La estrategia de legitimación internacional
Trump y Netanyahu llegan a Washington tras una semana de intensa presión internacional sobre Israel, con varios países reconociendo al Estado palestino y organismos de la ONU denunciando la ofensiva como genocidio. Mientras tanto, ambos líderes destacan el respaldo regional y mediático de Arabia Saudita, Egipto, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
El plan, además, parece buscar consolidar la figura de Netanyahu y la influencia de Estados Unidos en Medio Oriente, presentando una solución rápida que podría ser más simbólica que efectiva. Para muchos, el riesgo es que se construya un “alto al fuego” sin justicia, dejando intactas las estructuras de poder que han alimentado el conflicto durante décadas.
Gaza, la gran ausente
Con más de 66.000 muertos y decenas de miles de heridos, Gaza sigue siendo el territorio más afectado. Las negociaciones lideradas por Estados Unidos no incluyen mecanismos claros de reparación, reconstrucción ni participación ciudadana. La liberación de rehenes y prisioneros, si bien es un avance puntual, no responde a las necesidades estructurales ni a los derechos fundamentales de la población palestina.
La reunión de Trump y Netanyahu, por lo tanto, plantea más preguntas que certezas: ¿terminará realmente la guerra? ¿Quién definirá el futuro de Gaza? ¿Se prioriza la paz o la legitimación política de sus protagonistas? En un escenario de devastación y dolor, la historia reciente sugiere que los intereses de los líderes pueden imponerse a los derechos de los pueblos.