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Sociedad barrasbravas | Sebastián Marset | crimen organizado

La pesada

Barrasbravas de los grandes y sus nexos con el crimen organizado

Casos de narcotráfico relacionados a Marset, sicariatos y grupos comando que realizaron millonarios robos de remesas estuvieron vinculados a barrasbravas.

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Caras y Caretas Diario

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En la noche del viernes 7 de junio de 2019, la Policía de Flores había montado un puesto de vigilancia en el km 203 de la ruta 3, cerca de Trinidad, ya que tenía información de que un camión matriculado en Paraguay, que había cruzado por el puente de Fray Bentos, transportaba un importante cargamento de cocaína.

Pero los efectivos policiales que se encontraban sobre la ruta se sorprendieron al ver que antes de llegar al lugar donde estaban apostados junto al patrullero, el camión investigado tuvo que frenar, ya que fue interceptado por un Chevrolet Corsa y una camioneta Ford Ranger, de los que bajaron varios hombres fuertemente armados, vestidos con ropas oscuras que, simulando ser policías, amenazaron al conductor y sacaron paquetes del chasis del vehículo.

Sabían, al igual que la Policía, lo que llevaba el camión conducido por un chofer paraguayo y se anticiparon al operativo antidrogas que pretendía ejecutar la Policía de Flores.

El grupo comando que rapiñó el camión en la ruta 3 estaba conformado por seis barrabravas de Nacional, entre ellos su líder, Alan Lorenzo. Tras cargar los ladrillos que pudieron (12 kg de cocaína de los 44 que llevaba el camión) escaparon hacia Trinidad. La camioneta pudo eludir los controles, pero los dos ocupantes del Corsa fueron detenidos en la ruta. La persecución en la capital departamental de Flores terminó con la detención de los cuatro restantes que minutos antes habían abandonado la camioneta, donde hallaron la cocaína y varias armas de guerra.

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También fue detenido el camionero paraguayo, quien afirmó haber sido asaltado en la ruta 3 por varios hombres que se identificaron como policías. El chofer dijo que cobraría U$S 5.000 por el viaje y que no sabía lo que transportaba debido a que no fue él quien realizó la carga. En el vehículo aún quedaban 32 kg de cocaína.

Posteriormente, uno de los barrabravas de Nacional detenidos dijo en la Fiscalía que había sido parte del asalto al camión tras recibir una promesa de U$S 40.000. La fiscal de Flores, Serrana Corsino, imputó a cuatro de los detenidos uruguayos por varios delitos: rapiña especialmente agravada, asociación para delinquir agravada, tráfico interno de armas de fuego y transporte de estupefacientes.

El intento de robo al Banco Macro de San Isidro

Entre ellos, Lorenzo y Nicolás Carpani, quienes salieron en 2023 y no mucho tiempo después planificaron un millonario robo a la sucursal del Banco Macro de San Isidro (Argentina), por el que cayeron en agosto de 2024 tras ser descubiertos poco antes de que el túnel cavado durante meses llegara a la pared del banco.

Los delincuentes pretendían llegar al sector de las cajas de seguridad de la sucursal y así apoderarse de “dinero en efectivo en moneda extranjera y nacional; joyas; alhajas; artículos de arte y objetos de valor”, por un monto de al menos 30 millones de dólares según consta de la investigación realizada por los fiscales argentinos.

Para ese plan, también participaron otros barrabravas de Nacional como los hermanos César y Carlos Cazenave, y una decena de ciudadanos paraguayos que cumplieron con la dura tarea de cavar el profundo túnel de más de 150 metros.

En una conversación que el argentino Rosendo López —que los llevaba hasta El Tigre— escuchó, César Cazenave comentaba a un tal Andrés —presuntamente su primo que también integraba la banda—, y le dijo “quedate tranquilo que la van a quedar los paraguayos”. “La quedan ellos porque yo compré unas latas de cerveza y se las di y después las llevé”, al taller en el que trabajaban cavando el túnel.

“Yo pienso que es para culpar a otras personas por las huellas”, sostuvo el balsero entrerriano que, mientras estuvo detenido en las dependencias judiciales de San Isidro, denunció que recibía a diario —por medio de Pedidos Ya— comida que él nunca había pedido y que no comió por miedo a que la misma esté envenenada.

