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Columna destacada | abrazos | política | cuerpos

Gestos

Muecas, ademanes y abrazos políticos

La comunicación política suele estar basada en el lenguaje oral y escrito, pero el cuerpo en movimiento también comunica, mucho más en la era de la imágen.

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Los gestos transmiten emociones y generan mensajes. La forma de un saludo ha generado signos políticos icónicos y hacer un gesto es algo valorado en cualquier negociación. La teoría gestual sugiere que el lenguaje humano se desarrolló a partir de gestos como forma primitiva de comunicación entre primates que adquirieron desplazamiento bípedo con manos libres.

Esas extremidades aportaron a la gestualidad facial antes que la emisión de sonidos guturales fuera construyendo una comunicación más compleja y eficiente. Por eso el lenguaje no verbal es tan importante, porque puede reafirmar lo que se dice, contradecir lo que se piensa o mostrar lo que se oculta. Salva distancias o las aumenta, ayuda o empeora relaciones con propios y ajenos. Así como casi nadie duda de la importancia de lo gestual, un gesto mal hecho pone en duda mucha cosa.

Ausencia

Nuestro presidente viajó fuera del país el fin de semana. Lo malo de esa salida fue faltar a la Cumbre de la Celac con la Unión Europea en Santa Marta (Colombia). Lo de Bolivia era el sábado, la cumbre solo exigía estar el domingo y ya tenía medio camino hecho. Claro que viajaba en uno de los Hércules comprados por Javier García. Toda precaución es entendible. Pero resulta que la Celac se planteaba consolidar una voz latinoamericana y caribeña unificada sobre temas clave: transición energética, autosuficiencia sanitaria, integración comercial regional y cooperación digital y científica.

Para calibrar aunque solo sea cuantitativamente la ocasión, vale recordar que esta cumbre implicaba reunir a quienes dicen representar a más de mil millones de habitantes, entre los que se consideran (a sí mismos) la élite política del mundo; con el pequeño agregado de que entre esta larga lista de países tienen un comercio birregional que alcanza los 390.000 millones de euros anuales, que centavos más, centavos menos, vienen a ser como unos 451.180 millones en la moneda del decadente imperio americano.

Eso sin contar con los verdes morlacos que mueven los dueños de los carteles de la droga que, para misterio de la lógica, se suceden uno tras otro ante las narices de las instituciones armadas y de control del estado americano del norte. A tal punto que el mundo se pregunta si acaso están para impedir o para asegurar que la droga llegue a sus consumidores y sus bancos sigan lavando los billetes sucios.

Claro que a la Cumbre de la CELAC-UE solo fue una decena de presidentes americanos de la docena que habían confirmado asistencia, para regocijo y ese lenguaje mordaz que cierta derecha destila con placer al ver las debilidades de la unión por nuestros lares.

La ausencia de nuestro presidente fue mencionada en reportes, como remarcó Alejandra Luco, enviada especial del Canal France 24 (con 99,3 millones de telespectadores semanales promedio), quien al comentar al aire señaló que "la última y más reciente ausencia que nos enteramos fue la del sábado por la noche, la del presidente uruguayo Yamandú Orsi, que comunicó que no iba a asistir a la cumbre. ¿Y por qué es importante? Porque era él quien tenía que recibir el traspaso de la presidencia pro-tempore de la Celac de parte del presidente colombiano Gustavo Petro". A esto agregó, sobre las ausencias: "Entre los argumentos que se han esgrimido para la cancelación, obviamente hablamos de explicaciones oficiales, es de problemas logísticos y también, extraoficialmente, se habla de presiones por parte del Gobierno de Estados Unidos". El informe resaltó que se dan justo en medio de la tensión ante una potencial intervención de Estados Unidos en Venezuela.

Ademanes

Es difícil creer en excesos de retórica o gestualidades varias desplegadas en tales reuniones, pero más arduo es promover una indiferencia institucional que implica postrarse ante otras rancias y reacias instituciones mucho peores. No estuvo bien hacerse la rabona justo en esta cumbre en Colombia, cuando Petro es atacado por Trump y al colombiano no le tiembla el pulso para devolverle el gesto. Y menos cuando el gendarme despliega su flota por el Caribe, jugando al matón en su patio trasero. Porque también hay que poner en la balanza que Petro enjuicia a la Doctrina Trump y denuncia que lo quieren llevar preso. Por si alguien anda flojo de memoria, ahí está el prontuario de EEUU al sur del Río Grande.

