Imaginen la escena de un gato caminando lentamente por una alfombra de terciopelo.
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Es una imagen serena, ¿verdad?
Ahora piensen en la misma escena, pero con música tenebrosa de fondo.
Ya el bicho no parece tan encantador.
Ahora, quítense de la mente la imagen de Beatriz Argimón diciendo las frases más resaltables de su charla con Fernando Cristino e imaginen a Michael Corleone (encarnado por Marlon Brando o Robert De Niro) diciéndolas: “Yo hablé con ellos para que no te hicieran nada”. “Vos cuidate mucho, vos cuidate mucho”. “Haceme un favor: pensá en vos y cuidate. Sos un chiquilín, sos un chiquilín muy joven, ¿tá? Así que cuidate. ¿Oíste?”.
Luego le dice “cuidate” dos o tres veces más.
Segundo ejercicio mental
Para Nacho Álvarez, que opera a favor del gobierno desde uno de los medios más poderosos del país, no hay nada raro en la conversación, por lo que publicó un tuit afirmando que “no hay necesidad de carroñear con un audio en el que no hay nada grave. De hecho cuando Cristino le pide un laburito, Argimón le dice que no. Cosas mucho más jodidas pasaron con el FA y seguramente pasarán con este. Porque todo se sabe».
Para él no es grave que la vicepresidenta asegure que el gobierno escucha todas las llamadas telefónicas. No solo asiente cuando Fernando Cristino le dice que los teléfonos “están todos pinchados”, sino que agrega: “Al final del día, cuando se escuchan todas las llamadas, vinieron a hablar conmigo” y “todas las llamadas, mirá lo que te digo, todas, van directo a…”.
Podemos pensar que Beatriz dijo lo primero que se le ocurrió con tal de sacarse de encima a un tipo que parece no tener todos los patitos en fila; pero, dada su investidura, no se puede pasar por alto la gravedad de lo que afirma. La pregunta es por qué, en lugar de oscurecer todo con su “aclaración”, no reconoció lo primero y listo, ya estaríamos hablando de otra cosa. Parece que la vicepresidencia tiene un karma porque a Raúl le sucedió lo mismo con el famoso título. Él podría haber liquidado todo el tema con un par de oraciones; pero se enredó, dio vueltas innecesarias y terminó de la peor manera. Claro, la prensa no fue tan benevolente con él como lo fue luego con el “pediatra” o ahora con Beatriz.
Es increíble cómo muchos seres humanos tiran todo por la borda, o arriesgan todo lo que tienen, por complicar lo sencillo, en lugar de simplificar lo complejo. Ver a la vicepresidenta aclarando es como ver a alguien hundiéndose en el lodo, pero con las manos echándose más barro sobre la cabeza. Y digo esto pese a considerarla, junto con el ministro Germán Cardoso, de lo mejor que tiene la coalición; pero la irregularidad está ahí y no fuimos nosotros quienes la armamos.
Para los multicolores, todo esto es normal y la denuncia realizada por los legisladores del Frente Amplio les produce risa, según afirma El País. Es lógico. Para ellos, las prebendas propias del mundillo de la politiquería y pagar apoyos con dineros públicos son cosas normales. Beatriz -y en esto tiene razón Nacho- no accede al pedido de empleo para la madre de Cristino; pero termina prometiendo hablar con “Luis” (Borsari) para que se le pague lo que se le deba pagar. Para quienes andan detrás de algunos jerarcas nacionales o departamentales tratando de cobrar alguna cuenta, la moraleja es clara: el que no tiene madrina, muere infiel.
Ahora, ya que mencionamos a quien diera lugar a miles de páginas de diarios y horas de radio y televisión, va este segundo ejercicio mental; pero solo para Ignacio: imagina las mismas palabras, letra por letra, sin música macabra de fondo, pero con la voz de Raúl Sendic. ¿Seguirías tratando de carroñeros a quienes comentamos el hecho o tu fino olfato de sabueso te diría que aquí apesta a: amenazas, extorsiones, tráfico de influencias, contratos para los amigos, omisión en la obligación de denunciar, espionaje telefónico… y todo eso condimentado con lo del dealer?