Finalmente, los ciudadanos paraguayos nunca fueron identificados y los barrabravas de Nacional fueron a prisión por robo agravado —en poblado y en banda— y daño agravado —por ser ejecutados en cosas de valor científico—. Asimismo, se añadieron los delitos de falsificación de documento y uso de documento falso, en los que estuvo involucrado el ciudadano italiano Giovanni Rossi, quien alquiló propiedades linderas al banco para que la banda pueda planificar el robo. Un detective afirmó a La Nación que “hasta el contacto telefónico del supuesto garante no era el verdadero. Utilizaron el DNI y una dirección en Vicente López, del exfutbolista y director técnico Hernán Crespo”.

Nicolás Carpani, César Cazenave, Carlos Cazenave y Alan Lorenzo
Nicolás Carpani, César Cazenave, Carlos Cazenave y Alan Lorenzo.

Nicolás Carpani, César Cazenave, Carlos Cazenave y Alan Lorenzo.

Los cuatro referentes de la Banda del Parque recluidos en Argentina cuentan con profusos antecedentes penales relacionados al narcotráfico y robo de caudales. César Cazenave tiene antecedentes por rapiña, tráfico de estupefacientes, asociación para delinquir, lesiones y atentado. En 2012 cayó preso por rapiñar un local de cobranzas en Ciudad de la Costa, con otros hombres disfrazados de policías.

Además, tenía cierta experiencia en este tipo de túneles, puesto que fue quien realizó uno que fue descubierto en 2004 en el Penal de Libertad cuando estuvo preso junto al especialista —en robos mediante boquetes— Wilson Pedraja, alias “El Topo”, uno de los ladrones que protagonista del millonario robo a la sucursal Recoleta (Buenos Aires) del Banco de Crédito Argentino en enero de 1997.

El doble homicidio en Tres Ombúes

Por su parte, Carlos Cazenave, quien, junto a Lorenzo y Carlos Abella, más conocido como Damián (y actual jefe que debió lidiar este año con la puja de Los Pibes del Skey y la Sub-21), lideraban la Banda del Parque, fue imputado en abril de 2019 como coautor del homicidio de Rafael de Ávila y Federico Díaz —también de la barra de Nacional— en el barrio Tres Ombúes, en un ajuste de cuentas en el que también estuvo indagado Alan.

Los investigadores tenían la hipótesis que detrás de ese sicariato estaba la figura de otro barrabrava de nacional y narcotraficante radicado en Paraguay (luego se supo que era Sebastián Marset) y un negocio de tráfico de cocaína por el cual les reclamaban a las víctimas U$S 100 mil dólares.

Las víctimas fueron citadas a una reunión que terminó con ambas acribilladas con ametralladoras y luego prendidas fuego en la Volkswagen Amarok en la que habían llegado ocho horas antes al encuentro aquel 30 de marzo de 2019.

Doble homicidio en Tres Ombués

Durante las indagatorias de Lorenzo y Cazenave por el doble homicidio en Tres Ombúes, estos reconocieron recibir un sueldo del Club Nacional de Football de 40 mil pesos por partido para mantener el orden en la tribuna popular del tricolor. Sus pesados antecedentes no fueron impedimento para seguir recibiendo beneficios económicos de la dirigencia de Nacional tras quedar libres de la prisión.

Por otra parte, el doble homicidio tenía un vínculo con el asesinato de Alfredo Rondán, meses antes en Las Toscas, un amigo de la infancia de Marset en Piedras Blancas que también estaba vinculado a la barra de Nacional y el narcotráfico. Por ese homicidio, Marset fue formalizado y luego absuelto por falta de pruebas. Lo mismo pasó con Carlos Cazenave que solo estuvo preso 90 días por el doble homicidio. En el caso de Rondán, familiares denunciaron la mafiosa desaparición de evidencia clave en la Fiscalía de Atlántida, pruebas que involucraban a Marset y a un agente antidrogas. Pasaron varios años para que una funcionaria de la Fiscalía fuera sumariada por este hecho. Lo cierto es que ninguno de los homicidios fue aclarado. El caso de Rondán permitió que Marset se instalara en 2018 en Paraguay.

