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Mundo Netanyahu | Gaza |

Sin garantías

Trump y Netanyahu en la Casa Blanca: un plan posguerra que llega mientras Gaza arde

Mientras la ofensiva israelí deja más de 66.000 palestinos muertos, Trump y Netanyahu se reúnen para presentar un acuerdo que, de concretarse, podría redefinir el conflicto en la Franja, pero deja fuera la voz de los afectados.

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Este lunes 29 de setiembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la Casa Blanca. En el centro del encuentro, según sus propios anuncios, está un “plan posguerra” que promete poner fin al asedio israelí sobre Gaza. Sin embargo, la propuesta ha surgido sin consultas a Hamás ni a representantes palestinos y llega en medio de acusaciones internacionales de genocidio contra Israel.

Fuentes diplomáticas indican que la iniciativa estadounidense incluye la liberación inmediata de rehenes, un retiro gradual de tropas israelíes y la instauración de un gobierno de transición en Gaza, bajo supervisión internacional y sin participación de Hamás. El plan contempla inmunidad para líderes del grupo y la liberación de cientos de prisioneros palestinos.

A primera vista, podría parecer un intento de poner fin a la guerra, pero analistas critican que este “acuerdo histórico” no aborda las causas profundas del conflicto: el bloqueo económico, la ocupación militar y la violencia estructural contra la población civil palestina. La propuesta, liderada por Estados Unidos y con la supuesta mediación de países árabes, deja en un segundo plano la participación palestina real en la toma de decisiones sobre su propio territorio.

La estrategia de legitimación internacional

Trump y Netanyahu llegan a Washington tras una semana de intensa presión internacional sobre Israel, con varios países reconociendo al Estado palestino y organismos de la ONU denunciando la ofensiva como genocidio. Mientras tanto, ambos líderes destacan el respaldo regional y mediático de Arabia Saudita, Egipto, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

El plan, además, parece buscar consolidar la figura de Netanyahu y la influencia de Estados Unidos en Medio Oriente, presentando una solución rápida que podría ser más simbólica que efectiva. Para muchos, el riesgo es que se construya un “alto al fuego” sin justicia, dejando intactas las estructuras de poder que han alimentado el conflicto durante décadas.

Gaza, la gran ausente

Con más de 66.000 muertos y decenas de miles de heridos, Gaza sigue siendo el territorio más afectado. Las negociaciones lideradas por Estados Unidos no incluyen mecanismos claros de reparación, reconstrucción ni participación ciudadana. La liberación de rehenes y prisioneros, si bien es un avance puntual, no responde a las necesidades estructurales ni a los derechos fundamentales de la población palestina.

La reunión de Trump y Netanyahu, por lo tanto, plantea más preguntas que certezas: ¿terminará realmente la guerra? ¿Quién definirá el futuro de Gaza? ¿Se prioriza la paz o la legitimación política de sus protagonistas? En un escenario de devastación y dolor, la historia reciente sugiere que los intereses de los líderes pueden imponerse a los derechos de los pueblos.

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