El túnel de Ciudad Vieja, el PCC y el bautismo de Marset
El frustrado robo del siglo en Montevideo tiene como trasfondo el expertise criminal del PCC brasileño, una delación y la cooperación de los servicios de Inteligencia de la región.
Inicio del túnel desde el local de la calle Colón.
El martes 3 de febrero, la Policía desarrolló un espectacular operativo en la Ciudad Vieja, en torno un local ubicado en la calle Colón 1433 esquina 25 de Mayo, y logró frustrar un millonario robo a un banco de la zona a través de túneles y boquetes.
Según fuentes de la investigación consultadas por Caras y Caretas, la sucursal bancaria que pretendían robar los delincuentes era el BBVA (frente al Itaú) ubicado en 25 de Mayo y Zabala, a dos cuadras del local desde donde la banda cavó un túnel de más de 200 metros.
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Los efectivos de la Dirección General de Operaciones Especiales (DIGOE) detuvieron, en la tarde del martes, a seis personas, cuatro en el local y dos que intentaron huir por las cloacas.
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El modus operandi
Cuatro personas más fueron detenidas en El Pinar (Canelones), donde la organización alquiló una por tres meses: desde el 20 de diciembre al 20 de marzo.
Allí montaron su base de operaciones y en los allanamientos encontraron 1 kg de cocaína, otro tanto de marihuana, además de varias herramientas de construcción, drones, cámaras de seguridad y cables para la luz de la obra, puesto que el túnel que conectaba el local comercial con el sistema de alcantarillado público de la red de saneamiento ya contaba con una instalación eléctrica para poder trabajar durante la noche.
De día, la fachada del local era un depósito. Según vecinos de la calle Colón, diariamente veían a tres personas descargando cajas, para no levantar sospechas.
Pero la actividad principal ocurría durante la noche y la madrugada. Para ocultar el sonido de las excavaciones, los delincuentes empleaban una táctica de camuflaje acústico y contaminación sonora, con música a todo volumen y conversaciones constantes que buscaban disimular el sonido percutivo de los taladros industriales.
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Las imputaciones
De las once personas detenidas e imputadas el miércoles 4 por la jueza de Crimen Organizado, Diovanet Olivera, hay ocho hombres y tres mujeres, la última de ellas fue detenida el miércoles en Médanos de Solymar (Canelones). Cinco son de Brasil, cuatro de Uruguay y las otras dos personas de Paraguay.
Cinco fueron imputadas en calidad de autores, tres en calidad de coautores y una en calidad de cómplice, por la presunta comisión de un delito de asociación para delinquir en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de hurto especialmente agravado por la pluri participación en grado de tentativa.
En tanto, una persona fue imputada en calidad de autor por la presunta comisión de un delito de suministro de sustancia estupefaciente en modalidad de negociación agravado por utilizar un hogar como venta de drogas.
Otra de ellas, en calidad de autor por la presunta comisión de un delito de suministro de sustancia estupefaciente en modalidad de negociación agravado por utilizar un hogar como venta en régimen de reiteración real con un delito de porte y tenencia de armas de fuego y un delito de tráfico interno de municiones.
Todas cumplirán prisión preventiva por 180 días mientras sigue la investigación.
Los cinco imputados brasileños
Dos investigaciones convergentes
Según informó el director de Investigaciones de la Policía Nacional, Julio Sena, el 11 de setiembre del año pasado, la Policía recibió una denuncia por medio del 0800 2121 (Denuncias anónimas de venta ilícita de droga), que señalaba que en una vivienda del balneario Neptunia (Canelones) funcionaba una boca de drogas.
A partir de allí, la Dirección de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) comenzó una vigilancia que derivó en el seguimiento de dos narcotraficantes uruguayos conocidos por la Policía por sus antecedentes penales.
Uno de ellos, es Jorge Fulco, quien había sido imputado en 2012 por tráfico de drogas en una causa vinculada a la venta de estupefacientes en las barras bravas. El otro es Álvaro Quiroga con un antecedente en 2010, “por un delito de tráfico ilícito de sustancias estupefacientes prohibidas en la modalidad de transporte”, en el marco de la Operación Iscariote, que investigaba a una banda liderada por un italiano, que enviaba cocaína camuflada en frascos de dulce de leche y cajas de alfajores, que eran transportadas en vuelos hacia Europa desde el Aeropuerto de Carrasco.