La ejecución de Nicolás “La Cocona” Cardozo en El Pinar

Tampoco fue aclarado el asesinato Diego Nicolás Cardozo Merladet, alias "La Cocona", cuatro días después de la detención de Lorenzo (16/8/2024) y un día después de la de Carpani (19/8/2024), los primeros dos uruguayos en caer por el frustrado “segundo robo del siglo” a la sucursal del Banco Macro de San Isidro.

Cardozo, que contaba con un extenso prontuario de robos, tanto en Uruguay como en Argentina, fue asesinado cerca de las seis de la mañana del 20 de agosto, por un grupo comando que, haciéndose pasar por policías, irrumpieron en su casa de El Pinar donde vivía junto a su esposa e hijos. Lo ejecutaron en el living y se fueron.

El asesinado había tenido un rol importante en la preparación del frustrado robo. En 2023, según los registros migratorios, La Cocona llegó a Argentina con el resto de los delincuentes investigados. “Tenía lazos y conocimientos en el país”, acreditó a La Nación un detective que participó de la investigación. Explicó que Cardozo Merladet “participó en la confección de los contratos para alquilar las dos propiedades elegidas en San Isidro por la banda para preparar y planificar el túnel”, que iba a permitir que la banda pudiera acceder a la sucursal del Banco Macro.

La principal hipótesis de los investigadores argentinos fue que Cardozo Merladet fue ultimado por haber cometido el grave error de elevar la varilla que impactó en la camioneta del repartidor, que luego alertó a la Policía. “Si La Cacona fue quien manipulaba la varilla de hierro debajo de los adoquines, como es una de las hipótesis, puede ser que lo hayan asesinado para cobrarse su error, que terminó siendo clave para que pocas horas después se descubriera el túnel”, sostuvo la fuente.

Otra hipótesis que sonó fuerte entre los detectives judiciales y policiales argentinos es que el resto de la banda sospechara que Cardozo Merladet fue quien delató a sus compañeros Lorenzo y Carpani, a quienes conocía de la barra de Nacional y también por formar parte de grupos comando que efectuaron varios atracos entre 2015 y 2019.

Entre ellos, el asalto a una remesa en el Géant de Parque Roosevelt (en el que se llevaron US$ 900 mil), un asalto en el peaje de Pando, a un camión de Prosegur en el estacionamiento del supermercado Devoto de Sayago y una serie de asaltos a sanatorios ubicados en La Blanqueada.

La temible banda del Coco Parentini y los Ricarditos

Entre los socios criminales de Cardozo para esos atracos (además de otros barras de Nacional) estaba Paulo Adrián Alves Díaz, alias “El Yorka”, quien también era compinche criminal del exbarrabrava de Peñarol Erwin “Coco” Parentini que formaba parte de un grupo delictivo asentado en Cerro Norte, aliado con delincuentes pesados de la zona como Sergio el “Negro Paolo” López y Víctor Hugo Albín, alias “el Vitito”.

Negro Paolo, Yorka y Vitito Albín
Negro Paolo, el Yorka y el Vitito.

Negro Paolo, el Yorka y el Vitito.

Según los fiscales que los investigaron hace una década, estos inescrupulosos criminales no tenían problema de abrir fuego en el interior de un ómnibus lleno de la línea 494, como fue el caso del homicidio de Nilson Varaiti en setiembre de 2014.

El 10 de febrero de 2015, Yorka, el Negro Paolo y Vitito ultimaron a balazos en plena tarde a Richard Luján en Cerro Norte. Al otro día, armados con fusiles de asalto FAL y pistolas calibre 9 y 45 milímetros se dirigieron a la casa de "Los Alvariza". El 13 de febrero de 2015, Yorka, Negro Paolo, Vitito y el Coco, tirotearon a patrulleros policiales con ametralladoras desde las azoteas. A un testigo que estaba amenazado por ser amigo de Luján le tirotearon la casa, con sus hijos adentro y la de su madre y se tuvo que ir del barrio, disfrazado de mujer, para no ser asesinado.

