De paciente a referente de la causa
La historia de Pablo Cánepa trascendió el ámbito personal cuando decidió hacer pública su situación para defender el derecho a elegir el final de la propia vida en casos de sufrimiento irreversible.
En diversas entrevistas relató cómo comenzaron los primeros síntomas, inicialmente con mareos y dificultades físicas que rápidamente evolucionaron hacia una pérdida casi total de autonomía. En apenas unos meses quedó imposibilitado de caminar y, con el avance de la enfermedad, perdió progresivamente la capacidad de mover su cuerpo.
Frente a un panorama sin perspectivas de recuperación, Cánepa se transformó en una de las voces más visibles a favor de la eutanasia en Uruguay. Su testimonio fue utilizado durante el debate público y parlamentario que culminó con la aprobación de la Ley de Muerte Digna en octubre de 2025.
Familiares y allegados señalaron que su postura surgía de la convicción de que ninguna persona debería verse obligada a prolongar una existencia marcada por sufrimientos que consideraba incompatibles con una vida digna.
Embed - EUTANASIA, en primera persona: “La muerte no puede ser peor que esto”
Pudo ejercer el derecho que defendió
La aprobación de la ley representó para Cánepa una conquista personal y colectiva. Tras años reclamando la posibilidad de decidir sobre su propio final, pudo acceder al procedimiento poco más de un mes después de que entrara en vigor la reglamentación correspondiente.
Su fallecimiento se convirtió así en un hecho simbólico para el debate sobre la muerte asistida en Uruguay. Se trata del segundo caso de eutanasia que se hace público desde la implementación efectiva de la norma. El primero correspondió a una mujer de 69 años con cáncer de páncreas en fase terminal, quien accedió al procedimiento el 22 de mayo de este año.
En un mensaje publicado en las redes sociales de Pablo, su hermano compartió una despedida que reflejó el espíritu con el que enfrentó los últimos momentos de su vida. “Rodeado del amor de su familia y amigos, Pablo partió ayer de este mundo. Se despidió con el humor que lo caracteriza hasta sus últimos minutos”, escribió.
La ley que cambió el debate sobre el final de la vida
La Ley N.º 20.431, conocida como Ley de Muerte Digna, fue promulgada el 24 de octubre de 2025 y reglamentada en abril de 2026. La normativa permite solicitar la eutanasia a personas mayores de edad que padezcan enfermedades incurables e irreversibles, en etapa terminal o que generen sufrimientos físicos o psicológicos considerados insoportables.
La legislación establece un procedimiento con controles médicos y garantías para asegurar que la decisión sea libre, informada y voluntaria. También contempla el acceso previo a cuidados paliativos y la posibilidad de revocar la solicitud en cualquier momento.
Para quienes acompañaron a Pablo Cánepa en su lucha, su historia quedará ligada para siempre a una de las transformaciones más profundas en materia de derechos individuales ocurridas en Uruguay durante los últimos años. Su caso simboliza el recorrido de una persona que no solo defendió públicamente el derecho a una muerte digna, sino que finalmente pudo ejercerlo.