Venezuela atraviesa una de las mayores tragedias de su historia reciente tras los dos poderosos terremotos que sacudieron al país este miércoles y que, según el balance actualizado de las autoridades, dejaron al menos 164 personas fallecidas y más de 900 heridos atendidos en centros de salud.
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Los movimientos sísmicos, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron con pocos minutos de diferencia poco después de las 18:00 horas y tuvieron sus epicentros en los estados Carabobo y Yaracuy. Se trata de los sismos más intensos registrados en territorio venezolano en los últimos 126 años.
Imágenes devastadoras
Las imágenes que comenzaron a circular durante las horas posteriores al desastre reflejan la magnitud del impacto. Edificios enteros colapsaron, viviendas quedaron convertidas en montañas de concreto y hierro, mientras avenidas y calles aparecieron cubiertas por escombros y vehículos destruidos.
En distintos puntos del país, miles de personas pasaron la noche a la intemperie por temor a nuevas réplicas. Familias enteras abandonaron sus hogares en medio de escenas de desesperación, cargando apenas algunas pertenencias mientras buscaban refugio en espacios abiertos y zonas consideradas seguras.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia nacional y confirmó que las cifras de víctimas podrían aumentar en las próximas horas debido a que todavía no se incorporan los datos provenientes del estado La Guaira, una de las regiones más afectadas y declarada zona de desastre tras el colapso de decenas de edificios.
Equipos de rescate
Los equipos de rescate continúan trabajando entre estructuras derrumbadas en busca de sobrevivientes, mientras hospitales y centros asistenciales enfrentan una fuerte presión ante la llegada constante de personas heridas.
La tragedia también dejó daños importantes en infraestructuras críticas, cortes de energía y problemas en las comunicaciones en varias regiones del país, complicando las tareas de emergencia y asistencia humanitaria.
Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas réplicas y pidieron a la población permanecer atenta a las indicaciones de los organismos de emergencia mientras el país intenta dimensionar el alcance de una tragedia que ya quedó marcada como una de las peores de su historia contemporánea.