Escalada militar y amenazas a la infraestructura clave
El conflicto ha registrado una drástica aceleración en los últimos días tras bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní y las posteriores represalias de Teherán contra instalaciones militares de Washington en la región. Como parte de la ofensiva, el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) anunció la reanudación del bloqueo naval a los puertos iraníes.
Asimismo, la Casa Blanca ha condicionado el cese de las acciones a la degradación total de las capacidades militares del país persa y a su predisposición para negociar:
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Infraestructura estratégica: Trump amenazó explícitamente con bombardear una central eléctrica o un puente por cada ataque iraní a embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
Objetivos nucleares: Días atrás, la administración advirtió que atacará "con mucha fuerza" cualquier punto donde se sospeche el desarrollo de armamento nuclear.
La respuesta de Teherán
Ante las advertencias norteamericanas, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán aseguró que prepara una operación militar de respuesta y advirtió sobre las severas consecuencias para la economía y la estabilidad de la región.
Desde Teherán afirmaron que sus acciones responden a las violaciones por parte de Washington del memorándum de entendimiento vigente y aseguraron que, de continuar la ofensiva, "no permitirán la exportación de una sola gota de petróleo", amenazando con convertir en blanco estratégico la infraestructura petrolera, gasífera y eléctrica de toda la región.