Este grupo se encargó de borrar del mapa de Cerro Norte a “Los Alvariza”, banda que lideró el barrio tras el asesinato de Nelson Peña Otero, conocido como “Rambo”. Los promotores del plan eran "Los Suárez", liderados por Luis Alberto “Betito” Suárez desde la cárcel y su medio hermano Ricardo Cáceres, quien se encargó de matar a Gustavo Alvariza en diciembre de 2013 y formó la temible banda “Los Ricarditos”, un ejército de 70 personas que atemorizó las calles y los pasajes de los palomares del Cerro Norte, ejecutando a los narcotraficantes rivales de la zona.

Diez años después, nada ha cambiado para bien en el oeste capitalino. El negocio del acopio (y protección) de pasta base y cocaína proveniente de Bolivia obligó a las bandas a armarse hasta los dientes y la nueva guerra de los Suárez es contra "Los Colorados". Vitito fue nuevamente condenado (estando en prisión) por formar parte de la organización del sicariato (frustrado) del líder de "Los Colorados", Alex Mattos, en la rambla del Buceo.

Mientras tanto, el Betito, exintegrante de la “superbanda” de rapiñeros de principios de siglo, conoció en prisión al serbio Zoran Mihailovic Jaksic y a integrantes del Primer Comando de la Capital (PCC) con quienes “aprendió” los secretos del negocio del narcotráfico a nivel internacional.

En el Penal de Libertad, Betito conoció a Marset y se aliaron con narcotraficantes europeos, de otros países sudamericanos y también locales. Entre ellos el hermano del Vitito, Luis Fernando Fernández Albín, detenido días atrás en Buenos Aires.

Fernández Albín es sindicado como el principal lugarteniente de Marset en Uruguay para el envío de grandes cargamentos de cocaína a Europa embarcados en altamar a buques cargueros. El último caso por el que es investigado es el de 2 toneladas halladas en una chacra de Punta Espinillo el pasado 3 de agosto.

La finca en la que se encontraba Fernández Albín en ese momento estaba a menos de un kilómetro de la chacra donde fue detectado el alijo, pero en ese momento la Fiscalía no tenía elementos contundentes para incriminarlo con el cargamento.

30OK
Cinco personas fueron imputadas por el cargamento de cocaína hallado en Punta Espinillo.

Cinco personas fueron imputadas por el cargamento de cocaína hallado en Punta Espinillo.

No obstante, ya tenía evidencia de su rol en el lavado de activos de la organización, una estructura en la que también es investigado un exbarrabrava de Peñarol devenido en representante de futbolistas que había puesto a nombre de dos de sus jugadores representados, las casa en la que Fernández Albín cumplió prisión preventiva por ordenar el atentado a la sede del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) en diciembre del año pasado, y la finca de Punta Espinillo.

Betito Suárez, Cerro Norte y la barra de Peñarol

A principios de año varios medios de prensa dieron cuenta que Betito Suárez pretendía hacerse cargo de la barra de Peñarol. No por casualidad, en ese momento la Barra Ámsterdam tenía a varios de sus líderes presos en Río de Janeiro como Jorge da Silva del Marconi. Además, el otro líder Emiliano Corbo anunciaba su alejamiento.

Si bien Betito nunca fue habitué de la Ámsterdam ni la Cataldi, su intención de controlar la tribuna carbonera data de más de una década atrás y sus intereses van mucho más allá de la organización de la barra del equipo del cual es hincha.

Desde 2015, una guerra narco en el barrio 40 semanas que dejó más de 20 muertos y decenas de heridos de bala, tenía también como trasfondo una interna por la barra de Peñarol, fogoneada desde el Cerro Norte y el Penal de Libertad.

En la cárcel, Lalo Algorta (del barrio 40 semanas) y Betito hicieron una alianza para matar a Wellington “Tato” Rodríguez Segade, quien efectivamente fue ultimado el 13 de octubre de 2015 en el 40 semanas. Recibió varias puñaladas y 20 balazos; 8 de ellos en su cabeza.