El seguimiento de los dos permitió establecer frecuentes movimientos hacia el local comercial ubicado en la esquina de Colón y 25 de Mayo, en el barrio Ciudad Vieja. Los investigadores sospechaban que allí la banda almacenaba la droga, pero al allanar el lugar, la Policía se encontró con el túnel que venía siendo excavado.
Túnel
Sin embargo, Sena afirmó que "en forma paralela, a mediados del mes de diciembre, se recibió una información de un posible ataque o una vulneración de alguna entidad financiera de nuestro país, que podría ser a través de un túnel".
Según dijo Negro el martes, esta información llegó a la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado (SIEE) proveniente de servicios de Inteligencia de Brasil.
"Avanzada la investigación, colindaron las dos investigaciones, la que se había iniciado por drogas (de la DGRTID), con la otra, que era llevada por otra unidad policial, de la Dirección de Investigaciones de la Policía Nacional (DIPN), que refería a la posible vulneración de la entidad financiera", aseveró el jerarca.
Entre los detenidos hay "ciudadanos brasileños que tienen antecedentes por hechos similares en Brasil y que podrían estar vinculados a un grupo criminal transnacional", añadió Sena, en referencia el Primer Comando da Capital (PCC).
La Policía presume que Fulco era el cabecilla de la operación y que además sería el nexo entre las operativas en Uruguay y las órdenes desde Brasil. Los detenidos de ese país de la zona de Alagoas (noreste) y los paraguayos son miembros del PCC, según la información que llegó de la Inteligencia de Brasil. Las autoridades locales advirtieron que el modus operandi no tiene precedentes en la delincuencia local y responde a una lógica de organizaciones criminales de gran escala como el PCC.
El PCC y su experiencia en túneles y grandes robos
El PCC como la definió el sociólogo Gabriel Feltran en su libro Irmãos es una “hermandad criminal” que nació como una especie de “sindicato” desde las cárceles de San Pablo, en las que, tras una serie de matanzas por parte de la Policía, los convictos empezaron a reclamar mejores condiciones de reclusión.
La facción liderada Marcos Willians Herbas Camacho, alias “Marcola” (preso desde 1999, condenado a más de 300 años de prisión), se transformó en la más grande de Sudamérica, y en parte, por los teléfonos celulares que le permitieron crear una organización “moderna”, en redes, que moldeó con la ayuda de las nuevas tecnologías y las aplicaciones de mensajería, que le facilitan estar en contacto con miles de “hermanos” en las cárceles a partir de comunicaciones encriptadas; creando una gigante red criminal, con un importante liderazgo en casi todas las prisiones de Brasil y en otros países de la región, principalmente en Paraguay, Bolivia y Uruguay.
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Pero el PCC también se expande desde hace más de 20 años desde Brasil hacia países vecinos, principalmente a Paraguay, Bolivia y Uruguay, por la frontera, con el narcotráfico y el tráfico de armas como sus principales actividades. No obstante, desde sus inicios, el PCC se financió mediante millonarios y espectaculares robos.
Autoridades de Brasil, estiman que, en 15 años, el PCC ejecutó grandes robos por un monto superior a los R$ 1.000 millones.
Dos de los brasileños imputados por el frustrado robo en Ciudad Vieja participaron de dos grandes robos del PCC.
El primero de ellos fue al Banco Central de Fortaleza (Ceará, Brasil) en agosto de 2005, considerado "el mayor robo a banco de la historia de Brasil": se llevaron R$ 164,7 millones (unos U$S 70-80 millones de la época). Para lograrlo, excavaron durante tres meses, un túnel de 80 metros de longitud, 70 cm de ancho y 4 metros de profundidad; desde una casa alquilada (disfrazada de tienda de césped artificial) hasta la zona de cajas fuertes del banco.
La Policía Federal apuntó que parte del botín robado por los "toupeiras" (topos) del PCC financió una serie de ataques del PCC en San Pablo ocurridos en mayo de 2006. Ese mismo año, hicieron un túnel en pleno centro histórico para robar el Banrisul y Caixa; pero el plan fue frustrado, al igual que en 2017, cuando hicieron un túnel de 600 metros para llegar al complejo de cofres de seguridad del Banco do Brasil, también en San Pablo, con el objetivo de llevarse un botín de R$ 1.000 millones.
