En sus declaraciones, Ruffalo describió un escenario social alarmante en Estados Unidos e incluso criticó la guerra contra Venezuela. Denunció un clima de miedo e inseguridad que, según dijo, se ha normalizado bajo el actual gobierno. “Estoy verdaderamente triste por lo que está pasando en las calles de Estados Unidos, aterrorizando a las personas por sus papeles, aterrorizando y matando personas. La violencia está alta, la comida está cara, la gente no se puede enfermar, no les alcanza para pagar sus casas. Algo está verdaderamente mal”, sostuvo.
“El mundo no está mejor con este hombre, con este loco que se pasa las leyes. No hay leyes internacionales para él, no tiene moralidad. Es un violador, un criminal, y estamos en muchos problemas si estamos confiando en su moralidad”, remarcó.
Las declaraciones de Ruffalo se produjeron en un contexto de fuertes protestas en distintas ciudades del país tras el asesinato de Renee Good en Minneapolis, ocurrido la semana anterior durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En solidaridad, varios asistentes a la gala lucieron pines con consignas como “BE GOOD”, en homenaje a la víctima, o “ICE OUT”, una de las frases más repetidas en las manifestaciones.
Movilización
Antes de la ceremonia, el actor ya había utilizado sus redes sociales para convocar a la movilización. “Esta semana, una ciudadana estadounidense fue asesinada por el ICE, y como ser humano preocupado, no puedo fingir que esto es normal. Si están preocupados, no están solos. Juntos podemos detener la violencia”, escribió, cerrando el mensaje con la consigna #BeGood en honor a Renee Macklin Good.
El gesto trascendió la alfombra roja. Jean Smart, ganadora por segundo año consecutivo del Globo de Oro a mejor actriz de comedia en televisión por Hacks, subió al escenario con el pin aún prendido a su vestido. En su discurso, optó por un mensaje breve pero claro: “Hagamos lo correcto. Creo que todos, en el fondo, sabemos qué es lo correcto, así que hagámoslo”.
Las protestas que continúan desarrollándose en todo Estados Unidos no solo reclaman justicia por el asesinato de Good, sino que también apuntan contra la política migratoria de la administración Trump y el accionar del ICE. Tras el crimen, tanto el presidente como la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, minimizaron el hecho e incluso responsabilizaron a la víctima, pese a la difusión de videos que contradicen esa versión. Noem llegó a calificar a la mujer asesinada como “terrorista doméstica”, lo que intensificó aún más el repudio social.