Por ese entonces Tato era un ascendente narcotraficante y un referente de la barra carbonera. Un año después hicieron lo mismo con su pareja, Claudia Silveira, quien pretendió continuar con el negocio, pero una reunión con Los Suárez terminó con ella asesinada y prendida fuego en su auto en el barrio Tres Ombúes. Por el homicidio fueron a prisión tres hermanos del Betito: Marcelo, Pablo y Loly.

El sobrino, Brian Silveira, fue testigo del hecho y estaba amenazado. Tras instalarse en Italia dos años volvió para hacerse cargo del negocio familiar, pero fue asesinado el 10 de junio de 2017 (el mismo día que arribó) junto a una chica, Micaela Saccone, con quien tenía su primera cita esa noche y su mejor amigo, Joaquín Laviano. El modus operandi fue el mismo; aparecieron calcinados en su auto en Casavalle.

Pero la sangrienta interna que vivió la Barra Ámsterdam desde principios de 2015 hasta fines de 2016, tuvo como principal protagonista a Coco Parentini. En aquel verano, en un amistoso contra Lanús en Colonia, junto a su grupo tirotearon a la barra oficial que por ese entonces era liderada por Henry Sánchez, Jorgito Rivero y Renny Auditore.

Los primeros se alejarían de la barra luego del homicidio de Auditore el 22 de marzo de 2015 en Maroñas, luego de un partido de Peñarol contra Sudamérica. Ante la justicia, Parentini dijo que Renny le faltaba el respeto y lo cacheteaba. Auditore también tenía su prontuario: había asaltado y tomado como rehenes a 10 personas en la agencia de viajes EGA en Río Branco y Colonia, en 2001.

El Coco Parentini
Coco Parentini.

Coco Parentini.

Quienes los mataron a tiros fueron dos de los principales secuaces de Coco: Vitito y el Negro Paolo. En ese entonces el Yorka y el Coco estaban en prisión por otros delitos, entre ellos el secuestro de un líder de la barra de Peñarol en el Marconi.

Pero la cárcel no fue garantía para que Coco Parentini (exlateral derecho de las juveniles de Peñarol) siguiera cometiendo ilícitos y ordenando homicidios.

Parentini y Santiago Peñaflor, alias “El Pistola” fueron unos de los principales protagonistas de la cruenta interna de la barra de Peñarol que tuvo su punto más caliente a mediados de 2016 y terminó con el banalizado “clásico de la garrafa”, el 27 de noviembre de ese año, que tenía detrás un trabajo de inteligencia policial que, para evitar una batalla por la jefatura de la Barra Ámsterdam, y ejecutó una purga por toda la ciudad de los principales referentes de la hinchada aurinegra. El resultado fue el conocido. Las segundas y terceras líneas que pudieron llegar al Estadio Centenario obedecieron la orden de hacer desmanes y enfrentar a la Policía para que no se juegue el partido.

Desde la cárcel, Coco Parentini fue uno de los principales instigadores de la interna de la Barra Ámsterdam que, tras la mudanza al Campeón del Siglo y la llegada de Ignacio Ruglio a la presidencia, se reorganizó con nuevos líderes: Corbo, Gastón del Borro y Jorge del Marconi.

Barra Ámsterdam

No obstante, Parentini, que vivirá casi toda su vida en prisión, siguió llamando la atención con sus tenebrosas ideas. El 15 de diciembre de 2019, luego de que Nacional se consagrara campeón ganándole a Peñarol, mandó matar a un hincha -cualquiera- de Nacional cuando la barra y público en general se trasladaba desde la sede tricolor hacia 18 de julio.

Lucas Langhain fue asesinado a tiros en 8 de octubre y Pte. Berro por Esteban Costa, quien por una piedra de pasta base y unos miles de pesos, salió de su vivienda en Santa Cruz de la Sierra y Pasaje B (Cerro Norte) para ejecutar desquiciado plan.

Pero Coco, quien estrechó vínculos con miembros del PCC brasileño y amenazó al exministro del Interior Luis Alberto Heber y al exdirector del INR Luis Mendoza no paró allí. A pesar de estar recluido en un sector de máxima seguridad, ordenó balear a un hincha del Flamengo el 27 de noviembre de 2021 en el Centro de Montevideo, en la previa de la final de la Copa Libertadores entre el club carioca y Palmeiras en el Estadio Centenario.

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