Abrazo

A la investidura del nuevo presidente boliviano no fueron Petro, Sheinbaum ni Lula. Sí estuvo Boric, y está muy bien que un presidente de Chile esté presente con la historia a cuestas de guerras que cercenaron la salida al mar de Bolivia. Y también está bien que lo hiciera nuestro presidente. Rodrigo Paz asumió con ceremonia y juramento. El gesto incluyó la señal de su creencia religiosa y jurar por Dios, ante lo que el nuevo mandatario profirió: "Dios, familia y patria, sí juro", con una P que sonó con mucha propiedad.

Orsi asistió en primera fila del balcón de la grada derecha del hemiciclo, junto con otros presidentes de la región. Pero lo viral fue su gesto en contraste con el del presidente chileno. El mandatario argentino fue el último en ingresar y le asignaron (o pidió) la butaca más a la derecha, por lo que tuvo que pasar frente a los demás. Milei iba saludando con apretón de manos ante la frialdad gestual del funcionariado de menor rango, hasta que le tocó el turno a nuestro presidente. Orsi no solo apretó la mano de Milei, al tiempo que le esbozaba su sonrisa campechana, sino que le dio un abrazo de esos que incluyen palmada sobre el omóplato.

Hay que reconocer que fuentes extraoficiales niegan la palmadita y hablan, con base en categorías protocolares de estrictos gestos diplomáticos debidamente clasificados por nuestra Cancillería, de que el gesto de Orsi solo se trató de una caricia sobre la porción transversal del trapecio. Para quienes crean que es asunto baladí, vale recordar que el músculo trapecio, entre otras, tiene la función de "estabilizar" la cintura escapular. Tratándose de la espalda de Milei, sin duda cuenta con la aprobación del ministro Oddone.

Pero resulta que el siguiente era Boric, quien ni siquiera se levantó de la butaca y apenas ofreció una mano flácida a un Milei que apretó y atinó a seguir para saludar a Peña y Noboa, mucho más afines. Ambos también abrazaron al nene mimado de la derecha internacional, por lo que Orsi quedó en el equipo de gesto efusivo para euforia de trolls y bots libertarios en las redes, y nuevo asombro de frenteamplistas que se pelaron las patas y las manos consiguiendo votos para que fuera presidente.

Mueca

Yamandú vuelve a operar según la gestualidad al revés exigida por quienes fueron echados del gobierno por afectar a la mayoría del pueblo uruguayo, por perjudicar al Estado con corruptelas varias o dedicarse a defender extranjeros en estafas contra la nación. No se trata de pedir exabrupto alguno sino una digna y austera compostura republicana. Nada más, nada menos. De haberle dado solo la mano a Milei, se ahorraba todo. De hecho, el lunes, en la Noche de los Cristales Rotos, saludó breve y cortés a un Lacalle Pou que no se animó siquiera a mirarle a los ojos, y no pasó nada. Claro que segundos antes o después derrapó abrazando a Petinatti. Como ejemplo opuesto, a Pedro Sánchéz sí que lo asesoraron y entrenó para la última cumbre en Europa, en la que no solo le resistió el tirón que Trump ejecuta para humillar corporalmente a mandatarios, sino que le ganó la pulseada con una sonrisa y siempre mirando a cámaras.

Cuerpos

Es que la gestualidad ha jugado un papel central en la historia. Basta cierta distancia que impida escuchar para exponer a los cuerpos como histriones en escena. Los rituales de cualquier poder rebozan una semiótica del movimiento, quietud incluída, que trasciende el evento. Alcanza pensar en las antípodas de los gestos de emperadores decidiendo, por sí solos, vida o muerte con un pulgar en el Coliseo, en contraste con la valentía masiva del acto de erguirse, que los esclavos liberados del ejército de Espartaco realizaron cuando el general romano exigió que el desconocido líder se identificara para ser ejecutado y así salvar al resto. Todos somos Espartaco fue la señal de unidad, solidaridad y lucha sin decir una palabra. La matanza siguió pero no pudo impedir que los sobrevivientes transmitieran aquel gesto.

La mano que mira

Cada gesto implica uno o varios significados complementarios o contradictorios de lo que se quiere comunicar y hasta de lo que se pretende ocultar pero se expresa. Su control es posible que no pueda ser absoluto, pero su descontrol es probable que derive en malentendidos. La comunicación política suele estar basada en el lenguaje oral y escrito, pero el cuerpo en movimiento también comunica, mucho más en la era de la imágen. Ignorar o dejarlo a la espontaneidad puede caer en una exagerada valoración de lo supuestamente auténtico o en la creencia de que es inocuo. Ambas actitudes pueden generar tanta confusión como la peor de las confesiones. La mano que mira fue un gran programa de la TV pública montevideana sobre el dibujo y diversas artes plásticas que escenificaba una suerte de biomecánica del gesto en el acto de mirar y ser vista. No hay que olvidar que las manos y el cuerpo también hablan.

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