutamente sesgada porque de esa forma la conformó”, complementó.

“La forma de expresarse y relacionarse con el grupo que dirige provoca el enfrentamiento y la grieta” cuando siendo presidente “debería tener un tono de más conciliación y de escucha de las distintas partes”, criticó Fryd. El discurso de Israel “es tal vez de los más radicales y fervorosos, y genera ruidos innecesarios”, fustigó.

El último viernes de agosto se desarrolló la 15º Asamblea Nacional de Derechos Humanos en Maldonado. Durante la misma organizaciones como Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos y Serpaj, entre otras, presentaron una carta con duras críticas a Marcos Israel, y se retiraron de sala cuando contestó. Aunque ningún integrante de Zhitlovsky concurrió a la asamblea “defienden la idea de estar dentro de la Institución y pelear” por las ideas en las que creen, “si nosotros nos levantamos y nos vamos, entonces nuestras postura no van a estar reflejadas”, criticó Slepac.

“No es que estemos en contra de Marcos Israel, sino que la actitud que él ha tenido hasta ahora” cada vez que se reúne el grupo “en algún momento tiene que poner algo de quién defiende al Estado de Israel y quién no lo hace”, criticó Beder. En un momento “hasta el compañero David le tuvo que parar el carro porque había leído un libro de un árabe con lo que decía de los judíos, en un tema totalmente desubicado que inclusive gente de otros sectores le dijeron marcos de esto no da”, argumentó. “No compartimos sus opiniones”, complementó Slepac.

Un reclamo de Zhitlovsky se dirige a que la encuesta sobre antisemitismo de Opción consultores liderada por Rafael Porzecanski “aún no ha sido vista en las reuniones de la Institución a pesar de la solicitud permanente”, cuestionó Slepac. Si se han visto “los resultados la medición del Observatorio web del Congreso Judío Latinoamericano “donde el 80% de las menciones” registradas como antisemitas “tienen que ver con Israel y no directamente contra el pueblo judío como tal”, criticó. Por lo tanto los resultados “no dan cuenta de forma discriminada de qué se está hablando, sin generalizar”, evaluó.

75 años de judaísmo progresista

“Los sucesos que se están dando en Medio Oriente están provocando situaciones de extremismo creciente de un lado y del otro”, lamentó Slepac. “Generan una grieta, que desde Zhitlovsky estamos tratando de que no exista en este país”, apuntó.

“La existencia de actitudes antisemitas que son acotadas pero son importantes” porque no hay que olvidar que a fines de 2024 “vandalización un monumento que justamente reivindica las corrientes migratorias de principio de siglo”, señaló. Se trata del monumento El Abrazo de los Pueblos inaugurado a principios de 2024, a propuesta de una integrante de Zhitlovsky.

“Que sean unos ignorantes políticos o ideológicos no los exime de su condición de actitud antisemita”, aseveró Fryd. Algunos sectores de la izquierda “no terminan de entender nada de lo que está pasando”, y por ello han tenido que salir “a conversar con muchísimas organizaciones”, agregó. “Para tratar de explicar nuestra posición, y reiniciar el conocimiento de nuestra institución, de nuestra historia, y para que la gente de izquierda sepa”, resaltó.

“Hoy nosotros vamos a algunos lugares y salvo los más veteranos, la mayoría no tienen la menor idea de quiénes somos”, señaló. Por lo tanto “no tienen la más mínima idea que la colectividad judía no es uniforme ni acá ni en el mundo, ni en Israel”, justificó.

“Cualquier cuestión que pasa en Medio Oriente, llámese Gaza o Cisjordania, es como que todos los judíos estamos embanderados atrás”, cuestionó. “Les planteamos que esto es genocidio” pero que el ataque de Hamas “fue terrorismo y les cuesta una enormidad reconocerlo”, lamentó. “Es un enorme problema que tenemos”, recriminó. La idea del monumento “tenía muchísimos años, quizás una década de trabajo atrás” y fue una propuesta “de una compañera que estuvo presa por sus ideas durante la dictadura militar”, complementó Slepac.

Unir, no dividir

La misión de Zhitlovsky, y que la ha planteado en la Inddhh “es que los ejes de discusión no sean entre judíos y palestinos, sino entre los fanáticos y los violentos de toda clase” para trabajar con quienes “quieren construir una sociedad en paz y con soluciones negociadas para los conflictos internacionales”, expresó Slepac.

“Ni todos los judíos piensan igual ni tampoco todos los propalestinos”, agregó. “Nosotros no generalizamos a nadie, cada uno tiene sus razones”, argumentó. “Promovemos que cada uno se exprese políticamente como desea hacerlo, dentro de un marco cívico”, apuntó. “En algunos casos puede ser” que el antisionismo esconda antisemitismo “habría que ver el caso por caso”, consideró Beder.

“Si vos estás opinando sobre el sionismo” o sobre las políticas del gobierno de Israel, se trata de una postura política “que podemos compartir o no, pero qué hay derecho en este país democrático de expresarlas”, argumentó Slepac. “Nadie debe ser perseguido por eso, porque estamos en un país democrático”, resaltó.

“Hoy como nunca escuchamos algunas expresiones desde la izquierda y esa es la gran preocupación”, subrayó Fryd. “A mí no me preocupa que un fascista me diga ‘judío de mierda’, ya me lo dijo 10 veces, no me preocupa que me lo diga 11”, reconoció.

Con voz firme

Actualmente en la medida que el conflicto de Medio Oriente ha avanzando “se ha demostrado de que si le querés decir genocidio se lo podes decir o sino podes usar masacre, o lo que sea”, reflexionó Fryd. “El movimiento fue y sigue siendo minoritario, pero quizás cada vez menos”, complementó. “Una declaración de esas características pegado al 7 de octubre era muy difícil de decirlo y de entender en la colectividad”, reconoció.

“Si nosotros los judíos en vez de defendernos, nos ponemos todos juntos a decir ‘esta gente no tiene nada que ver conmigo, no en nuestro nombre’ vamos a estar colaborando mucho en contra del antisemitismo”, opinó Slepac. Eso fue lo que pasó con el último conflicto “muchas instituciones a nivel mundial dijeron ‘no en nuestro nombre’ y nosotros fuimos los primeros acá en Uruguay”, concluyó Beder.