A lo largo de los años, los "toupeiras" del PCC adquirieron expertise en ingeniería criminal (excavaciones con ventilación, iluminación, soporte estructural y herramientas avanzadas como brocas con diamante o explosivos controlados).
Estas operaciones del PCC financian compra de armas, drogas y son estratégicas para su expansión transnacional.
Algunos de los golpes más importantes ocurrieron en Paraguay como parte de su plan expansivo documentado en un salve de fortalecimiento del año 2010, denominado Proyecto Paraguay, que preveía la toma de ciudades fronterizas como Pedro Juan Caballero, Capitán Bado y Ciudad del Este, para expandir su influencia en la región y captar las estratégicas rutas de contrabando y narcotráfico del país.
Fachada Prosegur
El robo a la sede de Prosegur en Ciudad del Este
A menos de un año del asesinato del narcotraficante Jorge Rafaat, en Pedro Juan Caballero perdiendo la jefatura de la frontera a manos del PCC (en alianza circunstancial con el Comando Vermelho), la organización ejecutó un operativo conocido como "la toma de Ciudad del Este" por parte del grupo criminal de Brasil, efectuando un golpe multimillonario contra un edificio de Prosegur, con cincuentas hombres con armas de guerra calibre .50, explosivos y usando rehenes como escudos humanos.
El atraco se produjo a las 00:30 del 24 de abril del 2017 y los asaltantes mataron al suboficial de Policía, Sabino Benítez, quien estaba cubriendo el lugar. Luego de mantener un tiroteo con los guardias del local, los miembros del PCC derribaron parte de la construcción del complejo mediante detonando explosivos. Luego, ingresaron a su interior y robaron de las cajas, una suma de 11.602.000 dólares.
Esa zona de Ciudad del Este parecía una zona de guerra por la utilización de armamento pesado y explosivos para destruir las paredes de la sede de Prosegur y acceder a la bóveda, mientras atacaban de forma simultánea la sede de la Policía local e incendiaban más de una docena de vehículos como táctica de distracción.
Días posteriores al atraco, varios de los 50 criminales se enfrentaron a tiros con las fuerzas de seguridad de Brasil, algunos cayendo abatidos y otros detenidos.
Fachada Prosegur II
Nueve meses antes del robo a Prosegur en Ciudad del Este, ladrones del PCC habían volado la sede de la misma empresa en la ciudad de Ribeirão Preto (San Pablo) y robaron R$ 51 millones. En el ataque mataron a un policía militar.
También en Ciudad del Este, pero en febrero de 2024, miembros del PCC robaron la sede de la Asociación de Cambistas en uno de los robos más "cinematográficos", por un monto de dinero no confirmado (por el dinero en negro que había en los 148 cofres reventados) pero que en total se aproximaba a los U$S 16 millones.
Para ese robo excavaron un túnel de 180 metros desde un local alquilado (que tenía de fachada una tienda de camisetas) hasta el sótano de la asociación. Los ladrones rompieron la pared durante un fin de semana sin disparos ni violencia.
En los asaltos cometidos en Ciudad del Este estuvo involucrado el argentino Néstor Ariel Palma, quien fue condenado a cinco años de prisión en Paraguay, acusado de financiar el asalto a Prosegur. El correntino era considerado por la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay como la mano derecha del brasileño Jarvis Pavao, un narco del PCC que dominó varios años el tráfico de drogas en la frontera entre Paraguay y Brasil, y estuvo detrás del asesinato de Rafaat en 2016.
Pavao era hombre de confianza de Lalo Gomes, diputado cartista "agroganadero", abatido en agosto de 2024 por fuerzas policiales durante un allanamiento a su casa de Pedro Juan Caballero. Investigaciones posteriores, determinaron que Pavao fue perdiendo peso en la organización de narcotráfico que lideraba con la ayuda del hijo de Gomes (Alexandre) desde que fue trasladado a Brasil en diciembre de 2017, desde una cárcel de Asunción (Paraguay), donde podía seguir moviendo los hilos.
Según investigaciones en Paraguay que se profundizaron en 2025, tras la extradición de Pavao, Alexandre y su grupo encontraron en Sebastián Marset (entre otros) un socio para grandes envíos de droga, inclusive viajaron juntos a Bolivia.
