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Sociedad Peirano Basso | desalojo |

Infraganti

Denuncia por Violencia de Género a José Peirano Basso

José Peirano Basso quiere desalojar de forma irregular a la viuda de un exempleado, a quién alojaba de forma precaria.

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Caras y Caretas Diario

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En la vivienda actualmente habita la señora con su hija y nietos. La señora vive de una pensión por discapacidad del Banco de Previsión Social, debido a que sufrió un Accidente Cardio Vascular hace 5 años. "Yo no quiero estar acá, pero tampoco me voy a ir como si fuera un animal", rechazó la víctima.

El caso está a cargo del Juzgado de Familia de 9° Turno de Montevideo, dirigido por la jueza Julia Staricco, quien ya realizó las primeras actuaciones y encomendó un informe de riesgo al Equipo Técnico. La defensa de la víctima está a cargo del consultorio jurídico del Centro Francisco Pérez, con el abogado Darío Madeiro como referente.

En 2019 Graciela llegó con su marido Alverto, quien ya trabajaba hace años para los Peirano, a habitar la vivienda del barrio Colón. “Al llegar la casa estaba horrible, y tuvimos que arreglarla, pero a los 6 meses mi marido falleció”, relató a Caras y Caretas. Luego del velorio el administrador A.G. dialogó con ella y ante la consulta de si tenía que dejar la casa le dijo “que no, pero que le ponía una condición: usted no me vaya a dejar solo el terreno ni la casa”, recordó. “‘Usted se puede quedar a vivir ahí, mientras yo tenga vida’, esa fue la palabra del administrador”, señaló.

“Es una casa de 200 años que se estaba cayendo toda, y yo decidí arreglarla a mi costo, para no estar viviendo de esta manera”, expresó. “Con mi familia gastamos casi 400 000 pesos, porque hay una pieza inmensa de grande, entre chapa, perfiles, el comedor y la cocina que lo hicimos todo de yeso, y hay otra pieza que no se podía usar porque era inhabitable”, describió.

Si bien su marido iba a la propiedad de la familia Peirano a trabajar, y por lo tanto a cobrar un sueldo por ello, luego de su fallecimiento lo que le ofrecieron a Graciela fue vivir allí sin cobrarle alquiler. Ella y su familia se hacen cargo de pagarle las cuentas de gastos comunes directamente a Peirano, ya que no están a su nombre.

“Yo entiendo que el terreno y la casa es de ellos, y hace 2 años atrás José Peirano se comunicó para decirme que iban a ir a visitar el terreno personas interesadas en comprarlo”, sostuvo. “Yo no hacía problema, y arrancaron a visitar”, señaló. “Hace poco tiempo vinieron a ver el terreno y yo le pregunté a Peirano que hacía si lo vendían y me dijo ‘usted viva su vida normal, tranquila’”, explicó.

“A Peirano le pregunté ‘en caso que usted venda el terreno, qué hago yo con mi nietita’ y me respondió “las ventas llevan tiempo, quédese tranquila’”, comentó. De cualquier manera “paré las obras, porque me di cuenta que no estaba siendo sincero”, lamentó. “Si me decía con tiempo, yo iba buscando otro lugar” porque Peirano sabía “que yo estaba arreglando la casa”, criticó.

A Graciela también le molestó la forma en que la trataron al comunicarle la venta. El capataz fue y le dijo que “no traía buenas noticias, y que en 45 días tenía que dejar la casa, y cómo máximo 50 días”. Sin embargo, la semana anterior ella había hablado con el señor Peirano y le dijo que siguiera su vida tranquila allí “pero ahora el terreno se vendió”, le dijo A.G.

Ante esta situación Graciela le contestó que iba a hacer lo posible por retirarse, pero que no sabe “a dónde va a ir” con su familia. “Nos quiere sacar como si fuéramos animales”, cuestionó. Y por otro lado, con el correr de los días le dijeron “que haga lo posible, y que le daban 300 mil pesos, para pagar un depósito y guardar las cosas en algún lado, pero después de irse”, advirtió.

