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Columna destacada | existencia |

La realidad y sus riesgos

Teoría de la simulación

La simulación vive en la misma cuadra que la hipocresía y se saludan amablemente todas las mañanas mientras escuchan a Nacho Álvarez.

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Nos habitan multitudes. Cada sujeto es habitado por múltiples sujetos. Este fenómeno es potenciado por el inmenso impacto de las redes sociales, las plataformas y la Inteligencia Artificial que inventa cantantes y canciones. Y en este campo minado, surge un conjunto de temas, como, por ejemplo, el nuevo mercado de la fe. Antes diría en buena parte del siglo XX creíamos en pocas cosas, “pocos, pero buenos”. Durante muchos años, el negro era el color dominante de los automóviles. Eso ya es prehistoria. Antes había una decena de pensadores y creíamos en ellos, confiábamos, nos volvíamos creyentes de esa parroquia, fieles ciudadanos con cuatro libros en la biblioteca.

Hoy es diferente. Y los que vienen del siglo pasado luchan con su nostalgia y se amontonan en la trinchera de las viejas creencias; se asoman, tiran un par de bombas molotov y vuelven al refugio cómodo y conocido. Pero la ola que tienen enfrente es enorme, poderosa.

Hagámonos los pelotudos

Primero, una caracterización sociocultural de nuestro país: opiniones que circulan en la penillanura ondulada, sin precipicios ni altas montañas; nadie dinamita puentes; todos saludamos al vecino tupa o facho; de tan liberales que somos, respetamos hasta las opiniones más estúpidas; somos tolerantes, amantes o coqueteamos con los consensos; somos hipócritas, pero con buena onda; nos va bien, pero decimos que estamos “más o menos”. Esta cartografía del alma uruguaya, aunque incompleta, deja registros sociales que podrían leerse como tendencias de comportamiento grupal.

Nick Bostrom es un filósofo sueco de la Universidad de Oxford, nacido en 1973. Es conocido por sus trabajos sobre el principio antrópico, el riesgo existencial, la ética sobre el perfeccionamiento humano y los riesgos de la superinteligencia. Ha escrito bastante sobre la “Teoría de la simulación”. Un salado.

Tomando algunos elementos herramientas de análisis de Bostrom, se podría describir el conjunto de simulaciones pactos societales implícitos que existe en este Uruguay con regalos navideños comprados en Temu, con conferencias de prensa de Marcelo Bielsa que los periodistas deportivos no logran analizar ni describir y con perfume de panadería que inunda el barrio. Un Uruguay interesante: a Lacalle le decían que era “tibio”, y ahora a Orsi también.

Con ese marco, va esta serie de simulaciones que me permito teclear:

  • Unos simulan que gobiernan.
  • Otros simulan que dirigen.
  • Otros simulan que son dirigidos.
  • Otros simulan que obedecen.
  • Otros simulan que mandan.
  • Unos simulan que se oponen.
  • Unos simulan que comunican.
  • Simulamos un “Uruguay natural” pero permitimos el uso indiscriminado de glifosato que aparece hasta en las tangerinas que comemos gustosamente al sol.
  • Unos postulan el anticomunismo y bendicen a Stalin porque, sin él, no serían nadie.
  • Otros creen en el antiimperialismo, pero se mueren por tener visa para ingresar a la “madre patria” sin límite alguno.
  • Simulamos que la democracia es un modelo incuestionable.
  • Otros simulan que aceptan al que gobierna.
  • El Gobierno simula su compromiso con los pobres, pero es incapaz de solucionar los que viven en la calle.
  • Hay quienes simulan promover un Uruguay equilibrado, pero a la hora de optar se vuelven ciclistas y se inclinan por los “malla oro”.
  • Simulan “erradicar la pobreza infantil” sabiendo que los padres de esos niños son pobres, sin formación, con familias fracturadas y viviendo en la mierda.
  • Simulamos un debate civilizado a grito pelado por una palabra: genocidio.
  • Unos creen que la Justicia es justa.
  • Unos simulan humanismo y fraternidad, y son militantes de la mezquindad.
  • Hay algunos que simulan probidad ética y, a pesar de ser formados como universitarios financiados por la ciudadanía, colaboran para que las empresas evadan impuestos.
  • Hay quien disimula estar contra el Estado, aunque, a la hora de la verdad, se sube al bondi del mismo, junto a amigos, parientes y amantes.
  • Unos simulan estar comprometidos por la vivienda para las grandes mayorías, y promocionan políticas en favor de inversores inmobiliarios bajo el pomposo nombre de “Viviendas de Promoción Social”.
  • Unos son “libertarios” como Milei se mueren por decirlo, pero lo disimulan con un poncho patrio.
  • Unos creen que somos todos buenos, solidarios y que nos encanta a todos el olor a garrapiñada.

La simulación vive en la misma cuadra que la hipocresía y se saludan amablemente todas las mañanas mientras escuchan a Nacho Álvarez.

(Está bueno adelantar que la noción de que la realidad no es lo que parece tiene raíces filosóficas desde hace siglos, con lo cual, esto que se enumera como “simulación” bien puede ser tomado como “realidad” o no).

Riesgo de existencia o esta existencia

Volviendo a Bostrom: un aspecto importante de sus investigaciones se enfoca en el futuro de la humanidad y en los resultados a largo plazo. Advierte sobre los riesgos de la humanidad y habla de los “existenciales”. ¿Cuáles son esos riesgos?

  • Mal uso de las tecnologías.
  • Guerras nucleares.
  • Aristocracia posthumana.
  • Mala programación de una superinteligencia.
  • Superinteligencia autónoma que asume los valores de poder.
  • Criogenización y superpoblación.
  • Control del Estado, de instituciones, ONG, movimientos religiosos, etc. Que no permitan ciertas aplicaciones para el mejoramiento humano.
  • Agotamiento de los recursos naturales antes de que puedan ser creados artificialmente.

Y eso que Bostrom no conoce a Uruguay…

NOTA. Esta columna se inscribe en cierto humor social con altos índices de escepticismo. Las mediciones de opinión pública en América Latina hablan de un descaecimiento de la confianza en la democracia, aunque no define a qué democracia se refiere. América Latina muestra distintos modelos de convivencia y de pactos democráticos. Pese a esa indefinición es posible señalar que la democracia, así en términos generales, no está satisfaciendo a amplias mayorías populares. En ese clima, se favorecen las opciones autoritarias. En tanto se transita hacia un algo, esta fase parece sobrevivir en base a la simulación.

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