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Mundo China | Donald Trump | economía

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La economía China crece de forma constante a pesar de los aranceles de Trump

Mientras EE.UU. lidia con la inflación generada por sus propios aranceles, China invierte, exporta y refuerza su control tecnológico

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Pese a las crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos, la economía china mostró una resiliencia notable durante la primavera. Según datos oficiales publicados recientemente, el producto interior bruto (PIB) de China continúa expandiéndose a un ritmo sostenido, con una proyección anual de crecimiento del 4,1%, apenas por debajo del ritmo del primer trimestre.

En el segundo trimestre del año, de abril a junio, la economía china creció un 1,1 % con respecto a los tres meses anteriores, según anunció el martes la Oficina Nacional de Estadística. Si este ritmo continúa, la economía se expandirá entonces, a una tasa anual de alrededor del 4,1 %, apenas un poco más lenta que el crecimiento del primer trimestre de este año.

Este dinamismo económico se explica, en parte, por una combinación de inversiones masivas en infraestructura —incluyendo fábricas y trenes de alta velocidad— y un aumento en las exportaciones. Además, muchos compradores internacionales habrían anticipado las medidas proteccionistas del gobierno estadounidense, adelantando pedidos en el primer trimestre, lo que impulsó artificialmente las cifras de comercio exterior.

El informe sobre el producto interior bruto (PIB) de China muestra cómo la economía del país, centrada en la manufactura, ha resistido los elevados aranceles del presidente Trump, que alcanzaron brevemente el 145 % a finales de abril y principios de mayo. Los datos comerciales publicados el lunes mostraron que las exportaciones chinas a Estados Unidos comenzaron a repuntar en junio, tras el acuerdo arancelario alcanzado entre ambos países a mediados de mayo, pero siguen deprimidas.

Sin embargo, las exportaciones de China a otros países han aumentado, en particular los bienes enviados al Sudeste Asiático (muchos de los cuales se reexportan a Estados Unidos) y a Europa y África.

Sale mal

Mientras tanto, del otro lado del Pacífico, Estados Unidos enfrenta los efectos internos de su política comercial: la inflación comienza a sentirse, sobre todo en sectores sensibles a los aranceles. Bienes como los muebles para el hogar experimentaron fuertes aumentos de precios en junio, una señal de que los costos adicionales están siendo trasladados al consumidor final.

En el frente tecnológico, la administración Trump dio un giro inesperado al permitir nuevamente las ventas de chips de inteligencia artificial de Nvidia a empresas chinas, revirtiendo una medida que había restringido esas exportaciones apenas tres meses atrás. Esta decisión parece responder tanto a presiones del sector privado estadounidense como a la dificultad de contener el avance tecnológico de Pekín.

China y la soberanía tecnológica

Por su parte, China endurece su propia postura. El gobierno anunció restricciones a la transferencia de ocho tecnologías clave utilizadas en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos (EV), una advertencia dirigida a quienes buscan trasladar la producción fuera del país. La medida podría complicar los planes de expansión internacional de los fabricantes chinos, especialmente ante las presiones regulatorias de la Unión Europea para relocalizar cadenas de suministro.

En este nuevo capítulo del enfrentamiento, la economía china parece sortear el temporal mejor de lo esperado, mientras ambos gigantes ajustan sus estrategias en una pugna que ya trasciende el comercio y se adentra en el terreno de la soberanía tecnológica.