Hubo un tiempo en que la lucha era muy concreta. No fácil —nunca fue fácil— pero sí fue clara: las mujeres queríamos votar, queríamos trabajar, queríamos tener independencia económica, queríamos ser valoradas tanto como cualquier varón. Y durante décadas, generación tras generación, las mujeres empujamos, resistimos y conquistamos. Logramos hacer realidad lo que en su momento pareció un sueño, y convertir en derecho lo que parecía un privilegio inalcanzable.
Por Marlene Fernández del Granado