Los números contra el prejuicio: BPS desarma mitos sobre "privilegios" de migrantes en Uruguay
Un pedido de acceso a la información pública revela que no existen subsidios para contratar extranjeros, que los migrantes siguen siendo minoría en el sistema.
Mitos y cifras: el BPS desmiente supuestos privilegios laborales de migrantes en Uruguay
Para verificar esas afirmaciones se presentó un pedido de acceso a la información pública ante el Banco de Previsión Social (BPS), solicitando datos sobre la participación de trabajadores migrantes en la seguridad social, su inserción laboral y sus ingresos. La respuesta del organismo, basada en información oficial del sistema, permite desmontar varios de esos planteos que circulan con fuerza en redes.
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Uno de los rumores más extendidos sostiene que el Estado otorga beneficios o exoneraciones a empresas que contratan migrantes. Sin embargo, el BPS fue categórico: no existen programas de subsidios, incentivos fiscales ni beneficios específicos dirigidos a la contratación de trabajadores extranjeros. Según el organismo, la población migrante no es objetivo particular de los programas administrados por la institución y tampoco existe un tratamiento diferencial dentro del sistema.
Esto significa que, en términos legales y administrativos, los trabajadores migrantes están sujetos exactamente a las mismas reglas laborales y de seguridad social que los uruguayos. En Uruguay, además, no se requiere un permiso laboral especial para extranjeros: la condición de residencia habilita a trabajar y las empresas deben registrarlos ante el BPS en las mismas condiciones que a cualquier trabajador nacional.
Los datos del organismo también permiten dimensionar el peso real de la población migrante dentro del mercado laboral formal. La mayoría de estos trabajadores se desempeña como dependientes, es decir bajo relación laboral con empresas o empleadores, mientras que en menor proporción aparecen como no dependientes, categoría que incluye monotributistas, trabajadores por cuenta propia y pequeños emprendimientos registrados en el sistema.
En términos territoriales, los puestos cotizantes ocupados por migrantes se concentran principalmente en Montevideo y Canelones, donde se ubica la mayor parte de la actividad económica del país. También aparecen cantidades relevantes en Maldonado, asociado al sector turístico y de servicios, así como en Colonia y Rivera, departamentos vinculados al comercio y a la actividad fronteriza.
Diversos estudios académicos coinciden además en que el aumento reciente de la inmigración en Uruguay no ha tenido efectos estadísticamente significativos sobre el empleo de los trabajadores nativos. Investigaciones sobre el mercado laboral concluyen que el crecimiento del porcentaje de inmigrantes no generó impactos relevantes ni sobre el empleo ni sobre los salarios de los uruguayos en los períodos analizados.
El factor salarial en el debate
Otro argumento habitual sostiene que los migrantes ganan más que los trabajadores nacionales. Los datos disponibles muestran, sin embargo, una realidad bastante más compleja. Algunos estudios del BPS señalan que ciertos grupos pueden registrar salarios más altos en sectores de mayor calificación, pero otras investigaciones indican que en muchos rubros —especialmente en los niveles salariales bajos y medios— los migrantes perciben ingresos menores que los trabajadores uruguayos.
Las diferencias también se explican por los sectores de actividad en los que se insertan. Según datos del BPS para 2025, el rubro con mayor cantidad de puestos cotizantes ocupados por migrantes es el comercio al por mayor y al por menor, reparación de vehículos y motocicletas, con 16.347 puestos. Le siguen la producción agropecuaria, forestación y pesca con 7.509, las industrias manufactureras con 7.278, la construcción con 6.735 y las actividades administrativas y servicios de apoyo con 6.678. También destacan las actividades de atención de la salud humana y servicios sociales, con 6.417 puestos cotizantes.
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En definitiva, los datos disponibles muestran que no existe una ventaja salarial generalizada para la población migrante. Las diferencias dependen del sector de actividad, del nivel de calificación y de la posición que cada trabajador ocupa dentro de la estructura del mercado laboral.
Los mitos sobre migración y empleo no son exclusivos de Uruguay. Investigaciones académicas y organismos internacionales han señalado que estas percepciones erróneas se repiten en distintos países, muchas veces amplificadas por redes sociales y discursos políticos.
Entre los prejuicios más frecuentes aparece también la idea de que los migrantes utilizan más beneficios sociales o aportan menos al sistema. Sin embargo, estudios sobre Uruguay indican que los hogares migrantes no están sobrerrepresentados en programas sociales y que la mayoría de los trabajadores extranjeros participa del mercado laboral formal.
La discusión pública sobre migración suele quedar atrapada entre percepciones y narrativas virales. Frente a eso, el acceso a información pública —como los datos del BPS— permite introducir un elemento clave en el debate: evidencia verificable.
Los números muestran que la presencia de trabajadores migrantes ha crecido en los últimos años, pero sigue siendo minoritaria dentro del mercado laboral formal. También confirman que no existen privilegios institucionales ni incentivos especiales para su contratación.