La data de Paraguay y el bautismo de Marset en el PCC
Debido a la creciente influencia del PCC en los puntos calientes de la frontera con Paraguay desde hace más de una década, su ingeniería criminal y poder de organización le permitieron ejecutar grandes fugas en cárceles guaraníes, sobre todo para liberar a miembros (muchos líderes) del PCC en la frontera, e ir formando con el tiempo, la Sintonía Paraguay del PCC.
Entre los sangrientos motines y espectaculares fugas, sobresale la masacre de San Pedro, en agosto de 2019, cuando un grupo de miembros de PCC degollaron dentro del penal a 10 presos del Clan Rotela, principal organización criminal de Paraguay, que a diferencia del PCC y el Comando Vermelho, no fue declarada el año pasado como una organización terrorista por parte del gobierno de Santiago Peña.
Según una fuente extraoficial, el dato que llegó a Interpol Paraguay, acerca de un mega robo a una sucursal bancaria de Montevideo por parte de miembros del PCC, provino del Penal de Tacumbú, en Asunción, cárcel liderada por el clan Rotela, que está enfrentada con la organización brasileña.
Desde 2022, tras la ejecución del Operativo A Ultranza, Marset perdió en Paraguay cierta parte de la cobertura política y la estructura logística que le brindaba su asociación con el clan Insfrán, liderado por Miguel Ángel y su hermano, el pastor José.
No obstante, creció su influencia en puntos estratégicos de Bolivia, como Villa Tunari (Cochabamba) donde están las plantaciones, Santa Cruz de la Sierra, donde está su base de operaciones y en la frontera con Brasil, en el Beni y Santa Cruz.
Sin embargo, tras su escape en julio de 2023 y su ausencia por más de un año, otras organizaciones internacionales también aliadas al PCC, mafias locales y la ‘Ndrangheta, aprovecharon el escenario para cooptar las principales rutas de narcotráfico.
Luka Starcevic
Entre ellas, se destaca la organización liderada por el serbio Luka Starcevic, quien había logrado montar un canal de tráfico de cocaína desde Bolivia a Europa pasando por el Mato Grosso (Brasil), con la protección del PCC. Pero esa incursión fue resistida fuertemente en varios puntos de Bolivia, y mucho más desde el retorno del grupo de Marset, en alianza con criminales locales.
La tensión aumentó en Bolivia en torno a la guerra narco luego de que el 13 de agosto de 2025 fueran encontrados tres cuerpos embalados en una vivienda de Santa Cruz de la Sierra.
Las víctimas del triple homicidio eran miembros de la mafia balcánica liderada por Starevi: Miljan Gjekic, de 38 años, y Vanja Milosevic, de 41, y a Dejanco Lazarevski, de 43 años y oriundo de Macedonia del Norte. Estos fungían de brokers de la mafia de los Balcanes que pretendió instalarse en Santa Cruz.
Tras el triple homicidio, Starcevic, que había sido liberado por la Justicia de Brasil en 2023, intentó ingresar a Bolivia para restablecer contactos y rutas de narcotráfico. Sin embargo, el capo narco oriundo de Belgrado, que presentaba un DNI argentino a nombre de Lisandro Larre, fue detenido en setiembre de 2025 en un remoto paso fronterizo entre Paraguay y Bolivia, donde se movía impunemente.
Esta nueva configuración del narcotráfico regional, con crecientes disputas con clanes balcánicos (a las que también se han sumado los albaneses) obligó a Marset a establecer vínculos más estrechos con el PCC, para asegurar la protección del negocio.
Marset y el PCC
El vídeo publicado en octubre del año pasado es una muestra de ello. Marset, rodeado de soldados del PCC, presumía de su liderazgo de la Sintonía Paraguay del PCC y aseguraba que se podía mover sin ningún problema por toda la región.
Según informó la semana pasada el periodista Gabriel Pereyra, “fuentes del Gobierno de Bolivia informaron a autoridades uruguayas” que el narcotraficante Sebastián Marset cumplió el rito del “bautismo” e ingresó formalmente al PCC, del que ya era socio comercial al menos desde 2019.
Pero ahora su pertenencia a la hermandad criminal lo obligará a respetar las normas establecidas por la organización, como el reparto de las ganancias y la autorización para poder matar. Según la información de Inteligencia, "Marset y Luis Fernández Albín sabían" del plan de robo al BBVA que se frustró el martes pasado en Ciudad Vieja, vinculado a una célula del PCC.