“Nos tratan como si fuéramos cualquier cosa, y no es fácil conseguir así de rápido”, manifestó. Lo último que le dijeron, sobre el fin de semana, es que “ya no hay más prórroga” y que si no se iba “le van a cortar la luz y el agua”, aseguró. “Cómo si fueran un juzgado”, subrayó. Además “ahora retiraron la oferta del dinero, y eso que para ellos es un vuelto lo que estoy pidiendo prestado”, cuestionó.

“Si vieras el terreno cuando llegamos, estaba horrible y ahora todo el mundo entra a mirar porque está limpito”, puntualizó. Eso es así porque “nosotros vivimos cortando el pasto, compramos la maquinaria, y ellos nunca fueron capaces de decir ‘llévenle un poco de nafta a Graciela’, el portón también lo hicimos nosotros, pero poco les importa”, resaltó.

“Yo necesito 15 o 20 días para levantar una pieza al lado de la casa de mi hijo, pero primero preciso la plata para construir, sino no me puedo ir a ningún lado”, destacó. Al capataz “le dije que de la manera que me vienen a desalojar está mal”, apuntó. Los Peirano tienen una casa a pocos metros, y señalándola A.G. le contestó “los de allá arriba dicen que quieren que te vayas, porque ya vendieron y el que compró quiere la casa y el terreno vacío”, expresó.

Si Graciela no se va, le dijeron que se van a comunicar con el abogado Jorge Barrera “para que mueva los papeles del desalojo” y lo que a ella más bronca le da es que le dijeron “que van a hacer una denuncia por extorsión”, recriminó. “Como diciéndome que si no me voy iba a tener problema, pero me amenazó”, indicó. La familia Peirano vendió “por $870 000 dólares y nos quieren sacar de la forma que se les antoja”, fustigó.

“Yo se que ellos no pueden tomar la ley por sus manos, porque más allá de todo un desalojo no se hace de esa manera”, agregó. “Quise hablar con Peirano y le mandé mensajes a él y a una hermana y ninguno de los dos me contestaron”, lamentó. “Estoy viviendo un infierno, y me da miedo que en cualquier momento puedan venir ellos a sacarme”, admitió. “Estamos buscando para irnos desde el primer día, pero no encontramos”, sentenció.

“Si ellos vinieran y me dijeran ‘Graciela tenés 2 o 3 meses para buscar’ yo soy consciente que tengo que salir a buscar porque este lugar no es mío”, destacó. “Pero ellos quieren todo en días, y no es fácil para nadie conseguir tan rápido”, opinó.

Los Peirano “se piensan que estoy dormida, y aunque no ande metida en líos conozco un poco de leyes, pero están re de vivos”, denunció. “Cuando querés desalojar a una persona tenés que hacerlo por la vía judicial”, manifestó. “Se pensaron que como yo estoy sola, con mi hija y mi nieta, que me iba a asustar, pero voy a seguir luchando porque con la verdad voy a cualquier lado”, concluyó.

La defensa

El abogado Madeiro explicó a Caras y Caretas que la jueza “pidió un informe de riesgo al equipo técnico, y dio pase a la Fiscalía de Flagrancia que designe” la Unidad de Depuración, Priorización y Asignación de denuncias. Por otro lado “pedimos información registral y vamos a corroborar si efectivamente fue vendida la propiedad y por qué precio”, adelantó.

“Graciela lo que pide es tiempo, que si no le inician un desalojo formal no puede pedir prórroga”, argumentó. “A la única vía que podíamos recurrir es a la denuncia de violencia basada en violencia de género, nosotros buscamos que ellos recurran al desalojo como cualquier persona, que por más que sea dueña, no puede sacar a la fuerza a nadie”, expresó. En este juzgado “no necesariamente los casos tienen que ser entre familiares”, aclaró.

La denuncia fue “por las amenazas, la intimidación, un posible delito de justicia por propia mano, y porque ella teme vive en una zona semi rural, alejada”, manifestó. Los Peirano saben “que tienen que iniciar un juicio de desalojo por precario, y no manejarse como con la ley de la selva”, criticó. “Evidentemente la están amenazando, en todo caso la extorsión es por parte de ellos”, resaltó.