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Sociedad Ovelar | vejez | Realidades

Realidades poco visibles

Ovelar (Onajpu): "Se habla poco de las dificultades que enfrenta la mujer adulta mayor"

Discriminación por edad, maltrato, abuso, violencia digital, soledad no deseada son solo algunas de las problemáticas que padecen quienes transitan la vejez y que, según Estela Ovelar, deben estar más presentes en la agenda feminista.

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Estela Ovelar es la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria general de la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu) en 33 años de historia de la institución. Contó con orgullo que vio nacer a la organización en el año 1991, consolidarse hacia 1992, y que hoy puede reconocer “lo mucho que se avanzó” en igualdad de género. Recordó y destacó que tuvo muchos “maestros”, entre los que mencionó a Luis Alberto Colotuzzo, Arturo Fernández, Geza Stari y Sixto Amaro, pero reconoció que “Onajpu era una institución de hombres” y que con el tiempo se logró “un proceso de integración de las mujeres muy importante, y sin imponer cuotas”. “Actualmente, no es que prima el feminismo, acá se trabaja en equipo”, afirmó. “Hoy, tanto en la directiva como en las comisiones, tenemos hombres y mujeres. Incluso, los compañeros han logrado aceptar que haya una mujer al mando, y son procesos interesantísimos”, agregó.

El hecho de que Onajpu haya sido durante mucho tiempo una institución masculinizada no significa que las mujeres no estuvieran presentes, de hecho, en el marco de este 8M la institución está haciendo un reconocimiento especial a luchadores históricas, así como a las sostienen la lucha en la actualidad. “Vaya si ha habido mujeres capaces y con impulso”, valoró Ovelar, mencionando a tres fundadoras de Onajpu y “pioneras” en la lucha por los derechos de las personas mayores: Norma Duque (Ajupen Tala), Brenda Mora (Ajupen Rocha) y María Ferrúa (Ajupen San Ramón). “Nuestra organización en esta fecha rinde homenaje a las mujeres que desafían barreras, ocupan espacios de decisión y construyen ciudadanía”.

Realidades poco visibles

“El Día internacional de la mujer se suele poner sobre la mesa la desigualdad de género, la violencia, el abuso sexual, la discriminación en el ámbito laboral—problemáticas reales que reconocemos —, pero se habla poco de las dificultades que enfrenta la mujer adulta mayor”, aseguró Ovelar. En tal sentido, la dirigente planteó que el 8M debe incorporar de forma explícita las problemáticas que atraviesan quienes transitan la vejez, algo que desde Onajpu “vienen intentando visibilizar desde hace años”.

La entrevistada subrayó que las adultas mayores “también son víctimas de maltrato, discriminación, violencia e incluso abuso sexual”, una problemática que, a su entender, se profundiza en la medida de que “se suele aprovechar de la fragilidad que da la edad” asociándola, erróneamente, a enfermedad e incapacidad. “No todas las personas mayores están enfermas. Tenemos que quitarnos esa idea de la cabeza”, sugirió la dirigente asegurando que, muchas veces, decirle a una persona adulta mayor “vos no entendes o caminá más rápido” es una forma de institucionalizar la discriminación y el maltrato.

La secretaria de Onajpu identificó al edadismo como una de las principales formas de discriminación que enfrentan las mujeres mayores. “Daría la sensación que cuando la mujer deja de producir solo sirve para cuidar nietos o a alguna persona en la casa. Está bien si se hace por amor, por dedicación, por colaboración, pero no por obligación”, afirmó. En esa línea, reivindicó el derecho que tienen las mujeres adultas a “seguir aprendiendo, a disfrutar de la vida, de un paseo, una distracción, a socializar con nuestros pares. Eso es lo que nos da calidad de vida”.

La feminización de la pobreza en la vejez es otra de las dificultades que padece esta población. Al respecto, Ovelar explicó que las trayectorias laborales de las mujeres, atravesadas por tareas de cuidado no remuneradas y empleos más precarios, impactan directamente en sus jubilaciones. “Las que cuidamos siempre fuimos las mujeres, muchas veces dejando de lado un trabajo de mejor calidad para cuidar la familia. Y eso hace que a la larga tus aportes a la seguridad social sean menores y eso se siente”, señala. Añadió que, incluso ante igual tarea, los varones suelen acceder a mejores salarios y ascensos, lo que deriva en jubilaciones más altas. El resultado es visible: en los complejos habitacionales destinados a quienes perciben hasta 12 unidades reajustables, “el 90 % son mujeres solas”.

Otras de las problemáticas actuales que, de acuerdo a la dirigente, “tiene a las adultas mayores de rehenes” es la violencia digital. Al respecto, Ovelar remarcó que el lenguaje informático muchas veces es incomprendido por personas mayores, algo que se observa cuando tienen que solicitar algún servicio en organismos del Estado o en las mutualistas. En tal sentido, remarcó la importancia que tuvo el Plan Ibirapitá para la inclusión tecnológica de las personas mayores, lo que a la vez las expone a nuevas formas de abuso. “El aprendizaje digital es inclusión, pero también debemos de prepararnos a la violencia”, dijo, al tiempo que reclamó estrategias preventivas frente a estafas y manipulaciones en entornos virtuales.

La “soledad no deseada” de algunas mujeres mayores y la problemática del suicidio en la tercera edad también preocupa y ocupa a Onajpu, señaló Ovelar. “Tenemos que empezar a hablar de la prevención del suicidio. En este caso, se trata de una problemática que afecta más a los hombres, pero que también deriva en que haya muchas más mujeres viudas”.

En materia de propuestas, la Onajpu impulsa revisar la baja a las pensiones por viudez y reducir los costos de medicamentos, órdenes y copagos de las mutualistas, así como la creación de un organismo específico para el acceso a la justicia para personas mayores. Por otro lado, celebra la existencia de las asociaciones de jubilados y pensionistas —“la columna vertebral” de la organización— que son, según Ovelar, espacios de participación y ciudadanía que fortalecen la autonomía femenina. “Estos espacios posibilitan que la mujer se socialice, que tenga un lugar donde participar, ya sea en una comisión directiva, tejiendo, jugando a las cartas, haciendo gimnasia o en un paseo, porque también el turismo social es calidad de vida y tiene que estar al alcance de todos”.

Para finalizar, Ovelar enfatizó que “el principal desafío” de cara al resto del periodo es “insistir en la igualdad de derechos y oportunidades, pero que se concrete en la vida real”.

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