A Sendic lo hubieran quemado vivo en la plaza pública; pero eso no sucederá con ninguna figura de la coalición por el momento; porque, pese a todo, aún estamos en luna de miel y el encanto sobrevive más allá de lo racional. Es como la novia que se casa y en los primeros días descubre que su príncipe azul, encantador y amable, resultó ser un golpeador. Muy seguramente, no reaccionará en esos primeros momentos ante la cruda realidad, sino que buscará justificar sus ataques, ya que el cerebro tiende siempre a buscar argumentos para justificar nuestras decisiones a efectos de evitar que nos sintamos tontos o víctimas de burdas manipulaciones. Por el momento, todo lo que hace esta coalición es minimizado, justificado o pasado por alto, tanto por la prensa más poderosa como por sus votantes, unos por intereses políticos y económicos con la derecha, y otros afectados por el nuevo virus, catalogado en el mundo científico como “carnerovid 20”.
En entrevista con FM Gente, Enrique Antía expresó: “A este señor, Cristino, no lo conozco. Es una persona que se maneja mediáticamente y hace eventos, algunos buenos y otros malos; algunos con permiso y otros sin permiso. Sé que es bastante escandaloso”.
En la misma nota, el dirigente blanco reconoce que le han apoyado durante tres años con unos 2.000 dólares, más 3.000 del municipio de Piriápolis. Lo extraño es que omite mencionar una resolución firmada por él, en su calidad de intendente, autorizando el pago de 100.000 dólares de facturas para colaborar con un evento realizado por la empresa de Fernando Cristino. Cien mil… no dos, ni tres. Demasiado como para no conocerlo.
Ellos solos se embadurnan, sin ayuda alguna. No hay semana, desde el primer día de la restauración, que alguien del equipo gobernante no meta la pata. En la nota anterior (“Desastre”) me faltó espacio para resumir todos los escándalos oficialistas ofrecidos gratuitamente a la población uruguaya.
Ahora, todas las baterías de los grandes medios de desinformación apuntan al Mides, intentando que el ruido de la metralla nos distraiga y no notemos al elefante en el bazar.
Ya no son noticia las idas y venidas de la placa en honor al represor Castiglioni.
Ya casi no se habla del chofer de Santiago González, director de Convivencia y Seguridad Ciudadanas, que fuera condenado a cuatro años de prisión por tráfico de estupefacientes. Si esto hubiera sucedido unos meses atrás y el director fuera Gustavo Leal, la prensa de derecha se hubiera hecho un festín.
Casi no se habló de la denuncia de ADUR, alertando sobre los “graves efectos” de recortar el presupuesto del sistema científico y de la Udelar.
Casi no se habló del semanario de la línea sanguinettista tildando al canciller Ernesto Talvi de “botarate” y “desertor”.
Casi no se habló de que la Sociedad Interamericana de Prensa censuró a Uruguay por algunos artículos de la LUC que nos llevan a pasos agigantados rumbo a la pérdida de nuestro estatus de país con democracia plena.
Casi no se habló del edil de la lista 22 del Partido Nacional formalizado por haber abusado de su hijastra, junto al abuelo de la niña y la complicidad de la madre, desde que la víctima tenía 8 años o menos. Las iniciales del depravado dirigente (que llegara a presidir la Junta Departamental) son Óscar Daniel Fracuelli Fernández, de Mercedes. Este caso se suma al del diputado suplente Nicolás Ortiz, del Partido Colorado, imputado en el marco de la Operación Océano por participar en prostitución de menores. Delincuentes puede haber en cualquier partido; pero la coalición parece haber congregado a unos cuantos. La idea era sumar y sumar, para ganar, sin importar a quién, y pagar con cargos el apoyo, sin considerar capacidad u honestidad.
En fin, es lo que hay.
En cualquier momento nombran al Tueco ministro de algo.